Por Víctor Carrato
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La falla se le atribuyó a la Argentina. Las autoridades uruguayas explicaron, ese mismo domingo, que se desconocían aún, ya que era muy prematuro. El gobierno argentino prometió que el apagón “no volverá a repetirse”. El secretario de Energía, Gustavo Lopetegui, dijo que hay “cero posibilidades” de un corte masivo eléctrico como el registrado ese domingo.
El apagón eléctrico encontró a la Argentina con la guardia baja, en un día lluvioso víspera de un feriado en medio de la campaña electoral. El presidente Mauricio Macri se encontraba de descanso en su casa de campo a las afueras de Buenos Aires. El corte afectó a más de 40 millones de personas, tan solo en la vecina orilla.
El tiempo pasa
Lopetegui dijo que les llevaría dos semanas saber qué produjo el apagón más grande que recuerde Argentina. Pasaron casi tres semanas y el misterio continúa y las explicaciones no aparecen.
“Lo que sabemos es que a las 7.07 se produjo una falla en el sistema de transporte del Litoral, fallas que ocurren con asiduidad, esa falla no es algo anormal. Lo que es extraordinario y no debe suceder es la cadena de acontecimientos posteriores que causaron la desconexión total”, explicó Lopetegui. Para saber qué ocurrió, Lopetegui pidió esperar el resultado de las pericias. “Tenemos que llegar hasta el final para entender qué pasó y para sancionar a los que hayan sido responsables de no haber cumplido en algo que era su responsabilidad. Pero eso lo sabremos en 15 días”, dijo.
La principal hipótesis señalaba una falla en una de las líneas de alta tensión que unen las represas de Yacyretá y Salto Grande, ubicadas al norte de Buenos Aires sobre los ríos Paraná y Uruguay. Cuando una línea tiene problemas, un sistema automático la desconecta de la red nacional y suple el déficit de electricidad desde cualquier otro de los puntos de la red. Por algún motivo, un computador decidió que el riesgo era demasiado alto, apagó el sistema y dejó a toda Argentina, parte de Paraguay, Brasil, Chile y buena parte de Uruguay sin luz. Como se trató de un corte automático, sin intervención humana, la conexión debió hacerse por etapas.
Los responsables de Yacyretá y Salto Grande se lavaron las manos y aclararon enseguida que ellos no habían tenido nada que ver. El problema no fue en la etapa de generación, sino de transporte, dijeron. Allí es donde intervienen Transener, la empresa privada que controla la transmisión en alta tensión, y Cammesa, la mayorista de electricidad, bajo control estatal, ambas en Argentina. Existe la posibilidad de que un problema de comunicación entre ambas impidiese detener la falla que luego se hizo enorme y apagó el sistema por completo.
Con la Copa América y los procesos electorales en Argentina y Uruguay, pocos recuerdan ya el misterio de las causas del apagón.
Lucha electoral
El precandidato a la presidencia argentina Alberto Fernández tuiteó: “Millones de argentinos, que han debido pagar sumas siderales en tarifas con las que se benefician los amigos del poder, aún esperan que la energía vuelva a sus hogares”. Seis días el gobierno de Macri se jactaba de “exportar energía”.
Desde que Macri llegó al poder, en 2015, multiplicó por diez las tarifas de los servicios públicos (tarifas de la luz, el gas y el agua) a hogares y empresas, en tres años.
Circularon falsos rumores sobre atentados y sobre la extensión de la avería a todo Brasil y Chile.
El gobierno de Buenos Aires activó un plan de emergencia centrado en la seguridad, porque las videocámaras de vigilancia dejaron de funcionar y hubo que desplegar fuerzas adicionales de policía, y garantizar que los grupos electrógenos de los hospitales proporcionaran suficiente corriente. Autos de la policía cargaron bidones de gas oil en las gasolineras abiertas para asegurar el suministro a los centros hospitalarios. Aysa, la empresa pública que suministra agua a la ciudad de Buenos Aires y a gran parte del conurbano (14 millones de abonados en total), emitió un comunicado en el que explicó que sus sistemas de bombeo habían quedado inutilizados y pidió a la población que hiciera “un uso racional del suministro” allí donde lo hubiera.
40 años interconectados
El domingo 16 a las 18.30 UTE informó que se había restablecido el 98,5% de los servicios eléctricos en menos de siete horas. En los días sucesivos aún restaban unos cuantos hogares sin conexión.
El presidente de UTE dijo que es una mala decisión abandonar la interconexión porque es una ventaja permitir el flujo de energía en ambos lados cuando en un lugar falta.
“Desde el punto de vista energético Uruguay es absolutamente autosuficiente y podríamos desconectarnos de Argentina. Ahora le puedo asegurar que sería una muy mala decisión desde el punto de vista de que, ante cualquier contingencia que tengamos, no nos vamos a poder ayudar mutuamente. En el barrio trabajamos en equipo”, sostuvo Casaravilla. “Hace 40 años que estamos interconectados con Argentina y nadie recuerda que esto haya pasado antes”, precisó.
Yacyretá
El eje Yacyretá-Salto Grande constituye el núcleo de la red eléctrica de Argentina y Uruguay. Se creyó que la humedad provocó un cortocircuito en una línea mal aislada de Yacyretá y a partir de ahí se produjo la reacción en cadena.
La Secretaría de Energía argentina señaló que las causas del corte general se debieron a “las tormentas del litoral (que) sacaron de sistema líneas de Yacyretá-Salto Grande”, evento que «saca de sincronismo a las centrales eléctricas de todo el país que tienen protección automática cuando se altera la frecuencia de 50 Hz”. No obstante estas declaraciones, y para salir del paso del desconocimiento total y absoluto de lo que ocurrió en Argentina, el régimen añadió que: “Al estar conectado Uruguay al sistema, también afectó al vecino país, ya que además depende de la represa binacional de Salto Grande”.
Sin embargo, la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) emitió un comunicado donde se “desmiente categóricamente que la falla se haya iniciado en las instalaciones de la Central Hidroeléctrica”, agregando que “el origen del corte de energía eléctrica en el Sistema Argentino de Interconexión (SADI) fue generado a raíz de un evento en un ámbito que es ajeno a las instalaciones de la Central Hidroeléctrica y cuyas causas aún no han sido identificadas”.
Un informe de Cammesa (Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico, bajo control estatal) reveló que desde el 18 de abril estaba desconectada una de las tres líneas de Yacyretá.
El diario argentino Página 12 informó el lunes 17 de junio pasado, que dos líneas de 500 kilovoltios salieron de servicio casi simultáneamente poco después de las 7 de la mañana. Si la situación hubiera sido normal, nada habría pasado porque habitualmente son tres las líneas que transportan energía por ese corredor pero, según reconoció Cammesa en un informe preliminar, la tercera línea (la torre 412) estaba desconectada desde el 18 de abril. Pese a ello, el gobierno argentino incrementó las compras de energía hidroeléctrica para reducir costos sobrecargando un corredor que ya venía debilitado. Por lo tanto, cuando se produjo la falla, el corredor se desestabilizó rápidamente y fue el factor desencadenante que terminó con el apagón.
Entramado corrupto
Un artículo de Infonews de febrero último advirtió sobre el entramado corrupto que podía derivar en un problema mayúsculo como el ocurrido el domingo 16 de junio.
Quien expresó los temores, que repiten otras evaluaciones realizadas en años recientes, fue el ingeniero ambientalista Roberto Ríos, nacido en Misiones, quien adelantó que existen desprendimientos en el muro de contención de Yacyretá y “están empezando a aparecer deslizamientos y fisuras en todos lados”. Ríos calificó de “infantil” el argumento que alude a las intensas lluvias como razón del desmoronamiento. Y asevera que los funcionarios responsables escogerían que se rompa la represa en lugar de investigar lo que sucede. En tanto, los responsables de la Entidad Binacional de Yacyretá (EBY) repetían sin dar mayores detalles que son las intensas lluvias las que afectan a la represa.
Aducen los críticos como Ríos que por carencia de mantenimiento cedieron parcialmente sus defensas y dos turbinas están paradas, el resto lo hace al 75% de su capacidad. Ahí se establece que, de quebrarse la represa, una hipótesis de máxima, la masa de agua arrasaría en apenas unos minutos con las ciudades de Resistencia y Corrientes, Santa Fe y Paraná como las ciudades que se hallan a en las orillas del río y en la desembocadura del Plata, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y al delta.
El ingeniero Roberto Ríos fue denunciado por el extitular de EBY, Oscar Thomas, años atrás, a raíz de la difusión de un video institucional de Yacyretá sobre el vertedero de la represa, filmado por buzos especializados. En agosto de 2018, Thomas pasó a ser un prófugo de la justicia por sus manejos en la empresa y Macri nombró a Martin Goerling Lara, director ejecutivo de la EBY, en reemplazo de Humberto Schiavoni, que accedía a una banca en el Senado por Misiones.
Ríos alertó ahora que “si se rompiera sería la peor catástrofe de la Argentina”, y calificó a las represas como “máquinas de robar”. Adujo que por eso, no se apela a energías alternativas, tal el caso de la eólica o la correspondiente a turbinas hidrocinéticas. “Por el informe del desgaste, sabíamos que en algún momento iba a suceder. Acá hubo un abuso”, remarcó Ríos, y afirmó que la Cammesa (Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico) “había reconocido que dos máquinas están inutilizadas y varias otras turbinas están dañadas. Lo que buscaron es, con las máquinas que les quedan, utilizarlas a un régimen mayor, elevando la cota de agua en forma arbitraria y sometiendo a una represa pésimamente construida a un esfuerzo mayor”. Ríos acreditó que “la idea es generar toda la energía posible forzando la represa al máximo, porque es un año electoral y no pueden dejar sin luz al Conurbano bonaerense, que es el lugar donde tienen (por los gobernantes) más votos”. Indicó que en el noroeste de Brasil se rompió una represa en 2009 y en días previos “había sospechas de que iba a romperse y 15 días antes evacuaron a la población. Una semana antes permitieron que volvieran a sus casas. Los mandaron a la muerte y ni el gobernador (ni ningún funcionario fue removido) y por supuesto culparon a las lluvias”, subrayando que se trata del mismo argumento que utiliza el titular actual de Yacyretá.
Oscar Thomas, extitular argentino de EBY, fue cuestionado por el Paraguay en marzo de 2015, al quedar fuera de servicio cuatro turbinas mientras que las restantes 16 generaban energía al 80% de sus posibilidades. Se argumentó entonces presunta falta de mantenimiento y sobreexigencia de los equipamientos. Ríos ya había señalado malos manejos de la entidad en ese año en los contratos. “En 2011, Thomas había firmado un contrato de mantenimiento de las 20 turbinas, por 100 millones de dólares. Y en 2012, ‘reformularon’ ese contrato, y lo llevaron a 218 millones de dólares. No hay motivos por los que no se hayan cumplido esos contratos firmados”, analizó en la ocasión.