“Si alguna persona que quiere hacer orientaciones como científico o biológico, y tiene problemas de movilidad, no puede venir acá porque todos los laboratorios están en el primer piso y no hay forma de acceder si no es por escaleras.Hay un montón de actividades a las que no se puede acceder si se tiene problemas de movilidad”, remarcaron.
La situación que describieron afecta tanto a estudiantes como a docentes, ya sea con dificultades permanentes o circunstanciales. “Actualmente nos moviliza la urgencia de casos concretos de estudiantes y docentes que están con dificultades en este momento, pero el problema lo tenemos desde que se inauguró el liceo. Ahora decidimos reforzar el reclamo por una de estas estudiantes dijo 'yo tengo derecho a quedarme acá, no quiero irme'".
En casos anteriores las funcionarias y docentes han buscado la forma de resolver la situación, aún sabiendo que no es una tarea que les corresponde. "Nosotras estamos haciendo todo lo posible para que estas personas se sientan incluidas, le vamos buscando la vuelta, pero siempre somos nosotros".
"No hay presupuesto"
Las voceras del núcleo sindical contaron que el conflicto comenzó a tomar forma institucional en julio de 2025, cuando desde la dirección del liceo se empezaron a elevar notas y solicitudes formales a Secundaria. Desde entonces, aseguran, las respuestas han sido insuficientes. “La respuesta que nos han dado es que no hay presupuesto.No hubo una intención de decir: vamos a dialogar”, lamentaron.
Si bien desde Secundaria se informó que la obra podría incluirse dentro de un eventual plan de infraestructura, las docentes señalaron que no existe ninguna fecha concreta ni resolución definida. “Estamos en una lista, pero no tenemos más detalles".
Como único avance, comentaron que este año concurrió al liceo un equipo de arquitectura que instaló una pequeña rampa para salvar un escalón de la entrada, pero las docentes sostienen que la medida no resuelve el problema de fondo. “La estudiante que viene tiene dificultades incluso con ese pequeño escalón. Imaginate lo que es subir toda la escalera hasta el laboratorio”, señalaron.
Según explicaron, una de las primeras respuestas de la inspección fue adaptar los cursos prácticos para que la estudiante trabajara desde otro salón o incluso por Zoom, algo que generó indignación en el colectivo docente. “Fue una tomada de pelo, una locura”, afirmaron.
En ese sentido, cuestionaron que en el ámbito educativo se planteen soluciones que terminan segregando a quienes tienen dificultades de movilidad, algo que no sucede, por ejemplo, en el Parlamento. “Este año tenemos una legisladora con un problema de discapacidad. ¿A alguien se le hubiera ocurrido decirle a la diputada Fiorella Buzzetta que sesione por Zoom porque no puede entrar a la Cámara? No, a nadie se le hubiera ocurrido”, compararon.
Las docentes insistieron en que el problema no se limita a casos puntuales, sino que atraviesa históricamente al centro educativo. Aseguran que otros estudiantes con dificultades de movilidad ya se vieron obligados en años anteriores a abandonar determinadas orientaciones o trasladarse a liceos lejanos para poder cursar.“Han dejado de cursar sus estudios por esta razón, o terminan eligiendo otra orientación solamente porque necesitan acceder al segundo piso”, denunciaron.
Discurso contradictorio
Para el núcleo sindical, la situación expone una contradicción entre el discurso institucional sobre inclusión y las condiciones reales de acceso dentro del sistema educativo. “¿Cuál es la lógica de que hablemos de inclusión y de derechos cuando después, en los hechos, le estás diciendo a la persona: ‘si no podés, resolvelo’?”, cuestionaron. "¿Qué tanto forma parte de la institución esa alumna si cuando tiene que ejercer su derecho a la educación lo puede hacer a medias?”, agregaron.
A su entender, además, el mensaje impacta sobre toda la comunidad educativa. “Después, ¿con qué discurso hablamos de inclusión con los chiquilines? Porque también estamos enseñando algo con cómo manejamos esta situación”, señalaron.
Un viejo reclamo: otro bachillerato
El conflicto volvió a poner sobre la mesa otro reclamo histórico de la zona oeste: la necesidad de construir un nuevo liceo de bachillerato. Según indicaron, la demanda existe desde hace años y actualmente hay conversaciones para concretar un nuevo centro educativo en La Teja. “Todo esto hace más visible la importancia de otro liceo en la zona oeste, por supuesto accesible y pensado con estas características”, sostuvieron.
Sobre las próximas medidas, indicaron que continuarán evaluando los pasos a seguir en asamblea, aunque remarcaron que uno de los principales objetivos de la ocupación era hacer visible el problema. “Queríamos que esto se conociera y que quede claro que el reclamo no es solo para casos puntuales, sino para que todos y todas podamos venir, estudiar y trabajar acá”, concluyeron.