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BIBI NO DA CORTE

Israel: A las Cortes de La Haya

Cuando Bibi Netanyahu habla de negociar, al mismo tiempo incrementa la apuesta bélica. Su gobierno está en la mira de los organismos de justicia de La Haya.

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A pesar de las advertencias de EE. UU. y de la propia Corte Internacional de Justicia de La Haya, el Primer Ministro de Israel, “Bibi” Netanyahu, bombardeó fuertemente la ciudad de Rafah, en el sur de la franja de Gaza. El saldo: 37 muertos esta madrugada, 14 niños, 13 mujeres... ningún combatiente de Hamas.

Solo el jueves, Israel había adelantado, en un giro brusco a su posición, que estaba dispuesto a negociar un alto el fuego. A su vez, Hamas había aceptado incluir la devolución de los rehenes si prosperaba la negociación. Cada vez que Israel, o mejor dicho, el actual gobierno de Israel, acepta negociar, levanta la apuesta bélica. Ya van 36,000 muertos palestinos en el conflicto, dos tercios de los cuales son niños y mujeres, según informó la Media Luna Roja (Cruz Roja Musulmana).

Cuando el Premier Bibi Netanyahu habla de negociar, al mismo tiempo incrementa la apuesta bélica. Su gobierno está en la mira de los organismos de justicia de La Haya, así como en la Asamblea General y la Comisión de DD.HH. de la ONU.

Es bueno prestar atención a lo que ocurre en los organismos de La Haya. Además de que se informa poco, se informa mal. Muchos medios periodísticos hablan un trabalenguas que ni ellos mismos entienden. Por ejemplo, se habla de la “Corte de La Haya”. Y uno tiene derecho a preguntar cuál corte, porque hay dos entidades distintas y ambas han intervenido en el conflicto de Israel contra Hamas.

Por un lado, tenemos la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Es el principal órgano judicial de la Organización de las Naciones Unidas. Tiene su sede en el Palacio de la Paz en La Haya (Países Bajos) y está encargada de decidir las controversias jurídicas entre estados. Fue establecida en 1945, siendo la continuadora, a partir de 1946, de la Corte Permanente de Justicia Internacional.

Entiende sobre las demandas entre estados aplicando el derecho internacional. Allí, Sudáfrica primero, luego Egipto, denunciaron a Israel por genocidio. La Corte aún no se ha pronunciado con un fallo y no tiene plazo para expedirse.

Otra cosa, aunque también tiene que ver con la guerra de Medio Oriente, es la Corte Penal Internacional (CPI). La prensa, incluso algunos canales uruguayos, han confundido una con otra. La CPI surge de los acuerdos de Roma de fines del siglo pasado (por eso también se le conoce con ese nombre).

La Asamblea General de la ONU votó el 9 de diciembre de 1999 y de nuevo el 12 de diciembre de 2000 a favor de la CPI, aprobando el Estatuto de Roma. Tal como se establecía, entraría en vigor al haberse entregado 60 instrumentos de ratificación. Esto se cumplió el 1 de julio de 2002, entrando en vigor y estableciéndose formalmente la Corte Penal Internacional (CPI).

Sesiona y tiene sus oficinas también en La Haya, por lo que indistintamente se le conoce como la Corte de Justicia Penal de Roma (por el Estatuto) o de La Haya (por la sede). Cuando se habla de las acusaciones contra Israel, hay que mirar con atención porque ante ambas cortes hay casos abiertos.

Bien, ya vimos que dos estados han denunciado a Israel ante la CIJ. Pero también hay una denuncia, que la prensa suele confundir, ante la CPI. En esta, el fiscal jefe, Karim Khan, anunció que ha solicitado órdenes de detención contra los más altos líderes involucrados en el conflicto en Gaza entre Israel y Hamas.

En efecto, la CPI analiza ahora librar las respectivas órdenes de captura contra el Premier Netanyahu y líderes de Hamas. Para Israel es difícil acusar de sesgada la orden. Khan es de nacionalidad británica y junto a su orden de arresto también la pidió para los líderes de Hamas: Yahya Sinwar, jefe de Hamas en Gaza; Mohammed Diab Ibrahim al Masri, comandante en jefe del ala militar de Hamas; así como Ismail Haniyeh, jefe de la oficina política de la organización.

El Jefe de Gobierno (no de Estado) de Israel no pudo ocultar su indignación, pero pretendió quitarle importancia argumentando que Israel no forma parte del Estatuto de Roma. Raro, porque este se redactó para suplir el vacío legal que enfrentó la comunidad internacional luego del genocidio nazi antijudío.

En efecto, los juicios de Núremberg, donde fueron condenados los principales autores del genocidio (Shoá) contra el pueblo judío, mostraron que la humanidad no podía dejar impunes esos crímenes. Pero hubo que aplicar retroactividad de la tipificación de los delitos, etc. Era necesario, pero la organización internacional y multilateral tenía que avanzar en el marco jurídico.

Por otra parte, el efecto de la orden si se libra es territorial. Es decir, para detener a alguien no se tiene en cuenta si su país de origen es parte o no de los tratados, sino si lo es el territorio donde se encuentra. Lamentablemente para Netanyahu, los países que no son parte del acuerdo no son muchos ni son la compañía que busca.

En efecto, los países que integran el Acuerdo (Estatuto) de Roma son 124. Solo seis no lo son: Turquía, Catar, India, Ucrania y el propio Israel. Rusia era miembro y se retiró, lo que hace un total de seis.

Todos estamos deseando, por el bien de los ciudadanos indefensos palestinos y de los ciudadanos israelíes, sean estos judíos o palestinos (que también los hay), que impere la paz pronto. Y mientras tanto, que los mecanismos jurisdiccionales cumplan su función.

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