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Columna destacada | mi padre | partido | Directorio

Tristes cambios

La silla de mi padre

Qué poco de Wilson tiene el Partido Nacional de hoy. Allí no se izan las banderas que hacía flamear Wilson. Y como si fuera poco, se levantan banderas que simbolizan todo aquello contra lo que mi padre combatió.

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Hacía muy poco que había muerto mi padre. Cuando murió no ocupaba ningún cargo público, solo la presidencia del directorio de su partido. Nunca llegó a hacerlo desde su sede actual. Al caer la dictadura, problemas legales hicieron lento el proceso de recuperarla.

Primero presidió las sesiones del mismo desde la Casa de los Lamas, luego desde la Sala Verde del Palacio Legislativo y, tras caer enfermo, desde su casa.

En esa última etapa usaba la silla de cuero de su pequeño escritorio desde donde escribo estas líneas. La habíamos comprado juntos, usada, en la feria de Portobello, en Londres, luego de que debió abandonar Argentina tras la muerte de Toba y Zelmar hace 48 años.

De regreso a Montevideo la trajo y eran un permanente recuerdo de ellos, de Whitelaw, de Barredo y de Liberoff… Los que no pudieron irse…

Desde ella dirigió el mensaje de televisión en la Navidad del 87, su última aparición en los medios… Y hasta que sus fuerzas se lo permitieron, el directorio se seguía reuniendo en su casa, los miércoles, y él presidía desde ella.

Cuando me tocó desempeñarme como miembro de la Comisión de Derechos Humanos de la colectividad llevé algunos muebles para instalar mi despacho. Un sofacito, que también habíamos comprado en la misma feria, quedó allí y nadie sabe ni siquiera que fue de Wilson ni me permitieron llevármelo cuando me fui. No así la silla, yo la había donado al directorio.

Había ido a Támaro, por Juan Carlos Gómez, un par de cuadras en dirección al puerto. Allí había encargada una placa que aún tiene la sencilla silla de cuero que decía que desde ella Wilson había presidido la colectividad de Oribe. La ocuparon Heber, Beatriz Argimón, Iturralde y ahora una presidente interina…

¡Qué dolor pensar que ella fue abandonada con deshonra! Pienso en esa silla cada vez que los medios repiten las razones que causaron el llamado Pablogate… En uso de esa silla que debió ser símbolo y ejemplo de una conducta, se usó para hacer todo aquello contra lo que peleó Wilson.

Qué poco de Wilson tiene el Partido Nacional de hoy. Yo sé que debe haber, y de hecho hay, muchos blancos que aún aspiran a transformar aquel viejo partido. Pero allí no se izan las banderas que hacía flamear Wilson. Y como si fuera poco, se levantan banderas que simbolizan todo aquello contra lo que combatió.

Mientras que parte del país se ríe, unos con alegría, otros con lástima, otros con dolor y rabia, otra parte del país está triste, yo entre ellos. Y algunos empiezan a descreer en el sistema. A estos últimos tenemos el deber de demostrarles que no es el sistema democrático el que está en crisis, sino los que han abusado del mismo.

Cuando uno mira todo lo que ha ocurrido en este período de gobierno y muchas cosas que venían desde sus orígenes pero hicieron eclosión los últimos dos años, se impresiona. Pero plantea un gran desafío al Frente en su campaña electoral.

Talvi supo algo, vio algo, o simplemente se la vio venir y siendo el principal socio de la coalición renunció a los cuatro meses de tomar posesión del cargo. Luego Astesiano es detenido, ante el propio presidente, en la Residencia de Suárez. Luego el pasaporte de Marset arrastró consigo buena parte del gabinete.

Ya en el Ministerio del Interior, por diversos escándalos, habían provocado las renuncias de Calabria y las del Mono Capretti y Santiago González de “Convivencia Ciudadana”. Carlos Tarocco, exdirector del Comcar, sigue preso… Heber debió renunciar a raíz de irregularidades en la investigación del caso Penadés quien, hasta hoy, sigue preso.

El pasaporte narco se llevó puesto al canciller Bustillo, al ministro Heber y al subsecretario del Interior, Guillermo Maciel. La vicecanciller había renunciado argumentando que su ministro la había inducido a cometer un delito: ocultar y destruir evidencia a la Justicia. Germán Cardoso, ministro de Turismo, ya había renunciado por denuncias de contrato irregular de propaganda en su cartera (en plena pandemia).

Lafluf, “asesor de imagen de Lacalle Pou”, debió renunciar tras haber citado en el despacho de al lado del jefe de Estado para ver cómo se ocultaba evidencia a la Justicia (caso Marset). Pero éste tenía un buen seguro de desempleo. Se desempeña actualmente como asesor del candidato oficialista Álvaro Delgado.

Y cuando uno pensaba que ya en campaña no habría nuevos escándalos, aparecen publicados en Búsqueda los vergonzosos audios del Pablogate… Cuenta de llamados para presionar fiscales, acusa a otros de h.d.p. y alienta equivocadamente a Penadés de estar a salvo… ¡Con amigos como él…!

No creo que nadie considere al semanario Búsqueda vocero de la oposición. Pero una vez más las voces oficialistas encuentran un escape a las dificultades: la culpa la tiene el Frente Amplio.

Qué tristeza. Todo desde aquella silla…

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