Gobernar, para las autoridades, no significa cambiar la realidad para que la gente viva mejor. Más bien es cambiar el relato para que le gente crea que está mejor. Aunque se sepa que no lo está. La primera en darse cuenta es la propia gente. Así nacen los relatos para sustituir la realidad. Vamos a firmar un TLC con China, el agua es dulce y potable. Ahora es bebible pero no potable, potable pero no portable. Vivimos mejor que antes.
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En fin… privatizaron el agua sin ley de por medio. El agua de la canilla no se puede tomar, la embotellada es privada, aunque le bajen los impuestos. Es más, aunque a algunos se las regale el Estado, este la paga. ¿A quién? A los privados. Ergo, el agua potable se privatizó.
El presidente argentino fue el primero, siguieron otros, en ofrecer ayuda. Delgado, secretario de la Presidencia, con aspiraciones de ascenso, lo ridiculiza. Luego Lacalle lo trata de “ignorante”… a un presidente. ¡Y de Argentina! Al otro día un grupo de expertos internacionales denuncian la mala calidad del agua. Todos salen a pegarles: “Es falso”.
Aunque parezca mentira, irrumpe en el debate la vida privada del presidente. No habría que meterse en su vida íntima. No está bien. Pero fue él que la privatizó… como al agua. Se sacaba fotos comiendo panchos con su señora e hijos. Luego se supo que estaba acompañado de decenas de fotógrafos y camarógrafos.
Al otro día del debate por el agua, la primera plana de El Observador informa: “Luis Lacalle Pou y Lorena Ponce de León volvieron a separarse, tras una reconciliación de pocos meses luego de su ruptura en mayo de 2022”.
No bastó. Nadie le prestó atención. La noticia ya es muy repetida. Voceros del gobierno salen a decir que la Organización Panamericana de la Salud (PAHO, por su sigla en inglés) no hizo el informe. Pero ocultan que la PAHO es de la OEA y el informe, de técnicos de la ONU. Confundir para ganar la discusión. La gente no tiene por qué saber las competencias de OEA y ONU, y a río revuelto ganancia de “pecadores”.
Esto de confundirse los organismos es tan frecuente que no puede ser un error. Algo deben de saber él y Bustillo del tema. Algo. En la cumbre del Mercosur, celebrada en Puerto Iguazú, plantearon temas de la Celac y la Unión Europea (UE). “La Celac debe invitar a su cumbre en Europa al Presidente de Ucrania. Quizás, eso sí les creo, ignoren el difícil equilibrio que cada día debe hacer Europa con el tema de Ucrania. Pero lo que estaba reunido era el Mercosur.
El día antes de la llegada de los jefes de Estado y de gobierno para la reunión en Bruselas, Pedro Sánchez, presidente pro témpore de la UE, anunció que “Ucrania no sería invitado a ese ámbito en particular”. Y agregó que es solo en ese ámbito en que debe plantearse o discutirse el tema -patadita por elevación-.
Ahora, yo no dudo que en todo esto debe haber mucha improvisación, mucha falta de roce internacional… Bustillo fue embajador en Argentina, de donde debió egresar amparado en la inmunidad diplomática por denuncias sobre las que quería entender la Justicia. De España, sin conocer la Cámara de Comercio Uruguay-España ni a los representantes de la colonia uruguaya. Mucho cargo, poca experiencia real.
Algo de esto se notó en sus primeros pasos internacionales. Llegó a EEUU cuando ya había sido electo el presidente Biden para conversar con las autoridades del gobierno de Donald Trump, que estaba de salida. Fueron a Chile a ver a Piñera cuando ganaba Boric. Fueron a ver a Boris Johnson, premier británico al que le quedaban días antes de tener que renunciar.
La ruta de los derrotados. Eso sí creo que es falta de tino y conocimiento del mundo en el que vivimos, que va más allá de los muros de las canchas de rugby de Carrasco. Pero esto, confundirse Celac con Mercosur, ONU con OEA, potable con bebible. No, eso no les creo. Eso es para confundir por gusto a la gente y, una vez más, sustituir la realidad por el relato.
No dudo que gobernar es difícil y, como dice Gustaf, una cosa es adivinar en la casa de uno, y otra en medio del “trompo psicodélico”, en este caso, el mundo. Además, si hay dos ministerios que hacen agua, desde antes de Marset y Penadés, son Interior y Relaciones Exteriores, valga la redundancia. Ahora que sus dos titulares tengan que ir a declarar a un juzgado en condición de imputados a la Justicia, no es pa’ cualquiera.
No es lo mismo. Desde que se supo, el ministro del Interior ha dejado de hacer prensa. Un discreto paso al costado. El canciller sigue, micrófono en mano, de canapé en canapé… Ahora, si se tienen que ir de sus cargos, vendrá algo de paz. ¿Pero quién los sustituirá? El Presidente es muy afecto a los dichos criollos. Tendrá alguna frase preparada.