Hacete socio para acceder a este contenido

Para continuar, hacete socio de Caras y Caretas. Si ya formas parte de la comunidad, inicia sesión.

ASOCIARME
Columnas de opinión | violencia | salarios | trabajadores

Los mismos privilegiados de siempre

Las dos caras de la violencia

Las familias dueñas del país quieren salarios bajos, escasos beneficios para los de abajo y muchos para los de arriba.

Suscribite

Caras y Caretas Diario

En tu email todos los días

La violencia tiene, por lo menos, dos caras y vamos a profundizar en ellas. La primera cara es la violencia gubernamental. Corría el año 2016 cuando Pablo Mieres criticó al gobierno frenteamplista, afirmando que el complemento de 200 pesos para los jubilados de menores ingresos era “una burla”. En 2021, afirmó que el aumento de 226 pesos dado por el gobierno a los jubilados era “una señal”.

Nada como un cargo y un buen sueldo para edulcorar las expresiones frente a hechos similares.

No hay que dejarse engañar con los escuálidos incrementos salariales proclamados en los últimos días. No es aumento del salario real. Es recuperación de parte de lo sustraído.

Los sectores dominantes se forraron con récord de exportaciones y aún así bajaron el salario real con la excusa de la pandemia. Muchos trabajadores les creyeron. Ahora les devuelven de a poco lo sustraído porque se acerca el año electoral. La pandemia les vino como anillo al dedo para hacer lo que iban a hacer con o sin ella. Lacalle Pou es un hombre derechista y neoliberal, tanto o más que su padre, por lo que hizo lo que el suprapoder esperaba de él.

Las familias dueñas del país quieren salarios bajos, escasos beneficios para los de abajo y muchos para los de arriba. El derechista es, básicamente, un conservador de privilegios.

Para la derecha, el mejor sindicato es el que no existe; el mejor trabajador es el carnero y el mejor presidente es el que asegura la concentración de la riqueza en pocas manos. Los poderosos pondrán a su favor a los medios de comunicación más influyentes, tanto nacionales como extranjeros, para mantener su popularidad pese a lo impopular de sus medidas. Ellos son los inventores del juego; y mientras los pueblos no despierten, los poderosos continuarán ganando la partida.

El problema no son los ricos (ojalá todos lo fuéramos), ni los empresarios (ojalá tuviéramos más); el problema son los oligarcas que hacen fortunas a costa de pagar miserias o logrando contratos con el Estado mediante sobornos a los jerarcas de turno. Ellos solventan las campañas electorales de los candidatos (como hicieron con el actual presidente) para luego exigirles la devolución del favor, como hizo la tabacalera Montepaz.

Lo preocupante son los trabajadores que, víctimas de un ancestral sentido de sumisión, siempre agachan la cabeza y aceptan las injusticias sociales porque les enseñaron que reclamar o protestar está mal. Un peón rural votando a quien se expresó en contra de la ley de 8 horas, un veterano sacándose una selfie con quien le prometió no tocar la edad jubilatoria y le mete 5 años más, un obrero que no se pliega a un paro aunque la patronal viole un convenio (aunque luego va corriendo a cobrar lo que lograron sus compañeros tras comerse palos, gaseada y calabozo)... Está muy bien que sean mansos; pero no mensos.

Un lector, al intentar defender a los negreros, puso el ejemplo de Bill Gates. No vale. Jamás escribí una letra contra él, porque no todo millonario es un oligarca jodedor. “El empresario genera riqueza donde no existe”, decía el lector. Es una falacia. Un empresario o un inversor no logra nada sin los trabajadores. Punta del Este, por ejemplo, fue levantada por empresarios, inversores y obreros, cada uno aportando lo suyo: ideas, creatividad, capital, maquinarias o trabajo. ¿Por qué, entonces, unos multiplicaron sus fortunas y otros continúan luchando para no morirse de hambre? ¿Por qué quienes levantaron mansiones siguen pagando con dificultades un alquiler?

Los poderosos tienen bien claro el porqué. Son muchos trabajadores humildes los que aún no comprenden algo tan elemental. Por eso viven como viven y votan lo que votan.

Cara 2: NATIONAL JURASSIC PARK

Pablo Iturralde, presidente del “Honorable”, al ser preguntado sobre las expresiones de la senadora Graciela Bianchi que produjeron un conflicto diplomático con España, dijo a Montevideo Portal: "Somos un partido de hombres libres". Cada vez que Iturralde abre la boca, el machismo le chorrea por las comisuras de los labios.

Es el mismo que ordenó a las mujeres blancas cerrar la boca si no tenían nada bueno que decir de un compañero, condenando así una denuncia de abuso contra un edil nacionalista.

Mientras tanto, los casos de violencia doméstica continúan creciendo y pareciera que todo lo hecho en los últimos años no ha servido de nada. Las buenas intenciones han abundado; pero los resultados brillan por su ausencia. Creo que todos los partidos políticos tendrían que ponerse de acuerdo de urgencia para analizar medidas más radicales y efectivas que las ensayadas hasta ahora, porque la masacre de mujeres continúa y empeora.

Caras & Caretas ha publicado una información obtenida gracias a la ley de acceso a la información pública, detallando que en la órbita del Ministerio de Relaciones Exteriores se plantearon 14 denuncias de acoso (cinco en embajadas, tres en consulados y seis en cancillería). De las 14 denuncias, una sola continuaba en trámite y ninguna fue derivada a la justicia penal. En marzo de 2021, 65 diplomáticas realizaron denuncias de alguna forma de acoso, pero en mayo todas las investigaciones fueron archivadas por la fiscal actuante.

En Canelones, el conocido dirigente del Partido Colorado, Heber Duque (ex candidato a intendente y diputado suplente), está siendo investigado tras una denuncia por violencia sexual y acoso laboral, presentada por una empleada. La Justicia de Familia le habría impuesto una restricción de acercamiento en 2022 y dispuso la utilización de un dispositivo electrónico, ya que una pericia del equipo técnico determinó que existía un riesgo para la víctima.

Paralelamente, cada día se complica más la situación de Gustavo Penadés, quien fuera uno de los senadores más representativos del Partido Nacional, aunque justo es decir que también era el más accesible cuando la bancada de izquierda deseaba dialogar sobre algún proyecto de ley.

Natalia Lagos, la chica de 23 años que el 13 de julio presentó una denuncia por violencia doméstica y de género en Parque del Plata Norte contra su expareja, de 29, no tuvo la misma suerte en cuanto a las prevenciones. Si bien se puso al agresor una restricción de acercamiento, no se le colocó una tobillera electrónica, ni custodia policial a la denunciante, pese a los pedidos de la víctima y su familia.

La joven tenía terror de quedarse sola. El resultado fue que el psicópata entró a su casa, apuñaló a un amigo que la cuidaba, robó un auto y se la llevó a la fuerza. Al llegar al peaje Soca chocó contra una barrera y Natalia murió. “Vos sos mía y de nadie más, y te voy a matar”, había dicho mientras se la llevaba.

Pese a todo, lo que alegra al gobierno es que descendieron los abigeatos. Me parece muy bien; pero pareciera que las vidas de nuestras mujeres valieran menos que las de las vacas y bienes materiales. Sí, la frase es cruel, pero basta con ver las últimas condenas a sujetos que violaron a niñas (en algunos casos sus propias hijas), penas mucho menores que las dadas a quienes cometieron delitos contra la propiedad, para llegar a la conclusión de que hay que modificar de urgencia varias leyes, nuestra escala de valores y las prioridades.

No será sustituyendo el “todas y todos” por la cursilería del “todes” que arreglaremos este drama. Tampoco ayuda Laura Raffo victimizándose y quejándose de violencia por parte del periodista Gabriel Pereyra, quien lo único que hizo fue preguntarle más de diez veces algo que ella jamás respondió. Si es mediocre y no maneja cifras correctas, la culpa no es del periodista y nada tiene que ver aquí el sexo de la persona entrevistada.

La violencia tiene muchas caras; pero hemos comentado solo dos. La ejercida por machos mononeuronales y la ejercida por la derecha con sus políticas salariales.

Hay que cambiar esto de urgencia.

Dejá tu comentario

Forma parte de los que luchamos por la libertad de información.

Hacete socio de Caras y Caretas y ayudanos a seguir mostrando lo que nadie te muestra.

HACETE SOCIO