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Columnas de opinión | empleo | Narcotráfico | Villa Española

Nueva realidad

Las políticas de empleo de los narcos

El narcotráfico en algunas zonas –puede ser Cerro Norte o el Marconi– es un generador de empleo tal vez mayor que la Policía o el Ejército.

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En Villa Española, a eso de las 7 de la tarde, pocos andan en la calle. En el barrio conviven familias de trabajadores y organizaciones de narcotraficantes vinculadas al micromenudeo y a los grupos que llegan en autos con vidrios polarizados que, a su vez, se nutren de “empresarios” de gran porte.

El barrio cambió. Hasta el lenguaje se modificó. Quizás lo más importante es que cambiaron las expectativas de los jóvenes: hasta hace poco –en las familias con severas dificultades económicas– la fantasía era que el pibe fuese jugador de fútbol. Como en otras zonas de Montevideo, la pelota era la salvación. Alguno llega: el 1 %, según dijera el maestro Washington Tabárez.

Pero lentamente, así como cambió la rutina sobre las 19 horas, se modificó el lenguaje y ya muchos pibes no ven en el fútbol una posible salida económica. Ahora es la droga. Se vinculan a las bocas de venta y los más lúcidos, arriesgados y guapos, van aspirando a subir escalones en el negocio. Claro: ven al dealer del barrio que anda en tremendos autos, bien empilchado y con “minas” seducidas por la plata fácil. Ya no quieren que les llame Paco Casal: ahora el atajo de la vida es un contacto para transar.

El empleo

El narcotráfico genera empleo y mueve la microeconomía local. Un puesto de reponedor en un supermercado ofrece 25 mil pesos por mes trabajando 8 horas, que incluye sábado y domingos, descansando algún día entre semana. Hay otra salida.

“Yo meto un caño y hago una platita linda”, dice un pibe de 17 años que tiene a su padre preso en algún módulo hediondo y descascarado del Comcar. La plata fácil. El narcotráfico en algunas zonas –puede ser Cerro Norte o el Marconi– es un generador de empleo tal vez mayor que la Policía o el Ejército.

Villa Española oscurece. Comienzan a circular los autos con vidrios polarizados y algunos con escape libre. En las esquinas se juntan los pibes del barrio. La noche es el horario preferido de “trabajo”. Transan, venden, ubican a nuevos proveedores, circulan de barrio en barrio –alguno, sin molestar a los caciques de la zona– llegan a transar hasta en Malvín Norte. Todo de noche. De mañana, Villa Española está en calma. Los que tienen trabajo formal, ya se fueron a sus empleos, los gurises a la escuela. Los que laburan en la transa duermen. Minga de poner el despertador para ir a un empleo.

En la zona el Estado no está. La Policía no patrulla y las cámaras de videovigilancia fueron robadas; los cables cuelgan de las columnas. Las denuncias llegan a la comisaría y a la alcaldía. No hay respuesta.

La calle Félix Laborde es una “boca de lobo”, igual que Rousseau y Avellaneda. Mandan los narcos y los consumidores colonizan el espacio público. A todo esto se suma un fenómeno nuevo en todo el país: las barberías. Comenzaron a desarrollarse a la luz de las nuevas demandas de la moda del corte de pelo en los jóvenes. Con distintas propuestas “artísticas” los jóvenes hasta asisten dos veces por mes para que los cortes permanezcan.

Pero no todo es moda. Vecinos y policías creen que el auge de las barberías –“empleo” al fin– tiene que ver con nuevas modalidades en la comercialización de droga. Bocas de venta cool.

Estudio del empleo en México

En el año 2023, una investigación realizada por la revista Science, evidenció que los cárteles de droga en México se posicionan en el quinto lugar como mayores generadores de empleoen el país norteamericano, incluso superando a gigantes como FEM (embotelladora más grande del sistema Coca-Cola en el mundo), Walmart, Manpower, América Móvil, Pemex y Grupo Salinas.

Según el informe, las organizaciones criminales reclutan de 350 a 370 miembros a la semana, lo que los convierte en el reclutador más grande del país. De esta forma, los cárteles cuentan en la actualidad entre 160.000 y 185.000 miembros, el 17,9 % de ellos afiliados al Cártel Jalisco Nueva Generación.

Por su parte, el Cártel de Sinaloa tiene un 8,9 por ciento de los miembros, seguido por la Nueva Familia Michoacana con el 6,2 %, el Cártel del Noreste con 4,5 %, la Unión Tepito con 3,5 % y el 59 % restante de los miembros de cárteles forman fila en grupos menores.

"La carrera en el cártel es muy corta y violenta. En 10 años el 17 % de los individuos reclutados por cárteles habrán muerto, y el 20 % estarán incapacitados en alguna prisión", explica el estudio que ha sido encabezado por Rafael Prieto Curiel del Centro de Ciencias de la Complejidad, con sede en Viena (Austria).

Mientras tanto, en Villa Española las cámaras de videovigilancia no fueron repuestas y las columnas solo muestran cables colgando. Y las barberías se transforman en los nuevos puestos de trabajo en los barrios. Entonces, así, “somos más libres”.

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