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Cultura y espectáculos Buenos Muchachos | soñando |

24 y 25 de abril de 2026 en Teatro de Verano

Buenos Muchachos: vuelve de una ausencia que era una incógnita

La música no había sido olvidada: estaba soñando

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Un silencio largo, una ausencia que se volvió costumbre.

Ver a sus integrantes volcados a otros proyectos artísticos fue suficiente para que el público completara la frase que nadie había pronunciado. Pero quién no dijo que se iba, en rigor, nunca se fue.

El viernes por la noche, como sucede con las señales verdaderas, no hubo estruendo.

La cuenta de Instagram de la banda —quieta, casi como una casa abandonada— se activó con una imagen y un mensaje mínimo, elíptico, casi un haiku:

"Un cristal

otoñal.

Sueña ya

esas notas sin tocar".

No hacía falta más. El cristal estaba ahí, intacto, esperando.

Las notas no habían sido olvidadas: estaban soñando.

Hoy, 22 de diciembre, la confirmación llegó como un golpe suave pero certero: Buenos Muchachos vuelve a tocar.

Las citas serán el 24 y el 25 de abril en el Teatro de Verano. Las entradas para el 24 se agotaron en pocas horas y por ello se estableció nueva fecha el 25 y las entradas están a la venta por Tickantel en este link.

El diseño del anuncio lleva la firma de Venado y la producción es de Gaucho.

Todo dicho con la misma elegancia sobria que la banda supo cultivar siempre: sin nostalgia forzada, sin subrayados.

La historia de Buenos Muchachos forma parte del ADN del rock uruguayo

Nacidos en 1991, en un garaje del barrio Malvín, con Pedro Dalton y Gustavo “Topo” Antuña como impulso inicial, construyeron una identidad sonora donde la ternura y la rabia conviven sin pedir permiso. Guitarras sinuosas, bases rítmicas hipnóticas, letras melancólicas que nunca caen en la pose: un equilibrio delicado entre ruido y emoción.

Inspirados por el pulso alternativo internacional —Pixies, Sonic Youth —, pero con una sensibilidad profundamente montevideana, se transformaron con los años en una banda de culto. No por hermetismo, sino por fidelidad a una búsqueda propia. Tocaron con Pixies en 2010, compartieron escenario con Yo La Tengo y dejaron una discografía que funciona como un mapa emocional de varias generaciones.

Desde Nunca fui yo (1996) hasta el octavo disco sin título de 2017, pasando por hitos como Amanecer búho —con aquel “He Never Wants to See You (Once Again)” que abrió puertas radiales— y Uno con uno y así sucesivamente, Buenos Muchachos fue puliendo una obra coherente, inquieta, siempre al borde de algo que está por romperse o por decirse.

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La banda, en sus distintas etapas, contó con Gustavo Antuña (guitarra), José Nozar (batería), Pedro Dalton (voz), Marcelo Fernández (guitarra), Pancho Coelho (guitarra y teclados), Ignacio Echeverría (bajo) y Nacho Gutiérrez(teclados).

Un colectivo más que una suma, una conversación larga que ahora retoma el hilo.

La vuelta no es un regreso al pasado: es la reactivación de algo que nunca terminó de apagarse. Como ese cristal otoñal del mensaje inicial, frágil y resistente a la vez, Buenos Muchachos vuelve con un anuncio firme cuando el año se apaga y la ciudad baja un cambio. Y en ese gesto hay una promesa: las notas que no se tocaron, finalmente, despiertan.