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Cultura y espectáculos Nicolás Erramuspe | Leonardo Silva | Cine Bizarro

Desde el 8 de marzo en La Cretina

Cine, humor, herejía y lo inclasificable: Entrevista a Nicolás Erramuspe y a Leonardo Silva

“Queríamos hacer Cine Bizarro antes de que se acabe el mundo”, dicen Nicolás Erramuspe y Leonardo Silva. Y no suena a metáfora

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La entrevista con Caras y Caretas fue, como era de esperar, cualquier cosa menos lineal. Hubo dinosaurios de cartulina, Reagan comunista, Jesucristo en Pascuas y un pan dulce sorteado como si fuera el Santo Grial. Pero también hubo filosofía. Y una defensa apasionada del cine como acto de resistencia.

La herejía de la palabra “cinéfilo”

“Somos dos personas que vivimos mucho el cine”, ensaya Silva, con cautela semántica. “No me gusta tanto la palabra ‘cinéfilo’”, agrega Erramuspe. “Suena medio a necrofilia”, rematan, citando entre risas al archivista argentino Fernando Martín Peña, a quien consideran una especie de faro moral del VHS.

La incomodidad no es menor: para ellos, el cine no es altar sino fogón.

No se trata de repetir el canon sino de dinamitarlo con cariño. “Cine Bizarro es todo lo que a nosotros nos parezca que pueda ser cine bizarro”, dicen, en un gesto tan despótico como liberador.

¿Arbitrario? Tal vez. ¿Honesto? Absolutamente.

¿Qué es lo bizarro?

La discusión sobre qué entra y qué no entra es casi metafísica. “El cine bizarro no es un género”, aclaran. Puede ser comedia, terror, documental o falso documental —como This Is Spinal Tap, que pasaron como quien invita a un primo excéntrico al asado.

Pero cuidado: no confunden bizarro con berreta

“Hay películas que ya están pensadas para ser malas”, dicen, en referencia a los productos autoconscientes tipo Sharknado. “Nos interesan más las que, sin quererlo del todo, terminan diciendo algo enorme”.

En esa línea reivindican a John Carpenter, a David Cronenberg y hasta al joven Peter Jackson pre - El Señor de los Anillos, cuando todavía hacía explotar cabezas con entusiasmo artesanal.

“El terror y la comedia son los géneros más subestimados”, afirma Erramuspe. “Y son los más difíciles. Hacer reír es más complicado que hacer llorar”.

Yo escucho y asiento y se me da por disparar una confesión: fui ocho veces al cine a ver Titanic. Las ocho me dormí en la misma escena porque no podía conectar con que la protagonista sintiera atracción por un Leonardo Di Caprio que parecía un niño de 10 años (en la realidad, quien tiene mambos no resueltos y sale con personas mucho menor que él es él! Ironías asqueantes de la vida), me parecía grotesco y lo menos romántico posible y me dormí en la misma parte en cada intento de verla . “Nunca conecté”, dije, mientras mi amiga lloraba como si el iceberg fuera un pariente cercano.

La moraleja es simple: lo bizarro es profundamente subjetivo. Lo que para uno es una epifanía, para otro es siesta.

Cine contra el fascismo (y contra el aburrimiento)

En 2026, el ciclo se vuelve temático y peligrosamente actual. Pasarán They Live, también de Carpenter, una sátira sobre el capitalismo reaganiano que, según ellos, “es la película más comunista de la era Reagan”.

Seguirán Borat, con el inefable Sacha Baron Cohen, e Idiocracy, que ya dejó de ser comedia futurista para convertirse en documental involuntario.

“Queríamos hacer Cine Bizarro antes que se acabe el mundo”, dicen. Y no suena a metáfora.

Para ellos, la sátira es una forma de resistencia. “El cine siempre fue resistencia al fascismo”, afirman, con una convicción que mezcla romanticismo y terquedad. Reírse del poder no lo derroca, pero lo desnuda. Y a veces eso alcanza.

No somos un cineclub, somos un videoclub

Silva y Erramuspe insisten: no compiten con los templos del canon. No proyectarán a Bergman ni a Fellini. “Hay otros lugares para eso”.

Ellos prefieren la lógica del videoclub: la película que alquilarías “por la tapa”. La que promete algo raro y cumple con exceso.

Las funciones son gratuitas. La economía es simple: cerveza, comunidad y sorteo. En una ocasión repartieron jeringas con líquido verde (era Gatorade con perejil, aclaran, antes de que intervenga Salud Pública). En otra apareció Jesús en Pascua e hizo magia.

En Navidad, Silva dibujó a mano el afiche de Gremlins y lo sorteó junto a un pan dulce.

“Nos dimos cuenta de que lo que más convoca es Jesús y el sexo”, concluyen, tras una función que coincidió con Pascua y el 4/20. La sociología tiene sus misterios.

La comunidad inesperada

Cuando empezaron, pensaron que irían solo sus amigos. Plot twist (concepto que solemos utilizar para describir el giro de la trama): los amigos faltaron y apareció gente nueva. Se formó comunidad. Turistas que pasaban por La Cretina se quedaban a ver Society. Cosplayers de Chucky irrumpían como si fuera Comic-Con con mate.

“Tomamos la temperatura del público”, dice Erramuspe. Observan dónde se ríen, dónde se incomodan. Cada función es distinta.

El espíritu es punk, dicen. Pirata.

“Somos como dos piratas en el medio del cine”. Pasan películas que no están en plataformas. Rescatan rarezas argentinas de Néstor Frenkel.

Defienden el cine como quienes defienden una causa en la que creen firmemente.

Filosofía del delirio

Hay algo profundamente filosófico en su cruzada: la reivindicación de lo marginal como forma de verdad.

Lo bizarro, en su versión, no es el chiste fácil ni la sangre gratuita. Es la grieta por donde se cuela lo que el cine oficial no quiere mirar. Es el exceso que revela la norma. Es el monstruo que habla del sistema.

“Todas las películas son políticas, hasta Aladino”, citan.

Y en una época donde la realidad supera cualquier guion, quizás lo más sensato sea reunirse un domingo, tomar una cerveza y mirar cómo a alguien le pasan cosas absurdas. No por morbo. Sino para entender el mundo.

O al menos para sobrevivirlo.

Cine Bizarro 3 ya está en marcha. Como las grandes sagas de terror —Viernes 13, Halloween— promete no terminar nunca.

La primera cita será el 8 de Marzo a las 20:30 horas en La Cretina con quienes ellos están muy agradecidos por prenderse en este viaje especial y darles total confianza y libertad de acción.

Porque, como bien dicen Silva y Erramuspe, “siempre vuelve a empezar”.

Y a veces, por suerte, vuelve con una solución absurda para tratar de conquistar el mundo. Y acaso ¿Existe otra forma?

Yo que vos, ya me voy reservando los domingos para Cine Bizarro.