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Cultura y espectáculos teatro | Dos locas de remate | Soledad Silveyra

Un dúo que se las trae

Dos locas de remate en el Teatro Metro

"Teatro en estado puro", así define el director Manuel González Gil a Dos locas de remate, el nuevo estreno, que cruza el charco y se suma a la cartelera del Teatro Metro

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En clave tragicómica, el espectáculo del dramaturgo español Ramón Paso se podrá ver en el teatro Metro desde este viernes, de la mano del director Manuel González Gil, con la actuación de Soledad Silveyra y Verónica Llinás. La obra se mete de lleno en los vínculos de familia a través de dos hermanas muy particulares, embarcadas en una convivencia a priori imposible.

Catalina (Silveyra) acude a la casa de Julia (Llinás), una violinista consagrada obsesiva y ermitaña, para pedirle alojamiento luego de quedarse sin vivienda. Veinte años pasaron desde la última vez que se vieron y ahora que las cosas cambiaron, aunque no tanto, ambas se embarcan en una convivencia casi imposible donde viejas diferencias y rencores se reflotan.

Dos locas de remate es una obra que necesita de intérpretes muy especiales que jueguen, que tengan esa posibilidad de comunicación con el público. Todo está ahí. “Lo más difícil es encontrar el tono a esta historia y que sea verdad. Tenemos que ser muy verosímiles”, afirma Silveyra acerca de la pieza que se estrenó en el teatro Maravillas de Madrid en 2018 bajo el nombre de El reencuentro y con los protagónicos de las conocidas Amparo Larrañaga y María Pujalte.

Décadas de carreras sobre las tablas no le impiden a Solita sentir esta nueva interpretación como un nuevo desafío. “Es un trabajo complejo. Luché mucho, me enojé, tuve bronca, lloré, pero los meses de trabajo en pandemia me permitieron querer al personaje. Si me hubieran propuesto el nombre de otra actriz, no sé si hubiera hecho esta obra. Porque el texto tiene una energía potente y eso es lo que tiene Verónica, que además tiene un humor extraordinario, dice la actriz que interpreta a Catalina.

Silveyra nos cuenta que su personaje es una mujer a la que describe como “débil y necesitada”. “Ella no tiene nada y considera que su hermana la tiene que alojar. Es una persona que evidentemente no ha vivido bien su vida y que hace 20 años que no se ve con su hermana y entonces piensa mucho, cómo puede hacer para convivir con esa personalidad que sabe que es insufrible y escalofriante, agrega Silveyra.Por su lado, Llinás, se pone en la piel de Julia, una exitosa concertista de violín sin filtros que se emparenta con el desopilante personaje de una mujer adinerada y clasista que la actriz difunde en sus redes sociales y que está inspirada en Inés Arostegui, el papel que la consagro en le telecomedia Viudas e Hijas del Rock & Roll (2014).

Casualmente, durante la cuarentena, Llinás compartió su humor en videos donde busca retener a su empleada doméstica y pide ayuda a la asistente virtual de Apple para hervir unos fideos. El personaje de Julia también cree que no necesita a nadie, y por eso le estalla la cabeza cuando su hermana irrumpe en su vida. Este personaje transita un terreno que la Llinás ya conoce, pero a su vez sale airosa en su trabajo, pues innova y no cae en lo mismo, no se repite.

Una fría tarde de miércoles invernal montevideano, Soledad Silveyra conversó con Caras y Caretas en su habitación del Radisson en el piso 19, con una lindísima vista del Puerto de Montevideo.

¿Qué te atrajo de esta historia?

La dificultad del material y lo que significaba encontrar el lenguaje de la obra. Cuando leí el texto pensé: “La Llinás me va a devorar”. Pero sentir eso y poder enfrentarlo me encanta. Verónica dio el punto exacto del lenguaje, tenerla al lado es un verdadero placer. De alguna manera, Catalina consigue que Julia cambie y llegue a sus sentimientos. Mi personaje encarna la fragilidad. Las dos estamos muy conectadas como debe ser en una obra de dos personajes, y nos estamos rompiendo el alma.

Es la primera vez que trabajan juntas. ¿Cómo evalúas este encuentro sobre las tablas?

Nunca trabajamos juntas, y tampoco nos conocíamos personalmente. Yo vi actuar a Verónica en La mujer y los perros; en esa película, además de ver actuar a la artista, vi a la persona. Me conmovió porque vi en ella un compromiso enorme. Somos dos mujeres diferentes pero con idénticos valores. Esta es una obra dificultosa, compleja para transitarla y yo no la habría hecho sin ella. A mí me gusta hablar de dúo actoral. Y no de duelo, como han opinado en algunos reportajes. Para mi el duelo significa que hay un derrotado. Acá no hay derrota, hay triunfo de dos actrices que han trabajado mucho el texto, repetido mucho las escenas, hasta lograr estas Dos locas de remate que espero le guste al exigente público montevideano.

¿Qué expectativa tienen para el futuro dela obra?

Hicimos una buena temporada en la calle Corrientes y una buena temporada el verano pasado. Tenemos una gira que finaliza en octubre y pensamos que es un espectáculo que se adaptará muy bien al público de Carlos Paz. Allí desembocaremos en el verano próximo. Sabemos que esta presentación en Montevideo es muy corta. Pero tengo la esperanza de volver en cualquier momento. Para mí Montevideo es parte de mi vida, de mis afectos y también es la Zorrilla. Ya no está China. Pero está en mi corazón. Esta semana tengo una cita ineludible en el museo Zorrilla para ver la exposición que la homenajea en sus 100 años. Lamenté mucho no poder ver el remate. Colaboré en el catálogo y quedé impresionada con algunos precios que se manejaron. Pensaba para mí: “Cómo se reirá la chinita desde arriba”.

Antes de despedirnos, Solita tiene un último recuerdo mezclado con deseo. “Hay que hacerle un homenaje a ese gran actor que fue Taco Larreta. Para eso yo también estoy. Porque yo a Montevideo siempre estoy volviendo, quiero volver, ustedes son mis afectos.

«Para mí Montevideo es parte de mi vida, de mis afectos y también es la Zorrilla. Ya no está China. Pero está en mi corazón»

Textos: Rosana Cheirasco