Acústico no es sinónimo de silencioso
En el mundo de Benegas, el formato acústico es un puente: acerca la música al corazón del oyente sin muros, desnuda las melodías hasta revelar su espíritu original. Las cuerdas, liberadas de la electricidad, laten con la misma fuerza que en los himnos de rock que marcaron generaciones.
En Sala Rincón, la velada será el eco de toda una vida vinculada al pulso íntimo de la guitarra y a la memoria colectiva del rock. Allí, entre paredes que acogen historiales de canciones y voces, Benegas repasará temas que han sido himnos, recuerdos, rituales; piezas que han acompañado al público desde clubes, estadios y momentos compartidos en el silencio del asombro.
Es un concierto en el que la guitarra canta, y también habla; donde cada nota parece decirnos algo más allá de la melodía, invitándonos a recordar que la música es un territorio donde los afectos —y la nostalgia— encuentran su casa.
Las últimas entradas aún están disponibles y la invitación está hecha para quienes quieran ser parte de este instante en que la música deja de ser solo sonido para transformarse en memoria viva, en poema compartido bajo la luz de una noche de verano.
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