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Cultura y espectáculos Arthur Miller | Teatro El Galpón | Rodrigo Tomé

El fenómeno de la inmigración

Rodrigo Tomé: "Arthur Miller escribió sobre inmigrantes, pero en realidad escribió sobre todos nosotros"

El actor Rodrigo Tomé, interpreta a Rodolfo en Panorama desde el puente, la nueva producción del Teatro El Galpón, estrenada el pasado 25 de julio y que viene convocando al público con funciones a sala llena.

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Hay obras que sobreviven porque pertenecen a la historia del teatro y otras que sobreviven porque parecen haber sido escritas para el tiempo que vivimos. Panorama desde el puente, de Arthur Miller, pertenece claramente al segundo grupo. La nueva puesta del Teatro El Galpón, dirigida por Héctor Guido y estrenada el 25 de julio, no solo ha encontrado una excelente respuesta del público, con funciones a sala llena, sino que vuelve a colocar sobre el escenario debates que hoy atraviesan buena parte del mundo: la inmigración, la xenofobia, la convivencia, los prejuicios y las contradicciones humanas.

Para Rodrigo Tomé, quien interpreta a Rodolfo, la explicación es sencilla: Arthur Miller nunca escribió únicamente sobre una época. "Escribe sobre la inmigración, pero logra abordar otros temas mucho más profundos. Por eso sus obras siguen vigentes. Mientras preparábamos esta puesta veíamos cómo en Estados Unidos volvían las deportaciones masivas, las denuncias, el racismo y la xenofobia. Era imposible no sorprenderse de la actualidad del texto". El actor recuerda que incluso algunos de los materiales utilizados durante los ensayos remitían directamente a situaciones que ocurren hoy. Más concretamente relata que "en la obra aparece un texto que lee el abogado sobre códigos utilizados por inmigrantes para alertarse entre ellos. Descubrimos que ese mismo sistema existe actualmente en algunos estados de Estados Unidos. Estamos hablando de una obra escrita hace más de setenta años y, sin embargo, muchas de las situaciones siguen ocurriendo exactamente igual".

Arthur Miller y los trabajadores invisibles. Para Tomé, la vigencia del dramaturgo estadounidense tiene una explicación mucho más profunda que la actualidad de algunos temas. Arthur Miller eligió poner en el centro de sus obras a personas comunes. "Siempre colocó en el centro a la clase media trabajadora. A los estibadores, los viajantes, los comerciantes. Salió del relato del sueño americano que tantas veces mostraban Hollywood o Broadway para contar las tragedias cotidianas de la gente común". Ese cambio de mirada transformó al autor en uno de los dramaturgos fundamentales del siglo XX. "Lo extraordinario es que logra contar conflictos enormes desde historias aparentemente pequeñas. Allí aparecen los miedos, las mezquindades, los deseos y las contradicciones que todos compartimos". Para Tomé, esa es precisamente la razón por la que Miller continúa representándose en todo el mundo. "No era un capricho volver a hacer Arthur Miller. Lo que nos interesaba era la enorme actualidad de sus textos".

Construir a Rodolfo

En esta versión, Rodrigo Tomé interpreta a Rodolfo, uno de los dos inmigrantes italianos que llegan ilegalmente a Nueva York buscando una oportunidad. Lejos de construir un personaje ingenuo y banal, Tomé lo presenta como un joven lleno de esperanza. "Es un personaje muy abierto, simpático y sensible. No tiene grandes ambiciones materiales; lo mueve la ilusión de encontrar oportunidades y construir una vida diferente. Tiene una sensibilidad artística que contrasta con la mirada mucho más práctica de su hermano". Ese optimismo termina chocando con un ambiente profundamente hostil. "Cuando conoce a Catherine aparecen también la juventud, la atracción y la posibilidad de imaginar un futuro distinto. Pero esa esperanza empieza rápidamente a enfrentarse con los conflictos que atraviesa toda la familia".

El silencio del público

Uno de los fenómenos que más sorprende al elenco es la reacción de los espectadores. La obra alterna momentos de humor con escenas de enorme tensión. Pero existe una secuencia que parece detener el tiempo. "Hay una escena donde literalmente se contiene el aliento en la sala. El silencio que se genera es impresionante. Son reacciones absolutamente genuinas y muestran el enorme poder que sigue teniendo el teatro". Tomé destaca especialmente la decisión de la puesta de Héctor Guido de evitar cualquier explicación que suavice la violencia del personaje principal. "En otras versiones Eddie aparece borracho y eso puede interpretarse como una justificación. Aquí no. La violencia nace de otro lugar mucho más profundo. Eso vuelve la escena todavía más impactante". La escenografía minimalista también juega un papel decisivo. "Todo queda puesto sobre los actores y los personajes. No hay nada que distraiga de lo esencial".

El teatro sigue llenando salas en tiempos dominados por plataformas digitales y redes sociales, la respuesta del público podría parecer una excepción. Para Tomé sucede exactamente lo contrario. "No creo que exista una competencia entre el teatro y las plataformas. Son experiencias distintas. Quien va al teatro acepta entrar en un juego colectivo". Ese pacto entre actores y espectadores continúa siendo, según él, una de las experiencias culturales más poderosas. "Todos aceptamos creer durante un rato. Nosotros arriba del escenario y el público desde la platea. Ese juego existe desde los griegos y sigue teniendo sentido porque forma parte de nuestra identidad". El actor observa además un fenómeno que comenzó luego de la pandemia. "La gente volvió a valorar muchísimo los espectáculos en vivo. Lo vimos en el teatro, en la música y en toda la cultura. Montevideo tiene hoy una actividad teatral extraordinaria y el público responde".

"No somos tan diferentes"

Cuando se le pregunta qué le gustaría que el público se llevara al salir de la sala, Tomé responde sin hablar del personaje ni de la obra. Habla de las personas. "Me gustaría que la gente saliera pensando que no somos tan diferentes. Todos tenemos los mismos miedos, las mismas mezquindades y las mismas aspiraciones. Podemos nacer en contextos distintos, pero todos estamos expuestos a vivir situaciones similares". Quizá allí resida también la grandeza de Arthur Miller. Escribió sobre inmigrantes italianos en el Brooklyn de los años cincuenta, pero terminó hablando de la condición humana. Y mientras el mundo vuelve a discutir fronteras, deportaciones y exclusión, Panorama desde el puente demuestra que los clásicos no permanecen vivos por nostalgia.

Permanecen vivos porque siguen ayudándonos a entender el presente. Como resume Rodrigo Tomé, "si fuera una obra vieja probablemente hoy no la estaríamos haciendo. Lo que sucede en escena sigue ocurriendo en muchas realidades. Esa es la verdadera vigencia de Arthur Miller".

Panorama desde el puente: del drama a la tragedia de quienes buscan un lugar en el mundo

Escrita por Arthur Miller en 1955, Panorama desde el puente es considerada una de las grandes obras del teatro universal. Ambientada en el barrio portuario de Red Hook, Brooklyn, narra la historia de Eddie Carbone, un estibador que recibe en su casa a dos inmigrantes italianos llegados clandestinamente a Estados Unidos en busca de trabajo y una vida mejor. La llegada de Rodolfo y Marco alterará el frágil equilibrio familiar y desencadenará un conflicto donde el amor, los celos, el deseo, la lealtad y la traición conducirán a un desenlace inevitable.

Aunque la inmigración es el punto de partida, Miller construye una tragedia profundamente humana. La obra aborda temas como el desarraigo, la identidad, la xenofobia, la convivencia, la familia, el poder, la masculinidad y los límites entre la justicia y la lealtad. A través del personaje del abogado Alfieri, el autor invita al espectador a reflexionar sobre el choque entre la ley y los códigos morales que rigen a una comunidad.

Miller escribió esta obra inspirado en historias reales de inmigrantes y trabajadores portuarios de Nueva York, pero también influido por el clima político del macartismo, cuando Estados Unidos vivía la persecución de intelectuales y artistas acusados de simpatizar con la izquierda. Por eso, detrás del drama familiar, la pieza plantea preguntas universales sobre el miedo, la intolerancia, la exclusión y las consecuencias de traicionar los propios valores.

Más de setenta años después de su estreno, Panorama desde el puente mantiene una sorprendente actualidad. En un contexto mundial marcado por las migraciones, los discursos de odio y el debate sobre las fronteras, la obra vuelve a recordarnos que, detrás de cada discusión política sobre la inmigración, hay personas que solo buscan una oportunidad para vivir con dignidad.

Arthur Miller: el dramaturgo que desmintió el sueño americano

Pocos autores marcaron tanto el teatro del siglo XX como Arthur Miller (1915-2005). Considerado uno de los grandes dramaturgos estadounidenses junto a Tennessee Williams y Eugene O'Neill, construyó una obra que puso en cuestión el llamado "sueño americano", llevando al escenario las contradicciones, frustraciones y dilemas de la clase trabajadora y de la clase media de Estados Unidos. Sus personajes no fueron héroes extraordinarios, sino personas comunes enfrentadas a conflictos morales que terminaron convirtiéndose en tragedias universales.

Entre sus obras más célebres se encuentran La muerte de un viajante (1949), considerada una de las mejores piezas teatrales del siglo XX y ganadora del Premio Pulitzer; Todos eran mis hijos (1947), una profunda reflexión sobre la responsabilidad ética después de la guerra; Las brujas de Salem (1953), escrita como una crítica al macartismo y a la persecución ideológica en Estados Unidos; Panorama desde el puente (1955) e Incidente en Vichy (1964), donde volvió a explorar temas como la justicia, el miedo y la dignidad humana.

Intelectual comprometido y de fuerte sensibilidad progresista, Miller fue una figura pública con enorme influencia cultural. Durante el macartismo se negó a delatar a colegas acusados de simpatizar con el comunismo, enfrentando un juicio por desacato al Congreso. Esa experiencia marcó profundamente su obra, donde la persecución política, la responsabilidad individual y la defensa de la conciencia aparecen como temas recurrentes.

Una de las historias más fascinantes detrás de Panorama desde el puente está vinculada al director Elia Kazan, amigo y colaborador de Miller. Ambos rompieron su relación cuando Kazan decidió colaborar con el Comité de Actividades Antiestadounidenses, identificando a compañeros del mundo artístico durante la "caza de brujas". De aquella ruptura surgieron dos obras que ofrecen miradas opuestas sobre un mismo dilema moral. Miller escribió Panorama desde el puente, donde la figura del delator aparece asociada a la traición y a la destrucción de una comunidad. Kazan respondió años después con la película Nido de ratas (On the Waterfront), protagonizada por Marlon Brando, donde denunciar se presenta como un acto de valentía frente al crimen organizado. Dos obras maestras nacidas de una misma fractura personal e ideológica, que aún hoy alimentan uno de los grandes debates éticos del siglo XX: ¿hasta dónde llega la lealtad y cuándo denunciar se convierte en un deber moral?

La figura de Arthur Miller trascendió también el ámbito teatral por su matrimonio con Marilyn Monroe, entre 1956 y 1961. Su relación unió a dos de los grandes íconos culturales del siglo pasado: el dramaturgo intelectual y comprometido con la actriz más famosa de Hollywood. Miller escribió para ella el guion de Vidas rebeldes (The Misfits), la última película que protagonizó Monroe y también la última del legendario Clark Gable. Aquel vínculo alimentó el interés del público y de la prensa, pero nunca eclipsó una obra que convirtió a Arthur Miller en uno de los autores fundamentales del teatro universal, cuya vigencia continúa renovándose cada vez que sus personajes vuelven a subir a un escenario.

Rodrigo Tomé es parte de la nueva generación de actores de El Galpón

A sus 36 años, Rodrigo Tomé forma parte de una nueva generación de intérpretes que ha crecido artísticamente en el Teatro El Galpón. Inició su formación teatral en 2012, en un taller dirigido por Luis Vidal, y en 2016 ingresó a la Escuela de Teatro Mario Gallup de El Galpón, de la que egresó en 2019, integrando la última generación formada por la histórica institución. Desde entonces ha construido una trayectoria ascendente, participando en algunas de las producciones más importantes de la compañía. Entre ellas se destacan La Ronda (2018), dirigida por Levon; Proyecto Galeano Latinoamericano (2019), bajo la dirección de Aderbal Freire Filho; La travesía involuntaria (2020), de Vladimir Bondiuk; Hamlet (2022), dirigida por Marcelo Díaz; La ópera de los dos centavos (2023), con dirección de David Gaitán; Ricardo III (2024), dirigida por Fernando Philbert; y, en 2025, Infierno, nuevamente con Levon, y El perro del hortelano, dirigida por Chepe Irisity. Este año también integra el elenco de Terraplanistas, el musical político dirigido por Santiago Sanguinetti. En la actual temporada interpreta a Rodolfo en Panorama desde el puente. Su composición del joven inmigrante italiano aporta intensidad, sensibilidad y una gran carga emocional a una obra que continúa interpelando al público por la vigencia de sus conflictos humanos y sociales. Su trabajo confirma la consolidación de una carrera en permanente crecimiento dentro de uno de los teatros más emblemáticos del Uruguay.

Apoyemos a El Galpón

El Teatro El Galpón, uno de los principales referentes de la escena nacional, mantiene una programación artística de gran calidad y una intensa actividad cultural gracias al esfuerzo sostenido de sus elencos, trabajadores y comunidad. Sin embargo, al igual que el resto del teatro independiente, continúa enfrentando importantes dificultades de financiamiento. La aprobación de la Ley N.º 19.821, que declara de interés general la actividad teatral independiente y crea un fondo específico junto con un Consejo Nacional Honorario para promover su desarrollo, representó un avance histórico para el sector. No obstante, la implementación de la norma sigue siendo un desafío. Aunque en 2026 se asignó por primera vez una partida específica de 30 millones de pesos para poner en marcha la ley y comenzar a financiar el Fondo de Subsidio al Teatro Independiente, las organizaciones del sector sostienen que esa cifra representa apenas una fracción alrededor del 10 % de los recursos originalmente previstos para cumplir plenamente con sus objetivos. La brecha entre la ley aprobada y su financiamiento efectivo mantiene vigente el reclamo por un mayor apoyo público a una actividad que constituye un patrimonio cultural fundamental del país.