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Cultura y espectáculos música | Niña Lobo | rock

Aullar en comunidad

"Ver lo real de forma poética": Lo nuevo en la música de Niña Lobo

Niña Lobo, la banda de indie rock, pasó por Atardecer naranja a conversar sobre sus procesos creativos y los nuevos colores que está tomando su música.

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Caras y Caretas Diario

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Niña Lobo es una banda de indie rock que nació en Montevideo en 2019. Tienen influencias del dream pop y el indie anglosajón y rioplatense. Desde que irrumpieron en la escena de la música, no paran de crecer y expandirse con canciones que ellas mismas definen como sentimentales y ruidosas.

Lo primero fue su EP homónimo. Unos meses después publicaron el EP Migrar. En 2021 publicaron su primer LP Lo que duró la vida de alguien y lo presentaron en La Trastienda. Tocaron en Uruguay, Argentina, España, Chile y Colombia. Estuvieron presentes en festivales nacionales e internacionales como el Pilsen Rock, Montevideo Rock, Primavera Sound, GRL PWR, Cosquín Rock y el Buena Vibra. Fueron teloneras de No Te Va a Gustar en el Estadio Centenario, abrieron los shows de La Vela Puerca en España y también compartieron su música en el festejo de los 300 años de Montevideo. En 2020 ganaron el Premio Graffiti al “Artista Nuevo”, y en 2022 el de “Mejor Canción de Rock” por su single Dentro. Este año presentaron Algo tiene que terminar y Las canciones que cantamos, dos temas que son parte de su nuevo disco, que se publica pronto.

Arrancaron muy jóvenes, y en estos 6 años, hay muchísima gente que creció con ellas y las fue viendo crecer. Encontraron una forma de seguir siendo autogestivas y fieles a sí mismas, y al mismo tiempo de expandirse, profesionalizarse y encontrar otras formas de visibilidad.

Han dicho en otras entrevistas que desde que surgieron como banda están viviendo muchas vidas en poco tiempo por la intensidad con la que les pasan las cosas. También han dicho que la felicidad y la tristeza no son emociones contradictorias y que en su universo creativo ambas cosas conviven y se contaminan mutuamente. Algo de eso agridulce que transmiten es reparador para quienes las escuchamos y nos sentimos menos solos. Escucharlas te conecta con la idea de que está todo bien con no estar tan bien de a ratos, y eso es algo que abraza y calma ante la exigencia de estos tiempos de narrarse y mostrarse todo el tiempo desde una luminosidad impostada, sostenida a la fuerza con relatos morales de auto-superación.

Niña Lobo contagia sabiduría y humor en las canciones, y también despierta inspiración la disciplina y prepotencia de trabajo con el que siguen sus ambiciones y van concretando su crecimiento como banda.

Compartimos en esta nota algunos extractos de la entrevista e invitamos a todos los lectores a ver la conversación completa en el canal de YouTube de Caras y Caretas TV. Todos los jueves a las 19, nuevas conversaciones con artistas y personas vinculadas a la cultura.

Embed - Atardecer Naranja #9 Niña Lobo

Marguerite Durás dice que “Escribir es aullar sin ruido”, y la definición de Wikipedia de aullido es “Voz triste y prolongada del lobo. Los lobos pueden aullar solos o en grupo, con varias intenciones: comunicativas, emotivas o sociales.”. ¿Qué es aullar para ustedes?, ¿cuánto tiene que ver con lo que hacen?

Camila Rodríguez (C.R.): Para mí Niña Lobo es eso. Un espacio para expresar emociones, vivencias, experiencias individuales y compartidas también con ellas, que no me salen tan fácilmente de otra manera. Y creo que el aullido en ese sentido es algo simbólico para mí. El aullido es hablar, es expresar, es no tener miedo a poner palabras a las cosas que sentimos. Creo que Niña Lobo también tiene algo de no juzgar los sentimientos y los pensamientos que tenemos, y ponerlos afuera, porque ponerlos afuera también es cuestionarlos, dejarlos en evidencia.

Isabel Palomeque (I.P.): Sí, para mí aullar desde Niña Lobo también es eso. Volcar tu expresión y volcarle todo el sentimiento de alguna forma, eso es lo que estamos haciendo con la música.

Camila Bustillo (C.B.): Yo lo pienso más del lado social, catártico, al aullido. Cuando tocás, la gente paga para verte gritar pero en realidad también paga para tener un espacio donde poder gritar. Vos se los facilitas porque te pones en esa predisposición.

"Uno se vulnerabiliza muchísimo cuando se sube al escenario y también abre el espacio para que otros sean vulnerables con uno. Eso es un ida y vuelta que es muy bello. Por eso lo siento más en un sentido de comunidad, de tener el espacio para ese aullido colectivo".

Una paleta estética con nuevos colores y sonidos

Hace unos días lanzaron “Las canciones que cantamos”. ¿Cómo fue el proceso de composición y grabación?, ¿qué colores nuevos aparece con este tema en la paleta de Niña Lobo para ustedes?

C.R.: Creo que, de las canciones del disco, fue de las que surgió más intuitiva o natural como proceso de composición. Con este disco a nivel compositivo de la canción pura y dura, más allá de los arreglos, me propuse nuevos desafíos y justo “Las canciones que cantamos” fue como muy natural, muy poco mental y puramente emocional. Hice la canción en la guitarra, se la pasé a las pibas, la canción tenía otras partes que ahora ya no están, la letra también cambió y fuimos armando el tema muy de a poco, pasando como escalones. El tema fue cambiando bastante en la estética y la sonoridad, sobre todo también cuando llegó Mariano Gallardo, que está produciendo el disco. Ahí fue como que el tema tomó un rumbo más claro y creo que todos creemos que tiene una paleta estética nueva para nosotras. En ese sentido eso como que Mariano fue clave para ordenar esta paleta estética nueva, darle un orden, una lógica, también una unión con el resto de los temas del disco.

I.P.: Hubo un momento en que empezaron a surgir como unas líneas nuevas de “bueno, puede ir por acá” y como que se mantuvo. Después variaron pila de cosas, pero había elementos que eran nuevos para nosotras y estábamos dispuestas a tirar la cuerda para ver si seguíamos por ese lado.

C.B.: Después se transformó en un puzzle realmente, porque también eran cosas que no habíamos probado antes. Personalmente, mi guitarra es como principalmente rítmica y no estaba acostumbrada a eso. Creo que Mariano nos ayudó mucho a ver cómo dentro de este nuevo subgénero que estábamos probando le encontrábamos la estructura que funcionara bien y que fluyera, para que la canción no se fuera por la tangente.

C.R.: Creo que la mayoría de las veces pensamos las canciones verticalmente. Por ejemplo, el disco anterior nuestro es muy vertical para mí, es como capas y capas y cómo construir la cosa reverberada y ambientosa desde lo vertical. Acá fue como “también se puede construir un espacio sonoro desde lo horizontal”, en el sentido de que es minimalista porque las cosas están ubicadas en el espacio muy definidamente, pero hay muchas cosas sonando al mismo tiempo y armónicamente también, entonces fue para nosotras un tremendo cambio de chip.

I.P.: Y está bueno, creo que desbloqueó cosas nuevas en nosotras como banda.

“Algo tiene que terminar” fue el primer tema del disco nuevo que presentaron, y ahí ya empezaba a mostrarse algo de esta nueva paleta. ¿Por qué decidieron presentar lo nuevo con este tema?, ¿hasta dónde les parece que este tema da cuenta de una visión de mundo distinta a la melancolía melodramática de algunos de sus temas anteriores?

C.R.: Fue de las primeras canciones que me hizo un faro de entender más claramente de qué me gustaría que el disco hable o hacia dónde quería escribir las letras. Creo que hubo como un intento mío en el disco anterior de darle rienda suelta al melodrama, y después de que terminé de escribir el disco anterior me cuestioné mucho también eso, qué tanto yo ya estaba en otro lugar.

"Para mí el tema habla un poco de eso: Siento todo esto, lo veo, lo respeto, pero yo no soy tan especial y no puedo seguir siendo la víctima de mi propia historia sin cuestionarlo."

C.B.: Hubo otros candidatos para primer sencillo, pero sentimos que por una conjunción de razones, este era el mejor, no necesariamente el mejor tema del disco, pero sí lo que se necesitaba en ese momento para nosotras, para decir, “bueno, esto está pasando, estamos virando para acá”. Y también como una introducción, un poco más suave, tranquila, de “esto es Niña Lobo ahora” y después seguimos.

Hay algo interesante en la estética y la identidad gráfica de estos singles y de los videos con los que los presentaron. ¿Cómo fue el proceso creativo por el cual fueron encontrando esta nueva identidad visual?, ¿cómo es el trabajo en equipo de la banda con las otras áreas implicadas en estos aspectos?

C.R.: Teníamos claro era que queríamos ir un poco a la realidad. La cosa visual que habíamos construido siempre estaba muy anclada en la ficción o en la fantasía, y este es un disco que tiene más crudeza, entonces como que sentíamos que lo visual tenía que ser algo más cotidiano, menos ficcionado. Ahí pensamos en Pablo, que es quien hace los videos, y en Vale que hace las fotos, porque justo sentíamos que eran dos personas con una mirada costumbrista, más realista en lo que hacen, pero también muy poética. Creo que eso es un poco lo que nos proponemos con el disco también. Ver algo real de forma poética.

C.B.: Hay algo que tiene Montevideo que es una ciudad muy particular, muy llena de nostalgia y a veces un poquito de dejadez, pero también es hermosa. A veces te hace acordar un pueblo, un pueblo muy grande. La estética que se usa es muy tipo de pueblo, de gente colgando la ropa, gente en las calles con las sillas. Montevideo tiene mucha serenidad y yo creo que nuestra intención es que este disco esté muy vinculado con la ciudad, que se refleje eso en la estética.

I.P.: Teníamos un poco de miedo, porque es un cambio bastante grande. Es jugado también preparar este material y no saber mucho qué te vas a encontrar, porque con las ilustraciones las ves en el momento. Y con esto también mientras lo hacíamos era “bueno, a ver qué sale”. Y por suerte pasó, que salió algo que nos representa, nos encanta.

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La música te lleva a lo que sentís y eso es lo mejor que podés dar

Lo coloquial y lo cercano está muy presente en su música, a la par de una complejidad armónica y emotiva súper cuidada, ¿cómo viven hoy ese equilibrio entre la profundidad y la sencillez? ¿Cómo lo construyen en el diálogo colectivo?

C.R.: Antes de este disco creo que pensaba una cosa y ahora quizás pienso otra, pero lo que se mantiene creo que es que la música te lleva a lo que sentís.

"Yo puedo pretender o proponerme a hacer algo, pero después siempre la música nos va a tender hacia lo que sentimos. Es como que podés intentar engañar al proceso o forzarte a hacer cosas, pero siempre hay algo que te tira a tu raíz, a tu identidad."

I.P.: También ha cambiado el concepto de sencillo y profundo en estos años, o te vas volviendo más amiga con tu instrumento o lo que sea, entonces capaz que algo que antes te parecía recontra sencillo, ahora te parece el doble de sencillo y como que subiste un nivel en sencillez. Pero seguís conectando con lo mismo. Siento que lo que lo hace sencillo en realidad es la conexión directa con lo que querés transmitir. Si este riff son estas tres notas y me está conectando, tiene sentido con la música, bueno, así va a ser.

¿Cómo logran encontrar el equilibrio entre la libertad creativa y el hecho de saber que ya hay un público que las sigue, que está atento a lo que hacen y les comunica de alguna manera sus expectativas?

I.P.: Eso es una conjunción de que el tiempo pasa y vos estás atenta a eso. Si estás construyendo algo en grupo, como estamos haciendo nosotras, y vas creciendo, esas cosas se van incorporando casi que naturalmente. Después el viaje está en decir “esto es lo que me representa ahora, lo voy a hacer” y tratar de darle lugar.

C.R.: A veces sale el tema, sobre todo en el momento de composición, de dónde está el límite entre experimentar, salir de nuestra zona de confort, y también estar alineadas con un proceso que también escapa a nosotras. Creo que es un poco lo que dice Isa, se tiene que dar natural con el momento de la vida de cada una y las vivencias, y cómo eso se traslada a la música. Creo que también es muy difícil. Hoy en día hay que hacer un ejercicio mental y a veces hasta espiritual para no dejarse permear de más por esas presiones, porque creo que si te dejás permear de más perdés o se puede transformar en otra cosa. Lo importante es hacer una cosa que permita expresarnos.

C.B.: Yo trato de pensar qué cosa me podría llegar a mí, qué clase de arreglo me podría llegar a mí pero no desde un punto de vista numérico, desde el punto de vista de ir al vivo y tener un momentazo, donde quieras hacer un círculo de pogo, porque esta canción te da espacio también para hacerlo y formar parte de este círculo comunal. Creo que cuando más pensamos en el público es en esos momentos. No en qué le va a pegar más en redes, no en hacer un hit.

"La inteligencia artificial te hace un hit. Hoy en día lo mejor que podés dar como ser humano que hace música es que te llegue a vos y que le llegue a otra gente."

¿Cuán cerca se sienten de la música popular uruguaya y cual dirían que es la lectura particular que proponen ustedes de esa tradición?

C.R.: Creo que me siento muy cerca de la música popular uruguaya. Una vez nos preguntaron qué era lo uruguayo que había en nuestras canciones, y yo creo que es la melancolía, una mirada melancólica, poética y también costumbrista. Pienso en Mateo, pienso en El Príncipe, pienso en Jaime. Escribían canciones de maneras muy distintas, pero siempre estaba un poco eso. El Príncipe hacía letras increíbles porque son muy cotidianas, muy reales, al mismo tiempo muy voladas, melancólicas, felices y como graciosas. Jaime creo que tiene algo muy parecido también, te puede estar hablando de una historia muy profunda con personajes, pero la forma que tiene él de hacer canciones para mí es muy lúdica, y para mí tenemos algo de eso.

"También me cambió mucho escuchar a Mateo por primera vez, porque siento que él estaba muy conectado con su niño interior. Y yo siempre busco eso en la música, como que busco acercarme lo más que pueda a eso."

No me estoy comparando en lo más mínimo con ellos, ellos son tremendos, pero creo que hay algo de eso en lo que hacemos.

I.P.: Y hay algo también de lo que consumís cuando sos chico, o cuando sos niña, que después también, sin revolver demasiado, está ahí. Capaz que no lo plasmas directamente referenciando a esa banda que te gustaba, pero está ahí, mezclado con otras cosas, y aparece.

¿Qué lugar le dan al humor en sus procesos creativos?

C.R.: Creo que el humor, desde el día uno, es lo que más nos unió y nos sigue uniendo siempre.

I.P.: Nunca en estos seis años nos hemos juntado a ensayar y no me he tentado de la risa. Siento que está ahí, no lo podemos disfrazar mucho, sería re raro en un toque que estemos todas re solemnes. Eso también puede tener que ver con que, como las canciones son tan vulnerables, en cierto sentido que hay que contrarrestar. Como “estoy dando todo acá, déjame hacer un chiste ahora”.

C.R.: Es como que, sin darnos cuenta, se unieron personas cuyo mecanismo de defensa ante ser vulnerable y mostrar sus heridas es reírse de sí mismas.

C.B.: Es como que enfrentás toda esta vulnerabilidad que vos estás mostrando, y te tenés que meter una cuota de humor arriba, porque si no, se vuelve demasiado.

Han dicho que tienen aspiraciones muy grandes, incluso que tienen “una ambición obscena”. ¿Qué podrían contarnos sobre esa ambición en relación con su recorrido como banda?, ¿qué sueños y aspiraciones tienen para lo que viene en esta nueva etapa?

C.B.: La ambición la tenés que tener para seguir como banda. Puede ser ambición por distintas cosas. Por tocar todos los fines de semana y vivir el vivo, por sacar música nueva, por crecer en público. Pero si no está ese motor de ponerle todo es difícil, sobre todo en la música uruguaya en la que como artista independiente de plata ves poco y nada. La ambición es tu motivo principal para hacer las cosas.

C.R.: Creo que hay algo uruguayo también ahí, también somos una sociedad que si algo tenemos es que luchamos. Es algo positivo también de nuestro arte, de nuestra cultura. Tenemos en nuestro gen de generaciones y generaciones de lucha y de aguantar la toma e ir para adelante.

I.P.: También pasa que, si estás haciendo algo que te gusta y le estás dedicando todas las horas que tenés libre, si es un proyecto que te emociona, tu objetivo está bastante claro.

"Querés todo porque lo estás dando todo. Creo que eso nos pasa por cómo creemos en lo que hacemos."

C.B.: Creo que no hay nada de ostentoso en uno en el querer profesionalizarse. Ojalá no sea algo que a uno le pase solamente, sino que uno pueda aspirar a trabajar de esto y hacerlo continuamente. Creo que es muy importante para los artistas, sobre todo uruguayos, confiar en eso. Esto es algo que los argentinos hacen muy bien, eso de tomarse en serio, de decir “Mirá que lo que yo hago es bueno”. Hay que pararse en ese piso. ¿Por qué no? ¿Por qué eso queda como agrandado? Es lo que pienso, pienso que lo que hago es bueno. Si a uno le gusta, genial, y si no también, hay gustos para todo. Pero uno tiene que estar orgulloso del trabajo que hace, y que eso no sea una mala cualidad, que no sea porque es poco humilde.

I.P.: Y aparte, para mí, la humildad también tiene que ver con ver tu crecimiento en estos años y ver cómo has dejado que distintas oportunidades te afecten y qué tomás de cada experiencia. Musicalmente, sobre todo, creo que es algo que rescato mucho de la banda.

"Estos seis años atravesamos este recorrido musical y si lo atravesamos así es porque aceptamos sugerencias, porque crecimos cada una con su instrumento, porque escuchamos a nuestras compañeras."

C.B.: Hay otro lado humilde que tiene la música uruguaya, que siento que ese es el lado humilde que puede brillar, que es cuando bandas mucho más grandes que nosotros se nos acercan, nos dan una mano, y están todo el tiempo dispuestas a ayudarnos. Y nosotras acá, medio atrapadas en el medio, que no sos ni muy grande ni muy chico, también podemos hacer algo, también hay formas en las que podemos tratar de ayudar a la comunidad de la música, de la misma forma en la que bandas más grandes nos ayudan a nosotras.

I.P.: Sí, siempre hablamos de los referentes. Pero la música uruguaya también es lo nuevo que hay ahora y lo que está sonando todo el tiempo.

C.B.: Hay buenas bandas tocando todos los fines de semana.

¿Algo más que quieran contar del disco nuevo?

I.P.: Siento que esta entrevista, con los temas que hablamos, va a tener más sentido todavía cuando salga el disco. Como que va a tener todo otro contexto, así que vuelvan a ver esta entrevista cuando salga.

C.R.: ¿Estuvimos dando pistas secretas?

I.P.: Sí, un poco sí.