Pero lo que sí vi desde el principio es que no podía ser ni una serie de televisión con varias historias, ni nada por el estilo, ni una miniserie. Entonces pensé que habían tres de esos cuentos que de alguna manera tenían una relación. Y sí que vi claro que esos tres cuentos podían dar lugar a un guion de una película.
Tú no tienes ningún problema en filmar en distintos idiomas, lo has hecho casi desde el comienzo de tu carrera, pero creo que lo que sorprende de Tres adioses es que realmente tiene el sentimiento de un film italiano. Parece una película hecha por alguien que vivió toda su vida allí.
Yo debo ser alguien que se adapta muy bien porque, no sé, creo que me resulta fácil adaptarme a una cultura diferente, a una idiosincrasia diferente, a estilos diferentes, ya no de rodar, sino de trabajar en el rodaje. Yo en ese sentido soy alguien realmente, absolutamente, todoterreno, sobre todo porque yo creo que hace tiempo entendí que al final todas esas cosas que se supone que nos separan, la lengua, el acento, la comida, al final no son tan diferentes.
Antes estaba hablando con mi hija y ella me preguntaba qué pensaba de la generación Z, de los boomers y de los post-80s boomers, y yo pensaba que al final hay gilipollas en todas las generaciones, en todos los países, en todas las razas y en todos los géneros. De alguna manera hay en todos los países. (risas)
Yo es que me puedo entender bien y me puedo entender mal con cualquiera. Me puedo entender bien con alguien inteligente, aunque sea un extraterrestre. Inteligente y simpático, si puede ser. Y me puedo entender mal con un vecino mío de mi misma generación igual. Yo creo que hay unas afinidades que se construyen con la empatía que son las que a mí me interesan. Entonces yo no pretendí mostrar la Roma como la muestra Sorrentino (que tampoco es romano) ni como la muestra Fellini (que tampoco es romano). Sí que hay otros como Concini, que sí es romano o Ettore Scola, o Nanni Moretti, pero yo decidí enseñar la Roma que a mí me gusta y luego ha resultado que ha conectado con gente de Roma, gente italiana y gente de todo el mundo. Y eso me gusta porque además me da la razón.
¿Podrías decir entonces que cada historia tiene un punto universal?
Para mí las historias son buenas o malas. Yo creo que, si uno cuenta algo genuino, algo en lo que pones todo lo que has aprendido sin imponerlo, con matices, sin querer machacar al espectador --- porque si hay algo que me molesta del cine actual es la falta de sutileza. Parece que tienes que repetir una cosa una y otra vez. Y parece también que tienes que enseñar cosas para que en el primer momento ya las entiendan.
Me gusta del personaje de Marta, que es un personaje que al principio te puede hasta caer mal. Pero es que así es la vida. Unas personas que a veces nos caen mal de primeras y luego se convierten en nuestros mejores amigos. Entonces estamos casi acostumbrados a que el personaje central de una película tenga que ser super mega positivo y caer bien. Para que te importe un personaje no te tiene que caer bien. El director tiene que construir un vínculo con ese personaje. Y como yo me vinculo mucho con los personajes de mis películas, yo creo que eso también se traslada al espectador. Yo no me considero alguien ajeno al espectador. Yo no considero que soy como una mamá pájaro que les da a los pajaritos la comida masticada.
Y esa es una imagen que siempre tengo. Porque me gustan mucho el mundo - como has podido ver en la película - de los pájaros. Creo que un resquicio al misterio; es importante un resquicio a lo que no está explicado con letras marcadas a fuego.