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Cultura | música | Zoe Zeniodi | cultura

Directora de orquesta

Zoe Zeniodi: "La música nos lleva y nos trae cerca uno del otro"

"La música nos devuelve al presente. Hoy vivimos muy rápido, pero solamente estamos verdaderamente vivos cuando somos conscientes del momento que estamos compartiendo".

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Caras y Caretas Diario

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La directora de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires reflexiona sobre el encuentro entre el Teatro Colón y el Teatro Solís, el papel de la música en tiempos de inteligencia artificial, el liderazgo, el lugar de las mujeres en la dirección orquestal y la capacidad del arte para volver a reunir a las personas.

El próximo 12 de agosto el Teatro Solís recibirá uno de los acontecimientos musicales más importantes del año. La Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, cuerpo estable del Teatro Colón, llegará a Montevideo para ofrecer un concierto que trasciende el hecho artístico. Para su directora titular, la maestra griega Zoe Zeniodi, será mucho más que una presentación internacional: será el encuentro entre dos teatros que forman parte de la historia cultural del Río de la Plata.

"Celebramos los 170 años del Solís y también un momento muy especial para nuestra orquesta con sus 80 años. Esta gira termina en Montevideo y para nosotros era muy importante que ese cierre fuera en el Teatro Solís. Es un honor compartir esta celebración", afirma.

Lejos de pensar el viaje como una simple salida de Buenos Aires, Zeniodi lo entiende como un gesto cultural. "Muchas veces hablamos de fronteras, pero cuando uno está entre Montevideo y Buenos Aires casi no las siente. Estamos a dos horas de distancia y, sin embargo, compartimos una historia y una sensibilidad muy profundas. Cada ciudad tiene su identidad, pero la música nos lleva y nos trae cerca uno del otro".

Mucho más que traer una orquesta cuando habla del Teatro Colón, Zeniodi deja por un momento el rol de directora para hablar desde la emoción. "Recuerdo la primera vez que entré al escenario del Colón. Lloré. Es un teatro que me dio algunas de las cosas más importantes de mi vida". Pero inmediatamente aclara que el verdadero patrimonio no está únicamente en la arquitectura. "El Colón es la casa de la Filarmónica, pero una casa vive por las personas que la habitan. La orquesta es la que le da energía al teatro. Son los músicos quienes mantienen viva esa historia." Por eso considera que llevar la Filarmónica al Solís significa compartir mucho más que un concierto. "Queremos compartir esa energía. Compartir nuestra casa, nuestra historia y nuestra forma de hacer música con el público uruguayo".

La música como experiencia irrepetible en una época dominada por las plataformas digitales, la inteligencia artificial y el consumo inmediato. Zeniodi no duda en afirmar que la música en vivo conserva un valor insustituible.

"Lo que sucede en un teatro no puede ser reemplazado por ninguna tecnología. Compartir la respiración, el mismo espacio y el mismo momento es algo único". Mientras la tecnología acelera los tiempos, sostiene, el concierto obliga a detenerse.

"La música nos devuelve al presente. Hoy vivimos muy rápido, pero solamente estamos verdaderamente vivos cuando somos conscientes del momento que estamos compartiendo". Para la directora, el teatro continúa siendo uno de los pocos espacios donde una comunidad puede experimentar colectivamente una emoción. "En una sala todos respiramos juntos. La emoción no pertenece solamente a la orquesta; también pertenece al público. Esa experiencia siempre nos transforma".

Un programa pensado para emocionar. La elección del repertorio responde precisamente a esa intención. La primera parte estará dedicada al Concierto para violín N.º 4 de Mozart, con la participación de la concertino adjunta Tatiana Glava como solista. "Cuando hablamos de Mozart estamos hablando de un universo propio. Elegimos una de sus grandes obras y, además, queríamos compartir con el público este momento tan especial para nuestra nueva concertino". La segunda parte estará dedicada a la Quinta Sinfonía de Tchaikovsky, una de las obras más apasionadas del repertorio romántico. "Queríamos reunir dos gigantes de la música. Comenzar con la claridad y la elegancia de Mozart y terminar con toda la intensidad emocional de Tchaikovsky. Es una obra que siempre conmueve porque habla del destino, de la lucha y de la esperanza".

Curiosamente, esa misma sinfonía representa también un momento personal para la directora. "La he dirigido muchas veces y cada vez significa algo distinto. Es una obra sobre el destino, pero también sobre el destino que uno construye".

Dirigir desde la honestidad. Zeniodi rechaza la idea de que dirigir una gran orquesta sea únicamente un ejercicio técnico. "La preparación lleva toda una vida. Yo no recuerdo mi vida sin la música." Para ella, cada ensayo y cada concierto constituyen un acto profundamente personal. "Lo que doy sobre el escenario es todo lo que soy. La interpretación refleja quién es una persona. Por eso debe ser completamente honesta. La música no tiene filtros." Ese concepto también define su manera de ejercer el liderazgo. "Una orquesta necesita excelencia técnica, pero sobre todo necesita sentido. La música existe para emocionar".

Un cambio que ya comenzó y que tenemos que seguir. Convertirse en la primera directora titular de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires representa también un hecho histórico. "Tener una mujer al frente de esta orquesta es importante. También lo es que cada vez haya más compositoras, más directoras y más jóvenes ocupando estos espacios". Aunque reconoce que aún quedan resistencias, considera que el proceso es irreversible. "La profesión está cambiando muchísimo. Tal vez no todos sean conscientes de la velocidad con la que está cambiando". A las nuevas generaciones les deja un mensaje simple. "Que nunca dejen de soñar. Que persigan siempre sus sueños, pero sin perder las raíces. Lo más importante es compartir honestamente lo que llevamos dentro".

La verdadera función de un teatro. Quizá la reflexión más profunda de la entrevista aparece cuando se le pregunta por el papel que cumplen hoy instituciones como el Teatro Colón y el Teatro Solís. "Vivimos en sociedades muy fragmentadas. La función de un teatro es exactamente la contraria: reunir". Para Zeniodi, entrar a una sala implica recuperar una dimensión humana que muchas veces se pierde en la vida cotidiana. "Cuando uno está sentado junto a cientos de personas comprende dos cosas al mismo tiempo: que cada individuo es importante y que también forma parte de algo mucho más grande. Esa perspectiva solamente puede vivirse cuando compartimos una experiencia real". Por eso no duda cuando se le pregunta qué espera que recuerde el público uruguayo después del último acorde. "Nuestra energía".

Tal vez esa sea, precisamente, la mejor definición del concierto que el próximo 12 de agosto unirá al Teatro Colón y al Teatro Solís: dos teatros históricos, una misma energía y la certeza de que la música sigue siendo uno de los lenguajes más poderosos para acercar a las personas.

Zoe Zeniodi: una directora que hace historia. La maestra Zoe Zeniodi se ha consolidado como una de las directoras de orquesta de mayor proyección internacional de su generación y ocupa un lugar destacado en la historia de la música latinoamericana al convertirse en la primera mujer en asumir la dirección titular de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, el cuerpo estable del Teatro Colón. Nacida en Atenas, Grecia, el 13 de febrero de 1976, desarrolló una sólida formación académica en algunas de las instituciones musicales más prestigiosas del mundo. Es doctora en Artes Musicales y diplomada en Dirección de Orquesta por la Universidad de Miami, además de haberse perfeccionado en el Royal College of Music de Londres y en la Universidad Mozarteum de Salzburgo. Su designación al frente de la Filarmónica de Buenos Aires, anunciada a fines de 2024, marcó un hito para una institución con ocho décadas de historia y reafirmó una transformación que atraviesa el mundo de la música clásica, donde las mujeres comienzan a ocupar espacios históricamente reservados a los hombres. Más allá de su labor en el Teatro Colón, Zeniodi desarrolla una intensa carrera internacional como directora invitada de orquestas sinfónicas y producciones de ópera y ballet en Europa, América y Oceanía. Asimismo, participa activamente en iniciativas destinadas a impulsar el liderazgo femenino en la dirección orquestal, como el Taki Alsop Conducting Fellowship y el Instituto de Mujeres Directoras de Orquesta, programas que promueven el desarrollo de las nuevas generaciones de directoras. Con una combinación de excelencia técnica, sensibilidad artística y una visión contemporánea del papel de la música en la sociedad, Zoe Zeniodi representa una nueva generación de líderes culturales que conciben la dirección orquestal no solo como una disciplina artística, sino también como una forma de construir puentes entre culturas, renovar las instituciones y acercar la música sinfónica a nuevos públicos.

Del Teatro Colón al Solís: el encuentro de dos monumentos y grandes escenarios culturales

El próximo 12 de agosto, el Teatro Solís será escenario de la presentación de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, cuerpo estable del Teatro Colón, bajo la dirección de la maestra Zoe Zeniodi. La visita forma parte de la gira conmemorativa por los 80 años de la agrupación y adquiere un significado especial al realizarse en el marco de los 170 años del Teatro Solís, reuniendo en un mismo escenario a dos de las instituciones culturales más emblemáticas del Río de la Plata.

Fundada en 1946, la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires es considerada una de las principales referencias sinfónicas de América Latina. Desde hace más de siete décadas desarrolla su actividad artística en el Teatro Colón, escenario reconocido entre los más prestigiosos del mundo por su extraordinaria acústica y por una tradición musical que lo ha convertido en un verdadero emblema cultural de Argentina.

A lo largo de su historia, la Filarmónica ha sido dirigida por algunas de las figuras más importantes de la música universal y ha acompañado a solistas de renombre internacional, consolidando un prestigio construido sobre la excelencia artística, la versatilidad de su repertorio y una permanente búsqueda de innovación sin perder el respeto por la tradición.

El programa elegido para Montevideo reúne dos obras fundamentales del repertorio universal. La primera parte estará dedicada al Concierto para violín N.º 4 en re mayor, K. 218, de Wolfgang Amadeus Mozart, con la participación como solista de Tatiana Glava, concertino adjunta de la orquesta. En la segunda parte se interpretará la Sinfonía N.º 5 en mi menor, Op. 64, de Piotr Ilich Tchaikovsky, una de las grandes cumbres del romanticismo musical.

La dirección estará a cargo de Zoe Zeniodi, la primera mujer en asumir la dirección titular de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Nacida en Grecia y con una destacada trayectoria internacional, Zeniodi representa una nueva generación de directoras que combina una sólida formación académica con una mirada contemporánea sobre el papel de las grandes orquestas y el acceso de nuevos públicos a la música sinfónica.

Más allá del valor artístico del concierto, la presencia de la Filarmónica de Buenos Aires en Montevideo simboliza el fortalecimiento de un vínculo cultural histórico entre Uruguay y Argentina. El encuentro entre el Teatro Colón y el Teatro Solís reafirma el papel de ambas instituciones como espacios de creación, intercambio y preservación del patrimonio musical de la región.

Será, sin duda, una oportunidad excepcional para que el público uruguayo disfrute de una de las orquestas más prestigiosas del continente y de un programa que reúne dos obras maestras de la música universal, en una noche donde la excelencia artística y la historia de dos grandes teatros volverán a encontrarse a orillas del Río de la Plata.