Los elementos que siguen intactos son los que más gustan al público: la presencia de Holland, actor que a pesar de cumplir 30 años sigue manteniendo una energía juvenil, es ideal para la imagen que esta saga pide, presentando un héroe apenas salido de la adolescencia (cuando estreno la primera entrega, De regreso a casa, el actor tenía 21 años) que, a pesar de sus errores, sigue manteniendo una increíble perseverancia para vencer al crimen, a la vez que oscila entre sus obligaciones como superhéroe y su vida normal como estudiante de instituto. Ese perfil, clave del éxito del actor en el rol, se aparta decididamente de sus otras versiones famosas, como Tobey Maguire, un Spidey apenas mayor pero ya lanzado al mundo adulto desde el final de la primera parte, y Andrew Garfield, tal vez el más flojo de los tres por un perfil más cool que contrasta con el espíritu del arácnido. También es un plus la presencia de Zendaya, no solo por el talento que la actriz aporta al proyecto sino también por su relación personal con el protagonista, la cual empezó en los sets de Spider-Man y terminó en el altar el pasado año. Esta es la segunda película estrenada de la pareja luego de la boda, siendo la primera La odisea, también un enorme éxito de taquilla que los consolida a ambos dentro del sistema de nuevas estrellas de Hollywood.
Las expectativas con este estreno son altas, ya que Spider-Man siempre ha tenido el favor del público, tanto en sus versiones cinematográficas como en su versión original en el cómic. Nacido en 1962, muchos años después de otras figuras emblemáticas de la vereda de enfrente como Superman o Batman, El hombre araña surgió dentro del renacimiento de Marvel Cómics, empresa que se enfrentaba a la ruina hasta la intervención de Stan Lee, a quien le habían dado el control editorial de la empresa a pesar de que el fin se veía cada vez más cercano. Lee tuvo un éxito arrollador con un producto desesperado para salvar a Marvel: Los cuatro fantásticos, que si bien estaba claramente influida por DC y su Liga de la justicia, encontraba un punto distinto a la hora de presentar un equipo de superhéroes unidos, además, por lazos familiares, y una dinámica emocional compleja pocas veces vista en el universo de las historietas.
El éxito descomunal salvó de la quiebra a la compañía y permitió que Lee tuviera libertad total para sus siguientes proyectos, presentando el año siguiente la historia de un adolescente que, luego de la picadura de una araña radioactiva, deja de ser un chico común y corriente para transformarse en superhéroe, a pesar de que en la secundaria sigue siendo un marginado que sufre bullying por su inteligencia. Otra combinación genial entre los dramas de los propios lectores y la maravilla de la fantasía, el encanto de El hombre araña sigue intacto en la actualidad, lo que queda demostrado con un estreno que sin dudas será el tema de conversación del fin de semana.
Por: Martín Imer