La derrota sufrida por el conjunto dirigido por Daniel Carreño dejó secuelas profundas en la aspiración por el Torneo Clausura, en un encuentro donde Nacional no logró desplegar su mejor versión y terminaron cediendo terreno en la tabla de posiciones. El trámite comenzó favorable para Liverpool, que durante la primera mitad impusieron condiciones a través de la tenencia del balón, un correcto funcionamiento colectivo y la neutralización de los circuitos ofensivos rivales. Aunque la visita carecía de profundidad en los metros finales, controlaba el desarrollo del juego con comodidad hasta que un episodio desafortunado modificó el rumbo de las acciones cerca de la media hora de juego.
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El punto de inflexión llegó cuando Luciano Rodríguez intentó una proyección ofensiva y sufrió un tropiezo accidental que le provocó una dolencia física. El juvenil debió ser atendido fuera del campo, desatando una desatención defensiva que Liverpool aprovechó de inmediato con un certero cabezazo solitario de Federico Martínez en la zona que momentáneamente había quedado desguarnecida. Pese a reingresar al terreno, el zaguero tricolor no pudo mantenerse en competencia y obligó una modificación temprana que derivó en el ingreso de Agustín Rogel, un cambio que generó cuestionamientos debido a la falta de solidez mostrada por el zaguero en sus recientes presentaciones.
El tricolor no pudo remontarlo
Para el complemento, el cuerpo técnico intentó modificar la estructura ofensiva con el ingreso de Maxi Silvera para sumar presencia en el área junto a Correa y Gómez, aunque el circuito futbolístico careció de la fluidez necesaria. La imposibilidad de desbordar por las bandas con Cándido y Martirena redujo las opciones ofensivas a envíos frontales y previsibles que facilitaron la tarea de la última línea rival, la cual resistió sin mayores zozobras el asedio desordenado del equipo de la Blanqueada. Este revés cortó la racha positiva y obligó al conjunto tricolor a depender de otros resultados para mantener vigentes sus aspiraciones en el campeonato.
En la conferencia de prensa posterior al cotejo, un abatido Daniel Carreño asumió la responsabilidad absoluta del resultado adverso tras registrar su primera caída en catorce presentaciones desde su retorno a la institución. El entrenador calificó el tropiezo como un "mazazo" y lamentó la falta de eficacia en el periodo complementario, remarcando que el desarrollo no reflejó una superioridad táctica del rival sino detalles puntuales que inclinaron la balanza. Con gestos de autocrítica severa, el estratega reconoció que los errores propios pesaron más que el planteo adversario en una tarde donde la actitud y el empuje final no alcanzaron para rescatar al menos una unidad.
Y sentenció: “La autocrítica mía, yo me castigo mucho, demasiado, inclusive creo que fui yo el que perdí el partido".