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Deportes Uruguay |

Café calentito el cafeeeeeé

¿Uruguay irá a Qatar a poder catar?

Uruguay empieza a vibrar con la participación celeste en la copa del mundo y desde la tribuna el cafetero es corresponsal

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Caras y Caretas Diario

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Recién llegado de Uruguay y al final luego de no pocos trámites, hemos logrado ingresar para recorrer las gradas del “Al Bayt Staduim” donde inaugurará el mundial el país anfitrión contra la selección de Ecuador.

A ésta hora éste estadio que visto de afuera parece un carpa de circo, (aunque de espectáculo circense tiene muy poco si se toma en cuenta la cantidad de trabajadores muertos en las obras para que luzca el mundial FIFA) se encuentra sin público y no son pocos los guardias de seguridad que miran asombrados mi recorrido ensayando la venta en tan peculiar recipiente, pregonando: “café, calentito el cafeeeeeé”.

Es que para que no queden dudas de que país provengo y de mi fervor por la celeste, cambié la clásica máquina de café, por un termo grande con canilla con la inscripción “cofeé”.

estadio catar.jpg

Es que al fin de cuentas, tanto pudor me genera pensar que el termo (¡¡el termo!!!) es la mascota de mi selección, que creo así es menos bochornoso y pasa más desapercibido.

La idea original a pesar de ser cafetero fue vender unas cebaduritas pal mate, pero el público río platense no es muy numeroso, y no fue fácil explicarle a los cataríes la diferencia entre la yerba y la hierba; al final, ambas son para consumir.

Los nativos me aconsejaron que en un país donde en éste mes las temperaturas sobrepasan los 30 grados, porque no vendía café frío, pero expliqué que salvo el té, no es costumbre en mi tierra darle en frío a la infusión de cafeína, sin contar el bruto laburo que daría que salga el hielo por la canilla del termo.

Pero de todos modos algún consejo tomaré; las últimas veces que se me ocurrió ser original no tuve buenas experiencias.

Me había resultado re ingenioso por ejemplo en un campeonato en Armenia ofrecer “café a la turca”, y fui expulsado en andas del estadio.

En la disputa en otra liga en tierras paraguayas, el café me lo daban tan aguado que no tuve mejor idea que ofrecer “jugo de paragua”; para el olvido.

Lo cierto que aquí estamos esperando el debut de la celeste; varios amigos cataríes que vengo cultivando no entienden mucho porque para alentar a la celeste, todos hablan con entusiasmo de Val verde, pero ya entenderán apenas el “Pajarito” devenido en “Halcón” haga gala de su juego.

Más complejo le resulta a un amigo catarí aprendiz de español comprender que cada vez que aliento a Suárez gritándole por ejemplo: ¡fuerza Lucho!, no lo estoy invitando a pelear.

Los cataríes éstos como ya saben, tienen flor de problema con la cuestión de género; su atraso con éste tema es tan brutal que por suerte no juega “la Tota” Lugano; andá a hacerle entender a un catarí la relación entre el fobal y lo femenino sin que piensen les estas tomando el pelo.

Por ejemplo en un asado de joroba de dromedario que departí con unos locales, fue imposible explicarle esos modismos de llamar “madre” a los jugadores que son muy malos, como solemos denominar por el río de la plata.

Como acá no se andan con vueltas y cualquier gesto que consideren amanerado te puede hacer terminar enterrado en la arena, aconsejaré a los orientales disimular para evitar malos entendidos a ojos cataríes, realizar abrazos efusivos en los festejos de un gol, besitos incluidos, o pedirle a Cavani y al Manteca que no salgan en cueros en los festejos dentro del vestuario.

Uruguay vendrá como tantas otras selecciones a Qatar, a catar de ser posible de la propia copa, pero también a “beber conocimiento,” a discernir como carajo hacen algunas selecciones para no andar con la calculadora en la mano para ir clasificando, ni depender de los resultados ajenos.

Para superar la era Tabárez la celeste debería aspirar a superar su récord de llegar a cuartos de final y presiento al fantasma de Maracaná alentando una final del mundo contra Brasil. (¡Cómo voy a vender café brazuca!)

Pero, como decía un amigo ilusionado con su nueva novia, finalmente el objetivo de todo ser humano, es llegar al cuarto.

(Ilustración Jorge Fuentes)

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