Hacete socio para acceder a este contenido

Para continuar, hacete socio de Caras y Caretas. Si ya formas parte de la comunidad, inicia sesión.

ASOCIARME
Política

Hacerse eco

El abrazo de la Madrina

La bancada de senadores del Frente Amplio ha considerado insuficientes las argumentaciones dadas por la vicepresidenta de la República, Beatriz Argimón, sobre los audios, llevando los mismos a la Justicia, a la que también arriba finalmente denuncia de Argimón contra Cristino, y denuncia de Cristino, entre otros, contra el hijo de Argimón.

Suscribite

Caras y Caretas Diario

En tu email todos los días

Como si las acciones judiciales fueran pocas, también el abogado Gustavo Salles presenta denuncia contra el Estado a partir de los audios.

El escándalo político desatado que se sustancia en la investigación judicial nos vuelve a recordar, lejos del verano, la existencia de un mundo que también debería captar la atención de los fiscales.

Parece una feliz coincidencia, obra de la causalidad, que en la escuela y agencia de modelos Cristino Management, de Fernando Cristino, se repitan nombres unidos como por un lazo invisible.

A simple vista uno puede apreciar que Beatriz Argimón gusta y hace gala del mundo de la moda y sería una torpeza pensar que su actividad en ese rubro o, como en su momento, presidenta de la Fundación Álvarez Caldeyro Barcia, fueran sitios inherentes a su perfil político, si se entiende por político no únicamente la opción partidaria, sino el conjunto de valores y prácticas que allí se llevan adelante.

Como el propio Cristino lo dice y varias fuentes lo confirman, el vivía en la “burbuja” del mundo fashion, indiferente a la política, la cual dice no entender, pero supo militar desde muy joven en la lista 40 de Javier García, ayudando a la candidatura de Luis Lacalle y, por añadidura, a la que denomina su “madrina”.

Aunque a la hora de definir el elenco docente de su escuela de modelos, Cristino debe haber priorizado las capacidades inherentes al modelaje, seguramente el discurso y la visión del mundo incidieron mucho, porque su “madrina” y colega docente en formación de imagen Beatriz Argimón es blanca; su otra compañera docente en dicha escuela es Claudia Fernández, que recibió de parte del Partido Nacional en 2012 el ofrecimiento de ser diputada, y consideró que a pesar de ser una reina, no creía que encajara en el Palacio. La misma que en 2018 expresaba públicamente: “Me da miedo Uruguay hoy. Y a veces pienso. Hago un esfuerzo para mandar [a mis hijos] a un colegio para que tengan herramientas que yo no tuve. ¿Pero para qué? ¿Para qué después no tengan trabajo? ¿Para que tengan que vivir con miedo? En este Uruguay que va para atrás”. Otras integrantes, como docentes, de la escuela de Cristino fueron Gianinna Silva, hija del histórico Cachila Silva, figura emblemática del candombe y recordado por los vínculos de la comparsa C-1080 con el Partido Colorado; otra integrante del staff docente es Andy Vila, que no comulga con la izquierda precisamente; también figura como docente, junto a Cristino, Sara Perrone (casualmente, en su momento, madrina de la FACB), de pública simpatía colorada y profunda amistad con los Bordaberry.

Pero si se puede objetivamente mirar dejando de lado las insignias, también es un mundo que calza con el discurso de Argimón y sus socios multicolores, en lo que refiere a una visión compartida que no cree en la regulación laboral, donde el libre mercado es amo y señor.

Para empezar, es un mundo en que el éxito, el reconocimiento en tapa de revistas o programas televisivos puntaesteños, los flashes, los obsequios de ropa y alguna estadía en lujosos hoteles suplantan los mínimos derechos laborales.

Para muchos bonitos jovencitos y jovencitas de 16 años, ser parte de la fiesta, desfilar como modelo y poder llevarse de regalo alguna ropa de finas marcas, conceder entrevistas para revistas y programas televisivos con toda la onda no deja espacio para ponerse a pensar cuánto salario debería cobrar en un megaevento.

Para lo que la inmensa mayoría de los trabajadores se denomina Consejos de Salarios, acá se llama representante, como en el fútbol, aunque aquí las y los modelos no tienen gremial.

Seguramente desconozcan que como agencia de modelos podrían estar amparados, al menos residualmente, en el Grupo 19 de Consejos de Salarios o en el Grupo 20 como organizadores de eventos.

Allí podrían tener asegurado un ingreso mínimo y reconocimiento de su categoría laboral, pero la definición de categoría en ese mundo es otra.

Por supuesto, muchos eventos son a beneficio de loables obras sociales y, en ese territorio del este de Uruguay, una forma de dinamizar su principal industria: el turismo.

Allí el salario se denomina caché y es a oferta y demanda, por lo que no existen aportes sociales ni coberturas de salud, salvo para accidentes puntuales y durante el evento.

Se naturaliza tener “madrina” que pertenezca al mundo político, al poder, para poder resolver hacerse de 5.000 dólares adeudados, cuando los caminos legales parecen cerrados, y recordar conseguir un laburito para la madre jubilada, como Cristino plantea en el audio, o como la misma Argimón reconoció en sus descargos públicos: “Ante lo manifestado sobre la preocupante situación de la salud de la madre del Sr. Cristino, opté por llamarlo y, muy especialmente, para clarificar el tema sobre los comentarios emitidos a una secretaria y dejados en mensajes por su tono amenazante que no correspondían ni en lo personal ni en lo institucional”.

De los 100.000 dólares que la Intendencia de Maldonado pagó por el “Pantene Punta del Este Fashion Show”, Cristino dice no haber recibido ni un peso. Mucha plata se fue en pago de equipamientos y una buena parte se la llevaron el empresario y mánager Quique Quintero y Santiago Acuña, hijo de Beatriz Argimón, a quien otro empresario, Nacho Salvo, según Cristino, lo habría arrastrado por el mal camino.

“Lo que pasa en la noche queda en la noche”, dicen, hasta que se llevan su parte de dinero.

En la organización del megaevento participó, como dijimos, Nacho Salvo quien junto a Santi, según declaraciones de Cristino, se habría quedado con los 30.000 que reclama Quinteros. Salvo es dueño en Montevideo del distinguido restorán La Vanguardia en el barrio de Pocitos, y propietario de dos restoranes más: Leyenda y Magnum; es socio en Punta del Este de dos boliches de fiesta electrónica: La Terraza y Otro Mundo, con Nicolás Chirico, procesado por formar parte de una red de explotación sexual de menores, descubierta tras la Operación Océano. Universo nocturno en el que más de una vez los integrantes territoriales de la Junta Nacional de Drogas solicitaron suspender algún festival o aumentar controles.

Claro, aquí no hay transas, sino dealers; por aquí la ley de regulación del uso problemático de sustancias siguió de largo porque cristales y cocaína están fuera del rango selecto que ya considera de cuarta fumarse un porro.

A este universo, consultadas varias organizaciones feministas y de defensa de las minorías sexuales, no llegó un estudio serio sobre los niveles de prostitución femenina y masculina, y el consumo de estupefacientes, porque reina el espíritu de los tres días del carnevale; claro que el momentáneo disfrute de algunos implica el enriquecimiento de muy pocos.

Como en la película El Padrino, Beatriz Argimón salió telefónicamente a abrazar a Cristino, y los de herencia italiana saben lo que eso significa.

 

Dejá tu comentario