El total de muertos se multiplicó por diez en menos de dos semanas y, después de Italia, España sigue siendo en el segundo país del mundo con más muertos a causa del COVID-19. Los casos confirmados ascienden a 110.238, lo que supone una pequeña ralentización respecto al miércoles, cuando se superó el umbral de los cien mil casos.
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Asimismo, el número de personas curadas del virus suman 26.743, unos 4 mil más que ayer. Y las regiones más golpeadas siguen siendo la de Madrid, con algo más del 40 por de fallecidos (4.175), y Cataluña, donde hubo 2.093 muertos.
El parte diario del ministerio reportó un total de 10.003 fallecimientos, un aumento de 10,5 por ciento similar al de ayer. En términos comparativos, la evolución frena la baja continua observada cada día desde el miércoles 25 de marzo, cuando el incremento de víctimas fue del 27 por ciento.
“Los datos nos demuestran que la curva se ha estabilizado, y que hemos alcanzado el primer objetivo de llegar al pico de la curva y estamos comenzando la fase de ralentización” de la epidemia, argumentó el ministro de Sanidad, Salvador Illa, haciendo una valoración global de los datos desde la semana pasada.
Tanto Madrid como Cataluña siguen con las urgencias de numerosos hospitales saturados por la fuerte afluencia de enfermos, lo que obligó, según numerosos testimonios, a restringir los ingresos y privilegiar a quienes tengan un mejor historial clínico.