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Cambios de conducta

¿Cómo afecta a perros y gatos la muerte de un ser querido?

La muerte de un ser querido también afecta a perros y gatos, pueden vivir un duelo con cambios de conducta, apetito, sueño, actividad y necesidad de compañía.

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Los animales domésticos son seres sociales y establecen vínculos con las personas y con otros animales con los que conviven. Por eso, cuando uno de esos compañeros desaparece, necesitan un período de adaptación para acostumbrarse a una nueva realidad.

La veterinaria Sandra Borrás explica que la pérdida puede provocar un “desajuste emocional”, especialmente cuando desaparecen rutinas que estaban asociadas a esa persona o animal. Un perro, por ejemplo, puede dejar de tener los paseos que compartía con su compañero, mientras que un gato puede experimentar cambios en el ambiente y en las dinámicas de la casa.

Menos juego, cambios en el apetito y más soledad

El duelo no se manifiesta de la misma forma en todos los animales. Algunos pueden mostrarse más apáticos, perder interés por jugar o salir, dormir más o buscar constantemente la compañía de sus cuidadores.

También pueden aparecer ladridos o vocalizaciones más frecuentes, miedo, mayor necesidad de atención y modificaciones en los hábitos alimentarios. En algunos casos, incluso pueden perder el apetito de forma significativa.

La etóloga y psicóloga animal Helena Bat señala que estos cambios pueden estar relacionados con el estrés y la ansiedad que genera una situación que el animal no puede controlar. En determinados casos, un especialista puede considerar necesario recurrir a medicación, como ansiolíticos o antidepresivos, pero nunca debe administrarse sin indicación veterinaria.

La duración del duelo también es variable. Puede extenderse durante meses o resolverse en un período más breve, dependiendo del carácter del animal, sus experiencias y, especialmente, del vínculo que mantenía con la persona o mascota que murió.

Qué hacer para ayudar a una mascota durante el duelo

La clave es observar los cambios y tratar de responder a las nuevas necesidades del animal sin forzarlo. Mantener, en la medida de lo posible, horarios y rutinas conocidas puede brindarle seguridad durante el período de adaptación.

En los gatos, es importante respetar su necesidad de aislamiento. Stefania Pineda, especialista en medicina del comportamiento animal, recomienda proporcionarles lugares donde puedan refugiarse y sentirse seguros. También pueden utilizarse feromonas ambientales para favorecer un entorno más tranquilo.

Si el gato se muestra distante, no conviene obligarlo a interactuar. Es preferible acercarse mediante actividades que le resulten atractivas, como juegos que reproduzcan conductas de cacería.

En los perros, en cambio, puede ser beneficioso aumentar el contacto humano, compartir más tiempo con ellos y reforzar actividades que les resulten estimulantes, como los paseos y los juegos. También puede ayudarlos ofrecerles alimentos que les gusten y que sean nutricionalmente adecuados.

¿Conviene incorporar otra mascota?

La llegada de un nuevo animal después de una muerte no necesariamente ayuda a superar el duelo. Incorporar un compañero debe ser una decisión meditada y no una manera de intentar reemplazar al animal que murió.

Cada mascota puede reaccionar de una forma diferente. Algunas aceptarán rápidamente al nuevo integrante, mientras que otras pueden rechazarlo o sentirse todavía más estresadas.

Esto puede ser especialmente problemático en animales mayores o que atraviesan un período de vulnerabilidad emocional. La llegada de un cachorro o de un animal con mucha energía puede aumentar su ansiedad si la convivencia no se adapta a sus necesidades.

Por eso, antes de incorporar un nuevo compañero, es recomendable dejar pasar un tiempo y evaluar cómo se encuentra la mascota que permanece en el hogar. Una alternativa puede ser recurrir a una protectora que permita realizar una acogida temporal para comprobar cómo funciona la convivencia antes de tomar una decisión definitiva.

El duelo también existe en los animales, aunque no pueda expresarse con palabras. Cambios en el juego, el apetito, el sueño, la actividad o la necesidad de compañía pueden ser señales de que una mascota está intentando adaptarse a una pérdida. Observarla, respetar sus tiempos y brindarle seguridad y compañía son algunas de las principales herramientas para acompañarla durante ese proceso.

FUENTE: Con información del país (Madrid)