El elefante marino del sur es una especie de gran porte: los ejemplares adultos pueden alcanzar entre dos y tres toneladas de peso y superar los cuatro metros de longitud. Aunque no habita de manera permanente en las costas uruguayas, cada año algunos ejemplares llegan al país, principalmente a la isla de Lobos y las islas ubicadas frente a Cabo Polonio.
Su presencia coincide además con el inicio del período de apareamiento, una etapa en la que los elefantes marinos también atraviesan el cambio de pelaje y buscan sitios tranquilos para descansar.
Podría quedarse varios días
Desde la Intendencia estimaron que el ejemplar de Pocitos podría permanecer en la playa varios días e incluso hasta una semana, antes de regresar al agua por sus propios medios.
Para protegerlo y evitar que la presencia de personas interfiera con su descanso, se colocó un cerco perimetral a unos diez metros de distancia. La estructura no es permanente, ya que el animal puede desplazarse por distintos sectores de la playa.
La comuna pidió especialmente a quienes se acerquen al lugar que no intenten tocarlo, alimentarlo ni arrojarle agua. También solicitó mantener a las mascotas alejadas.
Una de las principales recomendaciones es no intentar devolver al animal al mar. Que permanezca sobre la arena no significa necesariamente que esté en peligro: se trata de una conducta natural durante sus períodos de descanso.
Aunque sus movimientos en tierra son más lentos que en el agua, la Intendencia recordó que se trata de un animal silvestre de gran tamaño que puede reaccionar si se siente amenazado.
Por ahora, el visitante de Pocitos continúa allí, descansando bajo la mirada de quienes se acercan a observarlo y con el monitoreo de los especialistas, a la espera de que sea él mismo quien decida cuándo regresar al mar.