Una investigación internacional reveló que un donante de esperma danés, portador inadvertido de una mutación genética asociada a un riesgo extremo de cáncer, fue utilizado para concebir al menos 197 niños en 14 países europeos. Parte de esos menores ya desarrolló tumores y algunos murieron a edades muy tempranas.
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El caso, revelado por la Red de Periodismo de Investigación de la Unión Europea de Radiodifusión, expone fallas en los sistemas de control de los bancos de esperma y reabre el debate sobre los límites globales para el uso de donantes.
Una mutación grave y difícil de detectar
El hombre, que donó esperma durante 17 años desde 2005, estaba sano y había superado los controles habituales. Sin embargo, un fallo en su desarrollo embrionario alteró el gen TP53, pieza clave en la prevención del cáncer. El resultado: aunque la mayor parte de su cuerpo no portaba la mutación, hasta un 20% de su esperma sí.
Cuando un embrión hereda esta anomalía genética, desarrolla síndrome de Li-Fraumeni, un trastorno que eleva hasta 90% el riesgo de padecer tumores durante la infancia y la adultez: desde leucemias y cánceres óseos hasta tumores cerebrales y cáncer de mama.
Niños enfermos y muertes confirmadas
Los primeros casos emergieron cuando oncólogos europeos comenzaron a notar patrones entre niños con tumores extraños. En un congreso de genética humana, médicos advirtieron que al menos 10 de los 67 menores inicialmente identificados ya habían sido diagnosticados con cáncer. Una parte significativa murió antes de cumplir la adolescencia.
La cifra total de niños concebidos con el esperma contaminado confirmada ahora en 197 podría ser aún mayor, ya que no todos los países respondieron a los pedidos de información. Tampoco se sabe cuántos heredaron efectivamente la mutación.
“Tenemos niños que han desarrollado uno o dos cánceres, y ya hemos perdido a varios”, alertó la genetista Edwige Kasper, una de las especialistas que acompaña a las familias afectadas.
Testimonios
Las notificaciones comenzaron a llegar este año. Muchas madres, como Céline —nombre ficticio—, recibieron llamadas urgentes de sus clínicas de fertilidad instándolas a testear a sus hijos. Su hija de 14 años heredó la mutación y deberá someterse de por vida a controles intensivos: resonancias anuales, ecografías y, en la adultez, decisiones preventivas como mastectomías.
“Es devastador. No sé cuándo ni cuántas veces enfrentaremos un cáncer”, dijo.
El Banco Europeo de Esperma, que comercializó las muestras, admitió fallas y reconoció que en algunos países se superaron los límites establecidos para cada donante y aseguró haber bloqueado al hombre “de inmediato” cuando se detectó el problema. También expresó su “más sincero apoyo” a las familias.
67 clínicas en 14 países sin límites a nivel global
Las muestras se usaron en centros de Dinamarca, Bélgica, España, Islandia, Alemania, Grecia, Chipre, Hungría, Polonia, Albania, Serbia, Macedonia del Norte, Irlanda y Georgia.
Aunque no llegaron a clínicas británicas, autoridades del Reino Unido confirmaron que un “pequeño número” de mujeres viajó a Dinamarca para recibir tratamientos con ese donante y ya fueron notificadas.
La falta de regulación internacional es uno de los puntos críticos. Cada país fija sus propios techos seis familias por donante en Bélgica, diez en Reino Unido, pero los grandes bancos internacionales venden muestras a múltiples jurisdicciones sin un límite global coordinado.
En Bélgica, por ejemplo, ese mismo donante fue utilizado por 38 mujeres, que tuvieron 53 hijos, pese a que la ley solo permite seis familias por donante.
Prevención
Expertos aseguran que este tipo de incidentes es “extraordinariamente raro”, pero también que es imposible testear todas las mutaciones potenciales sin vaciar por completo la disponibilidad de donantes.
“Solo aceptamos al 1% o 2% de los aspirantes. Si endurecemos más los filtros, no quedará nadie”, explicó Allan Pacey, especialista en fertilidad de la Universidad de Manchester.
La Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología propone un límite de 50 familias por donante a nivel continental, pero admite que esto no impediría la transmisión de mutaciones raras y que el beneficio sería más bien social y psicológico, para evitar que decenas o cientos de medio hermanos crezcan sin saberlo.
Con información de la Red de Periodismo de Investigación de la Unión Europea de Radiodifusión y la BBC.