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Mundo debate |

Lo que dejó la Cumbre de la Celac: acuerdos, cruces y discusión sobre la OEA

El organismo regional tuvo su primer encuentro de alto nivel en cuatro años gracias a la iniciativa de México. Hubo críticas, debates, cruces pero sobre todo una mirada puesta en reimpulsar la integración regional.

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El sábado 18 de setiembre se reunieron en la capital mexicana 17 jefes de Estado, dos vicepresidentes y delegaciones de los 32 países miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Esta VI cumbre de alto nivel se hizo esperar ya que la última se había llevado a cabo en enero de 2017 en República Dominicana.

Su realización fue posible gracias a la decisión política del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador y su canciller Marcelo Ebrard, que tuvo un notable protagonismo durante el fin de semana.

Desde que México asumió la presidencia pro-témpore en 2020 (y que continuará durante 2022) decidió reimpulsar el organismo de integración regional discutiendo la hegemonía de la Organización de Estados Americanos (OEA) influenciada por Washington. Fue así que en abril se realizó el encuentro de “Desarrollo Tecnológico de vacunas CELAC contra COVID-19” reuniendo a las y los científicos de países que vienen más avanzados en el tema: Argentina, Brasil, Chile, Cuba y México. Asimismo hubo dos encuentros de Especialistas CELAC para el Monitoreo del Coronavirus y, a pedido del organismo, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) elaboró un Plan Integral de Autosuficiencia Sanitaria que fue presentado este sábado.

Esta definición del gobierno de México ha ido acompañada de una diplomacia autónoma y en detrimento de la injerencia estadounidense en la región. El país fue el primero en brindar asilo a Evo Morales tras el golpe de Estado de 2019 en Bolivia; también está siendo sede de los diálogos entre el gobierno venezolano y la oposición con el objetivo de buscar una salida pacífica a la crisis política; y en consonancia con su línea histórica ha profundizado los vínculos con Cuba.

Cuestionamientos a la OEA

La Organización de Estados Americanos (OEA), se había visto opacada durante el comienzo del siglo XXI por nuevos organismos como la Unión de Naciones de Sudamérica (Unasur), la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA – TCP) y la propia CELAC.

Sin embargo su reaparición en el escenario regional estuvo dada por el giro a la derecha de diversos gobiernos de la región que, bajo el amparo estadounidense, desarticularon las herramientas de integración de América Latina. Así el organismo dirigido por el uruguayo Luis Almagro tuvo un rol preponderante en el golpe de Estado en Bolivia en 2019; en las agresiones constantes contra Venezuela; y también contra Cuba y Nicaragua, mientras hacía silencio ante las represiones en Chile, Colombia y Brasil.

Es por eso que tiempo atrás el propio López Obrador expresó la necesidad de reemplazarla por una organización que represente los intereses de todos los países. De cara a la cumbre de la CELAC se había anunciado la presentación de una propuesta de reforma y si bien no se alcanzó un consenso, México pretende seguir trabajando en esta iniciativa a la que adhirieron varios países.

“Hay que ver como avanza, qué pasos concretos da, que respuestas construye en esta coyuntura”, advirtió Teruggi en relación a esta cumbre. Pero destacó que existe un bloque que se ha planteado “en contraposición a lo que ha sido la OEA y el lugar de Luis Almagro”. “No quiere decir que la OEA vaya a perder automáticamente peso, pero sí que hay un espacio de reconstrucción que implica una progresiva salida de la etapa anterior en la que se vivió una ofensiva de las fuerzas de derecha”, añadió.

En la vereda de enfrente a la iniciativa mexicana se ubicaron con claridad los presidentes de Uruguay, Luis Lacalle Pou, y de Paraguay, Mario Abdo. Ambos defendieron a la OEA y tuvieron un cruce con el mandatario venezolano Nicolás Maduro a quien dijeron que no reconocen como jefe de Estado de su país y también con el cubano Miguel Díaz Canel.

Debates

Por su parte, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, desafió al mandatario de Paraguay, Mario Abdo Benítez a organizar un debate regional para discutir la democracia tras la negativa de Abdo Benítez en reconocer al gobierno de Caracas en el marco de la cumbre de la Celac. “Nosotros creemos profundamente en el diálogo de diversos, y yo le digo al presidente de Paraguay: ponga usted la fecha, el lugar y la hora para un debate sobre democracia, en Paraguay, en Venezuela y en América Latina. Estamos listos para darlo, ponga usted el lugar”, afirmó el mandatario venezolano.

En su intervención, Abdo Benítez había señalado que la participación de Paraguay en el encuentro no implicaba necesariamente un reconocimiento al Ejecutivo de Venezuela. “Mi presencia en esta cumbre, en ningún sentido ni circunstancia, representa el reconocimiento al Gobierno del señor Nicolás Maduro. No hay ningún cambio de postura de mi Gobierno y creo que es de caballeros decirlo de frente”, declaró.

El mandatario uruguayo, Luis Lacalle Pou, se sumó a las críticas de su homólogo paraguayo al manifestar su preocupación por la situación de Venezuela. “Nosotros en esta voz tranquila pero firme debemos decir con preocupación que vemos gravemente lo que ocurre en Cuba, Nicaragua y Venezuela”, afirmó el presidente de Uruguay.

En este sentido, el presidente venezolano extendió su invitación a Lacalle Pou y AMLO, y propuso convocar un debate regional sobre “democracia, libertades, resistencia, revolución, o de lo que haya que debatir, de neoliberalismo”. “De cara a los pueblos, en transmisión en vivo y en directo, en privado, como ustedes quieran”, puntualizó. “Con respeto, sin exclusiones”, añadió Nicolás Maduro que también llamó a la unidad de la región para cumplir el sueño de los próceres latinoamericanos que hace más de 200 años lucharon por la independencia y la integración.

La ausencia de Brasil fue criticada tras la decisión del mandatario brasileño de retirarse del organismo latinoamericano. “Muy lamentable que el presidente Jair Bolsonaro, en una visión negacionista y divisionista, haya retirado a Brasil de esta comunidad que tanto necesita a Brasil”, lamentó.

La (casi) ausencia argentina

El presidente Alberto Fernández tenía previsto asistir a la cumbre e incluso pretendía lograr que Argentina asuma la presidencia pro témpore. Algo que de todas maneras era poco probable por la negativa de Nicaragua que denunció al gobierno argentino por entrometerse en sus asuntos internos al cuestionar la detención de distintos políticos acusados de corrupción.

No obstante, tras la derrota electoral sufrida en las primarias del 12 de septiembre el presidente se bajó de la delegación. Así la máxima autoridad gubernamental que iba a estar presente era el canciller Felipe Solá. Pero este fue destituido por teléfono apenas arribó a México. Enojado, el ahora ex ministro de Relaciones Exteriores decidió no asistir a la reunión y dejó a cargo del asunto al subsecretario de política latinoamericana, Juan Valle.

De esta forma Argentina terminó menospreciando un evento crucial a nivel geopolítico que podría haber levantado el perfil diplomático del país en la región.

Acuerdos

El canciller mexicano, Marcelo Ebrard, finalizó la cumbre destacando los 44 acuerdos logrados en el encuentro regional, incluyendo el apoyo a la Argentina en la causa Malvinas. Entre los acuerdos, dijo Ebrard, está la creación de un Fondo Integrado para hacer frente a los efectos del cambio climático para el cual han recaudado entre los países de la región 15 millones de dólares. Además del apoyo de vacunas para Latinoamérica “para que nunca más tengamos una situación como la que pasamos en 2020 y 2021” donde señaló que muchos dirigentes deambularon en búsqueda de vacunas.

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