Estados Unidos confirmó nuevos episodios letales en su "campaña antidrogas". La portavoz Karoline Leavitt reconoció que, el 2 de septiembre, tras hundir una primera "narcolancha" en aguas del Caribe, las fuerzas estadounidenses ejecutaron un segundo ataque que mató a los dos supervivientes, pese a que estos flotaban entre los restos. El golpe fue atribuido al almirante Frank Bradley, jefe del Comando de Operaciones Especiales.
No hay diálogo, Estados Unidos exige
Según Reuters, la llamada telefónica del 21 de noviembre entre Trump y Maduro incluyó una exigencia directa. Trump dijo al dirigente venezolano debía dejar el poder antes del 28 a cambio de garantías personales y traslado seguro a un tercer país. Maduro, a cambio, habría pedido amnistía para él y su familia, levantamiento de sanciones y fin de los procesos en la Corte Penal Internacional, además de un gobierno interino encabezado por su vicepresidenta, Delcy Rodríguez.
La expiración del plazo sin acuerdo precipitó la advertencia de Trump del sábado pasado, cuando anunció el cierre total del espacio aéreo venezolano, un gesto interpretado como antesala de acciones militares. Sin embargo, el domingo buscó bajar la tensión y afirmó que “no hay que leer demasiado entre líneas”.
La Casa Blanca, bajo presión
La reunión convocada por Trump incluyó a figuras clave de su gabinete, entre ellas el secretario de Guerra, Pete Hegseth; el secretario de Estado, Marco Rubio; y la jefa de Gabinete, Susie Wiles. La cita se realizó en el Despacho Oval, lo que sugiere que, por ahora, no hay operaciones militares en curso.
Hegseth enfrenta acusaciones de posibles crímenes de guerra tras una investigación de The Washington Post. Según ese medio, luego de hundir una narcolancha con 11 tripulantes, habría ordenado: “mátenlos a todos”. La orden habría dado pie al ataque que remató a los dos náufragos.
Leavitt defendió al Pentágono, insistiendo en que el almirante Bradley actuó dentro de la ley y bajo la lógica de “defensa propia”, aunque no explicó cómo esa interpretación encaja con el manual de Ley de Guerra de 2023, que justamente prohíbe atacar a náufragos.
Trump, consultado en el Air Force One, evitó una defensa enfática de su secretario. Afirmó que “no hubiera querido un segundo ataque” y que buscarán “aclarar lo ocurrido”, aunque reiteró que Hegseth niega haber dado la orden.
Aerolíneas acatan orden de Estados Unidos
Varias aerolíneas internacionales suspendieron sus operaciones hacia Venezuela en los últimos días, profundizando el aislamiento aéreo tras la declaración de Donald Trump que llamó a considerar “cerrado” el espacio aéreo venezolano. Iberia fue la primera en extender la cancelación de sus vuelos hasta fin de diciembre por recomendación de seguridad aérea, y poco después se sumaron TAP, Avianca, Latam, Turkish Airlines y Gol, que comunicaron que no operarían mientras persistiera la incertidumbre regional y el riesgo operacional en rutas hacia Caracas.
Ante esa retirada coordinada de facto, el gobierno de Nicolás Maduro reaccionó y revocó los derechos de tráfico aéreo de esas compañías y las acusó de plegarse a una “agresión imperial” promovida por Washington. El retiro simultáneo de aerolíneas europeas y latinoamericanas no sólo redujo la conectividad internacional del país, sino que también dejó a miles de pasajeros varados y generó un nuevo frente diplomático en medio de la escalada entre Estados Unidos y Venezuela.
Operación Lanza del Sur y el riesgo de un salto al territorio venezolano / Desde agosto, Estados Unidos mantiene un despliegue militar de gran escala en el Caribe bajo la llamada Operación Lanza del Sur. Solo desde el 2 de septiembre se han realizado 21 ataques contra presuntas narcolanchas, con al menos 83 muertos. La semana pasada, Washington clasificó al cartel de los Soles —una red presuntamente vinculada a altos mandos del chavismo— como organización terrorista extranjera, lo que habilita nuevas herramientas legales para ampliar las operaciones, incluso dentro de Venezuela. Con el ultimátum vencido, la opción militar vuelve a estar sobre la mesa. Y aunque Trump moderó el tono en sus últimas declaraciones, su propio círculo incluido Rubio, uno de los impulsores de la línea dura, presiona para una acción más contundente contra el chavismo.