“Hoy soy oficialmente jugadora de la máxima categoría del fútbol argentino”, escribió Mara Gómez en sus cuentas de Facebook e Instagram, donde compartió la noticia junto a una foto de cuando firmó, antes de la pandemia, un acuerdo con la AFA.
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“Fue largo el camino, fueron muchos los obstáculos, muchos los miedos y tristezas. Aquello que un día me hizo pensar que no iba a ser nadie, que nunca iba a tener la oportunidad de ser feliz en mi vida hoy se revierte”, expresó.
La AFA tomó como jurisprudencia la Ley 26.743 de Identidad de Género, sancionada en nuestro país en 2012, para habilitar a Mara. Esa ley, entre otras cosas, establece la obligatoriedad de que las personas trans sean tratadas de acuerdo a su identidad de género autopercibida.
En una entrevista con Página|12 a principios de año, la jugadora contó cómo se siente en la cancha: “Me gusta mucho enganchar. Juego por las dos bandas y manejo las dos piernas. Soy más derecha, pero si me ponen por izquierda puedo enganchar para adentro y pegarle con derecha o con zurda”.
Además, la joven de 22 años también relató que tuvo varios intentos de suicidio por el bullying que sufrió: “Mi idea, en ese momento, era llegar a la avenida y matarme abajo de cualquier vehículo que pasara. Fue mi vecina Adriana, que hoy es una gran amiga, quien me agarró, se sentó conmigo, y me rescató ese día”.
La inclusión de deportistas trans es un debate abierto para las autoridades del mundo del deporte, al punto que el Comité Olímpico Internacional (COI) recomendó que ya no es “necesaria una operación para competir en la rama correspondiente a la identidad de género que expresan” pensando en los países que no cuenten con Ley de Identidad de Género.