Hacete socio para acceder a este contenido

Para continuar, hacete socio de Caras y Caretas. Si ya formas parte de la comunidad, inicia sesión.

ASOCIARME
Mundo Argentina | carrera presidencial | PASO

A las urnas

Argentina en carrera hacia la Casa Rosada

Comenzó la carrera presidencial en Argentina, que tendrá su primera parada en las primarias del 13 de agosto.

Suscribite

Caras y Caretas Diario

En tu email todos los días

Habrá nuevo presidente o presidenta en menos de seis meses en Argentina. Es la única certeza en medio de una carrera presidencial que inició luego del cierre de listas que mantuvo en vilo a la política hasta las últimas horas legalmente autorizadas para definir nombres. Quedan ahora siete semanas para la primera votación: las primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO), que tendrán lugar el 13 de agosto.

La escenografía planteada es la de una elección de tercios políticos: el peronismo del Frente de Todos (FDT) rebautizado como Unión por la Patria (UxP), la oposición agrupada y enfrentada internamente dentro Juntos por el Cambio (JxC), y la fuerza casi unipersonal de Javier Milei, el outsider histriónico que promete dolarizar la economía.

No se trata de las únicas fuerzas políticas que piden votos para llegar a la Casa Rosada y cambiar una Argentina exhausta. Existen peronismos por fuera de UxP, varias izquierdas trotskistas, pero esas tres son quienes se disputan el principal objetivo, es decir entrar al balotaje luego de la primera vuelta, que será en octubre. Ninguno puede hoy asegurar que estará en esa definición que resolverá quién se pondrá la cinta celeste y blanca el próximo 10 de diciembre.

¿Todos casi unidos triunfaremos?

El peronismo que compone al actual gobierno llegó a una resolución luego de varios giros de última hora: irá con un candidato único, Sergio Massa, secundado por Agustín Rossi como candidato a vicepresidente. La definición llegó luego de saldar el debate central que atravesaba sus filas, a saber si ir con un candidato de consenso o dirimir la candidatura en las PASO.

Alberto Fernández, presidente hasta diciembre, era partidario de la segunda opción con la carta de Daniel Scioli, actual embajador en Brasil, para competir. Su planteo era la necesidad de resolver electoralmente la candidatura en el marco de una alianza quebrada internamente desde varios meses atrás, oxigenar con votos, y dotar de mayor legitimidad a quien disputaría la presidencia por la UxP.

Su planteo fue enfrentado desde la hora cero por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner (CFK), habituada a dirimir candidaturas a puertas cerradas, pero sobre todo en vista de que una interna en este momento habría significado un enfrentamiento fratricida de probable alto costo. CFK fue acompañada en su posición por actores importantes del peronismo, como los gobernadores, que pedían evitar la competencia interna.

El acuerdo llegó finalmente y el político ungido fue Massa, actual ministro de Economía, exintegrante de los gobiernos kirchneristas hasta 2009, luego acérrimo antikirchnerista, y (re)reunido con el kirchnerismo a partir de la formación del FDT en 2019. Su nombre generó acuerdo en la superestructura política del peronismo, pero desilusión en lo que se ha llamado como kirchnerismo silvestre o progresista, razón por la cual, tal vez, se permitió que el dirigente Juan Grabois pudiera presentar una lista para competir contra Massa.

Entre balas y promesas del fin del kirchnerismo

Los cierres de lista ocurrieron mientras la provincia norteña de Jujuy era el escenario de una brutal represión: autos sin identificación oficial deteniendo personas, allanamientos sin órdenes, balas de goma, gases, golpes a quien se cruzara frente a la Policía. Toda la oposición defendió el accionar de Gerardo Morales, gobernador de la provincia en la cual la dirigente social Milagro Sala lleva siete años injustamente encarcelada.

El consenso represivo exhibido por la oposición de JxC se dio en simultáneo con la definición de su competencia interna hacia las PASO donde, por un lado irá la exministra de Seguridad del gobierno de Mauricio Macri, Patricia Bullrich, y por el otro el actual intendente de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta. Ambos del PRO, el partido dominante en JxC, y ambos con un discurso cada vez más a la derecha.

En efecto, si Bullrich siempre fue considerada como un halcón, Larreta quien era paloma en esa dicotomía, optó por radicalizar su mensaje. El intendente pasó de una narrativa con una relativa apertura a diálogos, a afirmar que busca “terminar con el kirchnerismo para siempre”, acordar con Morales (pos-represión en Jujuy) para que sea su candidato a vicepresidente, y puso a José Luis Espert, cuyo lema es “cárcel o bala”, como candidato a primer senador. Correrse cada vez a la derecha: uno de los efectos de la aparición de Milei en la política.

Resulta difícil anticipar quién ganará en las PASO, si Bullrich o Larreta. El resultado sería diferente de cara a la primera vuelta, donde varios afirman que el escenario sería más favorable para el peronismo en caso de enfrentarse a Bullrich con su discurso de reseteo autoritario. Aparecen también preguntas, como saber cómo acompañará al ganador quien pierda la interna, en el marco de una coalición opositora que podría terminar por romperse en vista de las diferencias exhibidas en los últimos meses.

Las urnas dirán

Las incógnitas hacia las urnas son varias. Una de ellas es saber qué desempeño tendrá Milei en vista de que mantiene buenas performances en las encuestas nacionales, pero todos sus candidatos en las elecciones regionales obtuvieron malos resultados. ¿Será Milei un batacazo o se desinflará como pasó con otros candidatos outsiders de ultraderecha en elecciones recientes como en el caso de Francia? La fotografía de la PASO de agosto dará una pista certera al respecto.

Siete semanas hasta las PASO o cerca de cuatro meses para la primera vuelta puede ser mucho tiempo en la política argentina, en particular en vista de la situación económica. Los números de la macro siguen con alertas, y el candidato a presidente a la vez que ministro de Economía, Massa, debe lograr un nuevo programa financiero para lo que resta de 2023 con el Fondo Monetario Internacional (FMI), al cual Argentina debe pagarle 10.860 millones de dólares solamente este año. El FMI pide -exige- una devaluación que tendría un impacto sobre la ya dramática inflación de 114% interanual.

Las apuestas son muchas respecto a quien se pondrá la banda celeste y blanca. Si bien la oposición se autoproclamó vencedora desde tiempo atrás, la situación no parece tan clara. Massa, un político pragmático, camaleónico, con buenas relaciones con el círculo rojo empresarial y Washington, ambiciona llegar a la Casa Rosada y ungirse como presidente de un peronismo que con su candidatura mantuvo unidad electoral, pero perdió horizonte de transformación.

Dejá tu comentario

Forma parte de los que luchamos por la libertad de información.

Hacete socio de Caras y Caretas y ayudanos a seguir mostrando lo que nadie te muestra.

HACETE SOCIO