Hacete socio para acceder a este contenido

Para continuar, hacete socio de Caras y Caretas. Si ya formas parte de la comunidad, inicia sesión.

ASOCIARME
Mundo Israel | Brasil | genocidio

Crece el rechazo internacional

Brasil oficializa su adhesión al proceso contra Israel por genocidio en Gaza ante la CIJ

El gobierno de Lula formaliza su adhesión a la demanda presentada por Sudáfrica, que acusa a Israel de genocidio en Gaza ante el máximo tribunal de la ONU.

Suscribite

Caras y Caretas Diario

En tu email todos los días

Brasil argumenta que la comunidad internacional no puede permanecer indiferente ante el sufrimiento de la población civil palestina. Lula da Silva fue declarado en febrero del año pasado ‘persona non grata’ por el Gobierno de Netanyahu.

Genocidio contra el pueblo palestino

Sudáfrica presentó la demanda en enero de 2024, acusando a Israel de cometer actos genocidas contra la población palestina en Gaza, en un contexto de ataques indiscriminados, desplazamientos forzados, destrucción masiva de infraestructuras esenciales y privación deliberada de alimentos y asistencia médica. El caso sostiene que esas acciones son parte de una campaña con intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico o religioso. La CIJ ya ha ordenado medidas provisionales instando a Israel a tomar acciones para evitar un genocidio.

Respaldo internacional en aumento

Además de Sudáfrica, al menos una decena de países han manifestado su intención de intervenir en el proceso como partes o como terceros. Entre ellos se cuentan Bolivia, Colombia, Nicaragua, España, Chile, Irlanda, Turquía, Malasia y recientemente Brasil. Cada país puede presentar argumentos jurídicos sobre si Israel ha incumplido con sus obligaciones internacionales. Este respaldo creciente fortalece la relevancia del caso y aumenta la presión diplomática sobre el gobierno israelí.

Alcance legal y político de la causa

La Corte Internacional de Justicia no juzga a individuos, sino a Estados, por lo que el proceso no implica consecuencias penales personales, pero sí puede determinar que Israel ha violado el derecho internacional. Un fallo en su contra podría acarrear obligaciones de reparación, sanciones políticas y un fuerte aislamiento diplomático. Aunque las decisiones de la CIJ no son coercibles, tienen un peso significativo en el sistema internacional y suelen ser referidas por otros órganos de la ONU, como la Asamblea General o el Consejo de Seguridad.

Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio

En 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, el primer tratado internacional que definió el genocidio como un crimen autónomo. Entró en vigor en 1951 y, desde entonces, más de 150 países —incluidos Brasil e Israel— se han comprometido a prevenirlo y castigarlo.

La Convención de 1948 establece que el genocidio puede manifestarse en múltiples formas: asesinatos masivos, daños físicos o psicológicos, condiciones de vida impuestas deliberadamente para provocar la destrucción de un grupo, medidas para impedir nacimientos o el traslado forzoso de niños. La clave jurídica es la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso. Los Estados que la suscriben aceptan también la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para resolver disputas entre países sobre su aplicación.

A lo largo de su historia, la CIJ ha tratado pocos casos vinculados directamente al genocidio. El más importante fue el que enfrentó a Bosnia y Herzegovina contra Serbia, resuelto en 2007. En ese fallo, la Corte concluyó que si bien Serbia no perpetró directamente el genocidio de Srebrenica en 1995 —donde más de 8.000 varones musulmanes fueron ejecutados por fuerzas serbobosnias— sí incumplió su obligación de prevenirlo y de castigar a los responsables. Más recientemente, en 2019, Gambia denunció a Myanmar por el trato a la minoría rohinyá; ese proceso sigue en curso, pero ya motivó a la Corte a ordenar medidas cautelares para proteger a la población civil.