El jefe del grupo de mercenarios rusos Wagner, Yevgueni Prigozhin, que lideró una rebelión armada contra la cúpula militar rusa, anunció este sábado que sus combatientes regresarán a sus bases tras acercarse a 200 kilómetros de Moscú, a fin de evitar un derramamiento de sangre.
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"Ha llegado el momento en que se puede derramar sangre. Por eso, comprendiendo toda la responsabilidad de que se derrame sangre rusa por una de las partes, nuestras columnas dan media vuelta y regresamos a nuestras bases de acuerdo al plan", afirmó Prigozhin en un mensaje de audio en su canal de la red social Telegram.
Esta mañana, el presidente ruso, Vladímir Putin, había informado a su homólogo bielorruso sobre la situación con el Grupo Wagner. Los jefes de Estados acordaron emprender acciones conjuntas. Bajo ese compromiso, Lukashenko mantuvo conversaciones, que duraron todo el día, con el jefe del Grupo Wagner. Como resultado de estas conversaciones, ambas partes, indicaron la inaceptabilidad de desencadenar hostilidades en territorio ruso.
El acuerdo, tiene lugar luego de que las autoridades en Moscú implementaran un operativo antiterrorista en anticipación a la llegada de las tropas del Grupo Wagner a la capital, que implicaba el cierre de algunos espacios públicos como la Plaza Roja, entre otras diversas medidas.
Desde el anuncio de la rebelión el viernes, los hombres de Wagner estaban presentes en tres regiones rusas: Rostov, Voronej y Lipetsk. Por su parte, Putin, condenó la "traición de Prigozhin y alertó el riesgo de una "guerra civil".