En medio de las protestas que estallaron en Irán, los rivales de Teherán de distintas partes del mundo están interviniendo activamente en la situación: apoyan a los manifestantes y amenazan con medidas militares, ignorando abiertamente el principio de no injerencia en los asuntos internos y persiguiendo sus propios intereses políticos, señala en un análisis la agencia RT.
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Las protestas comenzaron a finales de diciembre en un contexto de descontento ciudadano por la depreciación de la moneda nacional y el deterioro de la situación económica.
Ante la movilización las autoridades reconocieron las dificultades económicas y admitieron que las manifestaciones pacíficas son legítimas. "Debemos mejorar nuestro desempeño y prestar atención a los resultados de nuestras acciones", afirmó el presidente Masoud Pezeshkian.
Piden moderación
Convocó a la "máxima moderación" en torno a las protestas. "Debe evitarse cualquier comportamiento violento o coercitivo", declaró a medida que se intensificaban los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. También abogó por el "diálogo, la comunicación y la atención a las exigencias del pueblo".
No obstante, las manifestaciones comenzaron a adquirir un carácter cada vez más masivo y violento, mientras fuerzas hostiles a Teherán intentan intervenir para inclinar la situación a su favor.
"Heredero" oportunista
Uno de los primeros en intentar aprovechar la situación fue Reza Pahlavi, hijo del último sha de Persia, cuyo régimen fue derrocado durante la Revolución Islámica de 1979, y que reside en Estados Unidos. Pahlavi llamó a todos a "salir a las calles" y a "ocupar los espacios públicos".
"Nuestro objetivo ya no es solo salir a las calles; el objetivo es prepararse para conquistar y defender los centros urbanos", escribió Pahlavi en X. Además, hizo un llamamiento a "los trabajadores y empleados de sectores clave de la economía, especialmente del transporte, el petróleo, el gas y la energía", para que inicien una huelga nacional.
Pahlavi vive en Estados Unidos desde 1978, mantiene buenas relaciones con adversarios de Irán y no pierde ocasión para llamar a un levantamiento nacional, pese al declive de su propia popularidad. Anteriormente se reunió con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el año pasado solicitó a líderes mundiales que siguieran el ejemplo del mandatario israelí y se "comprometieran" a apoyar una intervención militar en Irán.
Israel empuja caída del gobierno
A finales de diciembre, Netanyahu visitó Estados Unidos y, según NBC News, informó al presidente estadounidense Donald Trump sobre opciones para un nuevo ataque contra Irán, citando su preocupación por el programa de misiles iraní.
Por su parte, tras el ataque de Estados Unidos contra Venezuela y el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro, y su esposa, el líder de la oposición israelí, Yair Lapid, llamó a las autoridades iraníes a "prestar mucha atención a lo que está ocurriendo en Venezuela", lo que fue interpretado como una amenaza.
Washington reaccionó a las protestas con declaraciones de Trump y otros funcionarios, amenazando con lanzar ataques contra Irán.
"Si lo hacen, les vamos a golpear muy fuerte. Pero ellos saben, y se les ha dicho muy claramente —incluso con más firmeza de la que les hablo ahora— que si lo hacen tendrán que pagar un infierno", declaró el mandatario en una entrevista con Hugh Hewitt, al responder qué haría si las autoridades iraníes matan manifestantes.
(En base a RT)