Dudas en Europa
Sin embargo, las crecientes dudas de Italia en los últimos días, y la postura de Francia, que siempre fue reticente al pacto y pidió aplazar su votación en la UE para 2026, encendieron las alertas sobre un posible fracaso del acuerdo.
Lula dijo este martes que la UE en su conjunto está dispuesta a firmar el acuerdo, pero que Macron se muestra receloso de avanzar por miedo a perder competitividad en la agricultura y porque "el pueblo está medio rebelde en Francia", en referencia a las protestas de los agricultores y ganaderos, que temen verse perjudicados por la llegada masiva de productos del Mercosur.
"Ya le he dicho que Brasil no compite con los productos agrícolas de Francia; en realidad, son cosas diferentes, son calidades diferentes, estamos cediendo más que ellos", añadió Lula.
Este martes, el Parlamento Europeo aprobó los mecanismos de salvaguarda para las importaciones agrícolas vinculadas al acuerdo con la UE, un nuevo paso para que el pacto pueda ser firmado.
Rígido texto
El texto aprobado es más rígido que el de la propuesta original presentada por la Comisión Europea en setiembre, y permite que los países europeos puedan denunciar en Bruselas eventuales perjuicios competitivos, dando inicio a investigaciones que podrían derivar en la suspensión de las preferencias de entrada a los productos del Mercosur.
Aún así, países como Francia y Polonia siguen teniendo serias dudas sobre el acuerdo; si Italia tampoco vota a favor no se lograría la mayoría de países necesaria (teniendo en cuenta su peso poblacional dentro de la UE) para que el acuerdo comercial salga adelante.
Los mandatarios de la UE se reunirán el jueves en Bruselas para intentar cerrar la posición del bloque y decidir si habilitan a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a firmar el tratado en Foz de Iguazú.
Se espera que más de 10.000 personas se manifiesten en contra del TLC el jueves, al margen de la cumbre de mandatarios del bloque europeo.
(Sputnik)