¿Qué se vota en las elecciones de medio término?
En estos comicios se renuevan los 435 integrantes de la Cámara de Representantes, la totalidad de sus escaños, y 35 de los 100 lugares del Senado. También se eligen 36 gobernadores estatales, además de otros cargos legislativos y administrativos a nivel local. La composición de ambas cámaras es determinante para la gobernabilidad estadounidense.
La Cámara de Representantes tiene entre sus principales atribuciones aprobar proyectos de ley, intervenir en las decisiones presupuestarias e iniciar procedimientos de juicio político (impeachment). Para alcanzar la mayoría se necesitan 218 escaños. El Senado, por su parte, participa en la aprobación de leyes, pero también tiene competencias exclusivas para confirmar nombramientos presidenciales, entre ellos los de jueces federales, magistrados de la Corte Suprema y altos funcionarios del Gobierno.
Esto significa que el partido que consiga controlar estas cámaras tendrá una influencia decisiva sobre las políticas que puedan aprobarse y sobre el funcionamiento de distintas instituciones federales.
¿Qué puede pasar si Trump pierde el control del Congreso?
Uno de los principales motivos por los que las elecciones de medio término generan tanta expectativa es que pueden transformar la relación entre el presidente y el Poder Legislativo. Si los republicanos mantienen sus mayorías, Trump tendrá mayores posibilidades de avanzar con sus propuestas legislativas, presupuestarias y económicas sin enfrentar una oposición parlamentaria con capacidad suficiente para bloquearlas. Pero si los demócratas consiguen recuperar el control de una o ambas cámaras, el escenario cambiará considerablemente.
Una mayoría opositora en la Cámara de Representantes podría bloquear proyectos impulsados por la Casa Blanca, condicionar las negociaciones presupuestarias y promover investigaciones parlamentarias sobre las decisiones de la administración. El control de las comisiones legislativas también resulta fundamental. Desde esos espacios, la oposición puede convocar audiencias, solicitar documentación, citar a funcionarios y supervisar las actuaciones del Gobierno.
En el Senado, un cambio de mayoría podría complicar la confirmación de jueces federales y otros nombramientos propuestos por Trump. Por eso, perder el control de una de las cámaras no significa que el presidente deje de gobernar, pero sí puede reducir considerablemente su margen de maniobra.
Un examen a la gestión de Trump
Las elecciones de medio término también funcionan como una evaluación ciudadana de los primeros dos años de gobierno. Aunque los votantes no eligen un nuevo presidente, utilizan estos comicios para expresar su respaldo o descontento con la administración en funciones.
La economía, el costo de vida, la inflación, el empleo, las políticas migratorias y las decisiones en materia de comercio internacional suelen ocupar un lugar central en las campañas. Existe, además, una tendencia histórica desfavorable para el partido que ocupa la Casa Blanca: desde 1938, el oficialismo perdió escaños en la Cámara de Representantes en 20 de las 22 elecciones de medio término celebradas.
Ese comportamiento convierte los comicios en una oportunidad para que la oposición capitalice el desgaste del Gobierno y consiga modificar la correlación de fuerzas en el Congreso. En el caso de Trump, la percepción sobre el costo de vida, las tarifas aduaneras y el rumbo de la política económica forman parte de los factores que pueden influir en el comportamiento electoral.
También se define el poder en los estados
La importancia de estas elecciones no se limita a Washington. Los estadounidenses también eligen gobernadores y representantes estatales, cuyos mandatos tienen consecuencias directas sobre la vida cotidiana de la población. Los gobernadores tienen responsabilidades en áreas como educación, salud pública, seguridad y administración de los presupuestos estatales.
Además, las legislaturas de cada estado desempeñan un papel importante en la definición de los distritos electorales, un proceso conocido como gerrymandering, que consiste en modificar los límites de las circunscripciones para favorecer determinadas fuerzas políticas. También se eligen autoridades responsables de organizar y supervisar los procesos electorales, entre ellas secretarios de Estado en distintos territorios. Estas decisiones pueden tener efectos que trascienden las elecciones de 2026 e influir en la distribución del poder político durante los próximos años.