Miles de manifestantes chiíes intentaron invadir el consulado de Estados Unidos en Karachi y atacaron oficinas del gobierno paquistaní y de agencias de Naciones Unidas, incluyendo el Grupo Observador y el Programa para el Desarrollo. Según la agencia Associated Press, al menos 50 personas resultaron heridas, algunas en estado crítico.
La policía respondió con cartuchos de gas lacrimógeno y logró controlar los disturbios, a pesar de que se registraron incendios en comisarías y ataques contra instalaciones gubernamentales. La Embajada de Estados Unidos en Pakistán recomendó a sus ciudadanos mantenerse atentos, seguir las noticias locales y mantener actualizado su registro de viaje.
Llamado a la calma y condolencias oficiales
El ministro de Interior paquistaní, Mohsin Naqvi, hizo un llamado a la población a la calma y recordó que “cualquier expresión de duelo debe ser pacífica y respetar los límites de la ley”. Por su parte, el primer ministro Shebaz Sharif expresó su “profunda tristeza por el martirio de Jameneí” y extendió sus condolencias al pueblo iraní. Sharif también criticó los ataques de Estados Unidos e Israel, subrayando que “es una antigua convención que los jefes de Estado y de Gobierno no deben ser un objetivo”.
Contexto regional
Desde el sábado, la ofensiva combinada estadounidense e israelí en Irán habría dejado al menos 200 muertos y 700 heridos, según la Media Luna Roja. Entre las víctimas destacan siete altos funcionarios iraníes, incluyendo al ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh, y al comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohamed Pakpur. En respuesta, Irán lanzó ataques contra bases estadounidenses en países del Golfo, mientras que en Israel un misil iraní dejó al menos ocho muertos y más de 20 heridos en Beit Shemesh.