Sin embargo consideró -según su visión avalada en números- que la institución es viable. “No estamos ante un final inevitable; estamos ante un desafío que requiere decisiones responsables “, dijo Pérez.
En ese escenario propuso algunas medidas orientadas a ordenar las cuentas y fortalecer los ingresos.
Las medidas según el presidente
Una es la actualización del valor de los timbres profesionales. Mencionó que históricamente los timbres representaron entre el 48% y el 50% de los ingresos de la institución, pero actualmente equivalen al 30%. “Se encuentran desajustados aproximadamente en un 70% respecto a su valor real”, señaló. La intención, entonces, es ajustar el valor de manera considerable para equilibrar el sistema y quitar presión contributiva a los aportantes activos y pasivos.
La otra medida en realidad es un pedido: redireccionar el Impuesto de Asistencia a la Seguridad Social (IASS). “Si ese impuesto grava las jubilaciones y pensiones de jubilados de la Caja de Profesionales, es justo y razonable que lo recaudado vuelva al sistema que generó esos descuentos”, afirmó Pérez.
Para Pérez, con esas dos medidas la Caja de Profesionales es autosustentable y “no necesita que el Estado, aparte de dar lo que corresponde, ponga un solo peso”.
El odontólogo también expuso que se debe derribar el “falso relato” que señala a los profesionales, tanto activos como pasivos, como privilegiados. “Los números son claros y esto no es así. Será nuestra responsabilidad comunicar de manera clara y con argumentos sólidos (para contrarrestar) que esa idea es falaz”, indicó.