Las reacciones internacionales en torno a la polémica orden de arresto emitida contra el expresidente cubano Raúl Castro continúan sumando capítulos de alta tensión diplomática. En las últimas horas, el Ministerio de Asuntos Exteriores de China expresó su categórico repudio a la decisión judicial impulsada por la fiscalía del estado de Florida, catalogando la medida como un uso indebido de los procedimientos legales para ejercer presión política sobre la nación caribeña.
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Durante una conferencia de prensa oficial, la portavoz de la Cancillería china, Mao Ning, destacó la trayectoria y el peso histórico del líder revolucionario de 95 años, a quien definió como una figura de enorme prestigio global. Asimismo, el gigante asiático exigió formalmente a Washington el cese inmediato del bloqueo económico y de las maniobras orientadas a vulnerar el desarrollo del pueblo cubano.
Un expediente reabierto tras tres décadas
La controversia jurídica se originó tras el anuncio del fiscal general de Florida, James Uthmeier, quien informó sobre la obtención de una orden de arresto estatal contra Castro bajo cargos de conspiración por el derribo, ocurrido en 1996, de dos avionetas civiles de la organización «Hermanos al Rescate», un suceso que dejó cuatro fallecidos.
Esta acción judicial a nivel estatal —sumada a las imputaciones previas de la justicia federal— ha sido interpretada por diversos analistas y gobiernos como parte de una estrategia coordinada de endurecimiento político y cercenamiento legal, ejecutada en paralelo a las sanciones económicas que golpean a La Habana.
Rechazo rotundo de Cuba y aliados regionales
Desde La Habana, la respuesta gubernamental no tardó en manifestarse. El presidente Miguel Díaz-Canel desestimó la medida calificándola de un «patético circo miamense» diseñado para satisfacer a los sectores más radicales de la política exterior estadounidense. En la misma línea, el canciller Bruno Rodríguez tildó el procedimiento de «maniobra estéril».
El rechazo también encontró eco en la región. La mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum, se sumó a las críticas al evaluar que la orden de captura responde a especulaciones e intereses político-electorales, consolidando un frente de condena internacional que exige el respeto a la soberanía de la isla frente a la ofensiva judicial desde el sur de Estados Unidos.