Hacete socio para acceder a este contenido

Para continuar, hacete socio de Caras y Caretas. Si ya formas parte de la comunidad, inicia sesión.

ASOCIARME
Política Venezuela |

con juan carlos monedero

EEUU y la política de la presión: Venezuela, Cuba y el desafío estratégico de América Latina

Para el politólogo español Juan Carlos Monedero, la ofensiva de EEUU reconfigura la región: Venezuela, Cuba y la izquierda busca respuestas.

Suscribite

Caras y Caretas Diario

En tu email todos los días

La situación de Venezuela, el endurecimiento del bloqueo a Cuba y el papel de Estados Unidos en la región configuran un escenario geopolítico de alta tensión que obliga a repensar estrategias en América Latina. Así lo planteó el politólogo español Juan Carlos Monedero en una entrevista con Show de Legítima Defensa (Caras y Caretas), donde analizó el contexto actual como un momento crítico marcado por el avance de una política exterior estadounidense cada vez más agresiva.

En el centro de ese análisis aparece Venezuela, un país que —según Monedero— atraviesa una situación excepcional, definida como “una invasión sin invasión”. El secuestro del presidente Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos constituye "un hecho de enorme gravedad institucional y política, no solo para el país caribeño, sino para toda la región".

A dos meses de ese episodio, en Caracas predomina una estrategia de contención. “Venezuela busca ganar tiempo”, sostiene Monedero, en referencia a una lógica defensiva frente a una correlación de fuerzas profundamente desigual. La comparación histórica que introduce remite al tratado de Brest-Litovsk durante la revolución rusa, cuando el gobierno de Vladimir Lenin optó por ceder territorio para evitar la destrucción total del proceso revolucionario.

Venezuela y su supervivencia

En ese sentido, "la posición venezolana se interpreta como una maniobra de supervivencia. Frente a la amenaza explícita de una intervención militar o una escalada mayor, el margen de acción se reduce drásticamente. La presión ejercida por Estados Unidos no se limita a sanciones económicas o diplomáticas, sino que, según el análisis expuesto, incluye demostraciones de fuerza orientadas a disciplinar a los gobiernos que desafían su hegemonía".

Monedero plantea que esta estrategia responde a una doctrina más amplia, impulsada durante la administración de Donald Trump, según la cual cualquier liderazgo latinoamericano que se aparte de los lineamientos de Washington puede ser objeto de acciones directas. "Se trata, en definitiva, de un mensaje político hacia toda la región", sostuvo.

Agresión a Cuba

Pero las consecuencias de esta política no se limitan a Venezuela. "Cuba aparece como otro de los grandes escenarios donde se expresa esta lógica de presión", subrayó. El histórico bloqueo económico impuesto por Estados Unidos se ha intensificado en los últimos meses, adquiriendo nuevas características que agravan la situación interna de la isla.

Uno de los elementos más significativos ha sido la interrupción del suministro de petróleo. Tras el debilitamiento del vínculo con Venezuela, Estados Unidos avanzó en medidas destinadas a impedir que terceros países abastezcan energéticamente a Cuba. "La orden ejecutiva firmada por Trump el 29 de enero, que impone aranceles extraordinarios a quienes comercien petróleo con la isla, profundizó esta dinámica", precisó.

El resultado ha sido una crisis dentro de otra crisis. La falta de combustible impacta en el transporte, la producción y la vida cotidiana, generando una situación que las propias autoridades cubanas califican como crítica. En palabras de Monedero, se trata de “un bloqueo dentro de un bloqueo”, donde la presión externa agrava vulnerabilidades estructurales.

Guerra en Medio Oriente

Este escenario se desarrolla en paralelo a un contexto internacional convulsionado. Conflictos en otras regiones, como Medio Oriente, y tensiones globales crecientes contribuyen a configurar un clima de inestabilidad que amplifica los efectos de las decisiones de las grandes potencias. En ese marco, América Latina vuelve a ocupar un lugar estratégico.

Sin embargo, uno de los puntos centrales del análisis no se limita a la crítica a Estados Unidos, sino que apunta hacia las debilidades internas de la región, en particular de los proyectos progresistas. Monedero advierte "sobre la necesidad de una profunda reevaluación estratégica de la izquierda latinoamericana, a la que acusa de no haber hecho los deberes en aspectos clave".

Entre esos déficits menciona la falta de integración regional, la debilidad de las instituciones comunes y la ausencia de mecanismos de defensa compartidos. Recuerda, en ese sentido, conversaciones con el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien habría reconocido como un error no haber avanzado en iniciativas como un banco regional o una articulación más fuerte entre los países del sur.

"La disolución o debilitamiento de espacios como UNASUR es vista como un retroceso que deja a los países más expuestos frente a presiones externas. Sin estructuras de coordinación sólidas, la capacidad de respuesta colectiva se reduce considerablemente", precisó.

Otro elemento destacado es la composición social y política que respalda a la actual estrategia estadounidense. Monedero describe una alianza heterogénea que "incluye sectores evangelistas, nacionalistas y corrientes de extrema derecha, unidas por un fuerte rechazo a la izquierda. Este bloque no solo tiene influencia electoral, sino también presencia en estructuras de poder, incluyendo las fuerzas armadas".

En ese marco, advierte contra la idea de que un eventual cambio de liderazgo en Estados Unidos implique automáticamente una modificación sustancial de su política exterior. La existencia de una base social amplia que respalda estas posiciones sugiere que se trata de un fenómeno más profundo.

Frente a este panorama, la pregunta central es qué puede hacer América Latina. La respuesta, lejos de ser simple, apunta a la necesidad de construir estrategias de largo plazo. “Es un momento de ganar tiempo”, insiste Monedero, en referencia a la importancia de sostener procesos políticos, evitar retrocesos mayores y preparar condiciones para futuros escenarios más favorables.

Dejar de lado la nostalgia

Al mismo tiempo, plantea la necesidad de abandonar la nostalgia y avanzar hacia propuestas que resulten viables y atractivas para las mayorías. La autocrítica hacia la izquierda incluye cuestionamientos a sus liderazgos, discursos y formas de organización, señalando que la falta de renovación limita su capacidad de disputar poder en contextos adversos.

En definitiva, la situación actual combina presión externa y debilidades internas, configurando un desafío complejo para la región. La política de Estados Unidos hacia Venezuela y Cuba no solo impacta en esos países, sino que redefine el margen de acción de toda América Latina.

"El escenario es el de una confrontación desigual, donde las decisiones estratégicas adquieren un peso determinante. En ese contexto, la capacidad de adaptación, la construcción de alianzas y la redefinición de proyectos políticos aparecen como elementos clave para enfrentar una etapa marcada por la incertidumbre y la disputa de poder a escala global", concluye.

Temas