En cuanto a la gestión, Duffour mencionó la aprobación de la Rendición de Cuentas, el presupuesto y algunas leyes relevantes, entre ellas la ley de muerte digna, aunque señaló que varias de estas iniciativas “pasaron sin pena ni gloria” y no lograron ser capitalizadas políticamente. En esa línea, insistió en que el problema central fue que el gobierno “no pudo resumir políticamente las cosas que hizo”.
El politólogo también recordó que la administración debió enfrentar dificultades desde el inicio, como la salida de la ministra de Vivienda Cecilia Cairo y conflictos internos en el equipo de gobierno, situaciones que, según afirmó, generaron inestabilidad en el arranque de la gestión. A esto se suma, según indicó, una oposición que considera desordenada pero “muy virulenta respecto a algunas cosas”.
El FA y las bases: una relación complicada
En relación al vínculo entre el Frente Amplio (FA), el movimiento social y el movimiento sindical, el politólogo sostuvo que hoy "no están tan alineados". Recordó, por ejemplo, que el PIT-CNT marcó la agenda con la propuesta del impuesto del 1% al 1% más rico y el plebiscito sobre la seguridad social, iniciativa que el Frente Amplio no acompañó, lo que marcó una primera ruptura con parte de sus bases sociales.
A su entender, la ciudadanía respaldó al Frente Amplio con la promesa de un diálogo social sobre la seguridad social y ahora el desafío será ver si ese proceso cumple con las expectativas generadas, especialmente en temas como las AFAP, la edad de jubilación y las jubilaciones.
De acuerdo a Duffour, tanto el gobierno como el movimiento social enfrentan el desafío de definir prioridades y propuestas concretas para problemas como vivienda, salud y situación de calle, ya que actualmente “ninguna de las fuerzas sociales está pudiendo encontrar cuál es la salida más concreta para poder impulsar”.
Coyuntura internacional
Duffour planteó que Uruguay atraviesa un contexto de disputa ideológica y cultural, y que el sistema político "no está pudiendo resumir la coyuntura internacional, entender cómo se está moviendo el mundo, sino que está bastante cerrado a la coyuntura nacional y cotidiana". Al respecto, se refirió a "la necesidad de separarse un poquitito de la rosquita cotidiana para poder entender cuál es el posicionamiento de Uruguay".
El experto calificó a Uruguay como "una de las democracias más fuertes de América Latina, con una legitimidad internacional bastante importante y la posibilidad de dialogar con todos los países". A su entender, esta es una cualidad importante, ya que "no es que cualquier país tiene la legitimidad internacional de Uruguay para poder dialogar".
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