En Cabildo Abierto la situación no es diferente, y los cortocircuitos internos ya han ganado titulares.
La puerta en la cara
El domingo a la noche, después de que se conocieron los resultados de las urnas, los movimientos en la sede del Partido Colorado fueron intensos.
Andrés Ojeda, pese a que no tiene historia en esta divisa, tuvo el espaldarazo: ya es el candidato a competir por el sillón principal de Torre Ejecutiva. Con este panorama, su voz ahora tiene que ser escuchada. No obstante, Julio María Sanguinetti, que dio su apoyo a la candidatura de Tabaré Viera en esta primera etapa electoral, igual sigue jugando (y mucho) en la toma de decisiones.
Esto quedó muy claro en la medianoche del domingo cuando se reunieron en la Casa del Partido los hasta ese momento precandidatos, con Ojeda a la cabeza. Al cónclave no faltó Sanguinetti ni tampoco Gustavo Osta, actual prosecretario del partido.
Como relató una crónica del diario El País y como pudo confirmar Caras y Caretas, cuando todos estos líderes ingresaban a la sala Luis Batlle Berres, Gustavo Zubía intentó entrar, quizás considerando que, por los votos que obtuvo su lista en Montevideo (la 9007), que estaba alineada con Ojeda, tenía “espalda” para hacer oír su voz en el núcleo duro colorado.
Pero le fue mal. Ahí, en la puerta de esta sala, Osta lo detuvo y “lo puso en su lugar”: la reunión era exclusiva de los precandidatos, le dijo. En la jerga popular, “le cerró la puerta en la cara”.
El malestar de Zubía y de algunos allegados fue notorio. Y no faltaron los comentarios que recordaban que al diputado lo han “ninguneado” durante todo este período de gobierno, tanto en la bancada de su partido como en distintas instancias del gobierno multicolor.
¿Zubía quería “vetar” a Robert Silva?
A esa altura de la noche, tanto el Frente Amplio como el Partido Nacional ya habían anunciado sus fórmulas; solo faltaba la definición colorada.
Por lo que se apreció en la Casa del Partido, la resolución de este tema no fue sencilla. Pero se resolvió: la histórica divisa compite para octubre con Ojeda como candidato a presidente y Robert Silva como vicepresidente.
Pese a que Silva era uno de los nombres que más “sonaba” para completar la fórmula, no había unanimidad. Zubía, uno de los “hombres fuertes” en la campaña de Ojeda, no lo quería porque lo consideraba de “centro-izquierda” y se había corrido el rumor de que, por esta razón, quería “vetarlo”.
Esto finalmente no ocurrió, pero entre los más allegados al polémico diputado la incomodidad se convirtió en enojo. Y las principales recriminaciones a “los fuertes” del partido apuntan a que nunca tuvieron en cuenta el peso electoral de Zubía. También le reprocharon a la bancada y al Ejecutivo por no “darle pelota” a sus propuestas, por “buscar la vuelta” para demorarlas o directamente “cajonearlas”.
Lo que ocurrió el domingo a la noche quizás confirme estos dichos en corrillos: a Zubía no lo quieren y, como también se ha dicho, seguramente su participación en la campaña hacia octubre esté plagada de escollos y ninguneos.