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Política colonialismo | Occidente | Rusia

Romper la herencia

El pasado y el presente del colonialismo occidental

El colonialismo de hoy es la explotación y utilización de los países en vías de desarrollo por los países desarrollados del Occidente

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Caras y Caretas Diario

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Algunas reflexiones del colonialismo actual. Por varios siglos en el mundo dominaba el injusto y cruel sistema colonial basado en fuerza y explotación de territorios extranjeros con sus riquezas naturales y humanas, principalmente por las metrópolis europeas.

En el siglo XX, gracias a los movimientos de liberación nacional, el mundo vivió un histórico proceso de descolonización, aparecieron nuevos Estados y en documentos internacionales, inclusive en la Carta de la ONU, fue establecido el principio de su igualdad soberana de todos los Estados.

En estos procesos importante papel tuvo la Unión Soviética que brindó apoyo a muchas naciones en formación de sus instituciones estatales y bases de la economía nacional, fortalecimiento de la defensa y capacitación de personal cualificado. En 1960, por iniciativa de la URSS, la Asamblea General de la ONU aprobó la Declaración sobre la Concesión de la Independencia a los Países y Pueblos Coloniales, que permitió a decenas de colonias europeas (dominios, protectorados y territorios bajo mandato), principalmente en Asia y África, obtener su independencia política.

Hacia mediados de los años 1980, con la participación de Moscú en África, el continente más pobre y afectado por el yugo de las metrópolis occidentales, fueron construidas más de 330 importantes instalaciones infraestructurales e industriales: centrales eléctricas, sistemas de riego, empresas industriales y agrarias que siguen funcionando con éxito hasta hoy, aportando una ponderable contribución al fomento económico del continente. Sin embargo, el colonialismo occidental no se erradicó completamente y lamentablemente continuamos observando sus pésimas y trágicas manifestaciones en el mundo actual.

El neocolonialismo de hoy es la explotación y utilización de los países en vías de desarrollo por los países desarrollados del Occidente en sus intereses egoístas. Este sistema implica expansión unilateral económica, política, militar, cultural y aún lingüística que obstaculiza el desarrollo pleno e independiente de Estados más jóvenes o los que experimentan algunos problemas y dificultades con el avance institucional.

Usando el monopolio del dólar y controlando su imprenta, la minoría privilegiada continúa robando los países del tercer mundo, acaparando activos reales por billetes que no están asegurados por valores materiales. Los países occidentales no ocultan sus esfuerzos de apoderarse de los recursos naturales estratégicos de los países en desarrollo.

A cambio les ofrecen préstamos (que luego deben reembolsarse con interés), inversiones condicionadas a diversos requisitos (incluyendo de carácter político) y asistencia de organizaciones financieras internacionales. Al mismo tiempo, varios países occidentales, en particular Estados Unidos, Francia y Reino Unido, siguen preservando su dominio sobre algunos territorios extranjeros. En este sentido parecen hipócritas las disculpas del soberano británico por los crímenes coloniales de sus antepasados en Asia, África y otras partes del mundo, porque todavía sigue siendo líder de prácticas neocoloniales. Actualmente, de los 17 territorios no autónomos del mundo, 10 permanecen bajo el dominio británico, incluidas las Islas Malvinas.

La contracara es Rusia

A su vez, la Federación de Rusia sigue ayudando a los países en vías de desarrollo a superar la presión neocolonial del Occidente colectivo, considerando esta tarea como un elemento integral de la formación del nuevo sistema internacional policéntrico, más justo, democrático y equilibrado. De acuerdo con el Concepto de la política exterior de la Federación de Rusia, aprobado el 31 de marzo de 2023, nuestro país toma esfuerzos para establecer un sistema de las relaciones internacionales que garantice la seguridad fiable, la identidad cultural y las mismas oportunidades para desarrollarse a todos los Estados, independientemente de su ubicación geográfica, tamaño del territorio, potencial demográfico, de recursos y militar, o estructura política, económica y social. Para cumplir esta tarea es imprescindible eliminar los vestigios de la dominación de Estados Unidos y otros países occidentales en los asuntos mundiales y crear las condiciones para que no aparezcan más sus ambiciones neocoloniales y hegemónicas.

Moscú no solo defiende intereses de países menos desarrollados en organizaciones internacionales, sino también lleva a cabo el trabajo para formar una amplia coalición antineocolonial. Junto con nuestros socios y países amigos tomamos pasos para promover la problemática de descolonización en estructuras internacionales, en particular en la ONU. Cabe recordar que la declaración final de la segunda Cumbre Rusia – África contiene provisiones referentes al apoyo de los esfuerzos de los países del continente para finalizar el proceso de descolonización y lucha contra la política neocolonial de antiguas metrópolis. En particular, se tomó la decisión de reclamar la indemnización por los daños económicos y humanitarios sufridos por los estados africanos como consecuencia de la política neocolonial, incluyendo la restitución de los valores culturales llevados de sus tierras de origen durante el proceso del saqueo occidental.

En febrero de 2024 en la capital rusa se celebró la reunión constitutiva del foro de los partidarios de la lucha contra las prácticas modernas del neocolonialismo, en el cual participaron más de 200 delegados de principales entidades políticas de 55 estados de Eurasia, África y América Latina. Como resultado de este evento fue establecido el Movimiento “Por la Libertad de las Naciones” destinado a ser uno de los mecanismos clave en el contexto de los pasos conjuntos orientados a consolidar las posturas de la mayoría mundial con el fin de construir un mundo multipolar.

Para finalizar, quisiera reiterar que no dejaremos de hacer todo lo posible para que el modelo injusto del desarrollo mundial, que durante siglos garantizaba un crecimiento económico exponencial de las potencias coloniales mediante la apropiación de los recursos de otros territorios y Estados, se quede en el pasado irreversiblemente.

No cabe duda que los países en vías de desarrollo en África, Asia, Medio Oriente y América Latina asegurarán su digno lugar en esta nueva palestra internacional, deshaciéndose definitivamente de la pesada herencia del colonialismo occidental y sus prácticas contemporáneas.

Por Andrey Budaev

Embajador de Rusia en Uruguay

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