Las manifestaciones se multiplicaron en distintos países del mundo en repudio por el ataque militar de Estados Unidos.
En Argentina, ciudadanos y organizaciones repudiaron las maniobras imperialistas y, mediante carteles y pancartas, manifestaron su rechazo a las intervenciones extranjeras en América Latina, en solidaridad con Venezuela y otros pueblos de la región.
En Chile, movimientos sociales y referentes políticos rechazaron el ataque y alertaron sobre la gravedad de una acción que, afirmaron, vulnera el derecho internacional y amenaza la estabilidad regional.
En México, sectores populares, organizaciones civiles y figuras públicas se pronunciaron en solidaridad con Venezuela y exigieron el cese inmediato de las acciones hostiles contra el país.
En Colombia, colectivos sociales y dirigentes políticos repudiaron la agresión y alertaron sobre las consecuencias que una escalada militar podría tener para la paz regional.