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Política ley | orgánica | internas

Análisis

Interna del FA: Cosse, Orsi y la ley de la disparidad ideológica curvilínea de May (1973)

Se preguntarán: ¿Qué tiene que ver una ley de nombre algebraico con la interna del FA? Intentaré convencerles de que sí tiene que ver.

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El Frente Amplio (FA) cuenta con algunas particularidades que no tienen otros partidos del sistema político uruguayo. La ley de May menciona, en esencia, que los militantes o activistas son ideológicamente más radicales que los dirigentes y estos lo son más que los votantes (F.1).

En la vida orgánica del Frente Amplio en nuestro país no es extraño que las bases militantes realicen planteos más de izquierda que los dirigentes, probablemente porque las responsabilidades políticas son diferentes. Algunos ejemplos pueden ser los siguientes: en lugar de lamentarse por el resultado de octubre del 2019 se transformaron en gestores de una remontada electoral casi épica en el balotaje de noviembre. Se encargaron, junto con el movimiento sindical y otros actores sociales, de la recolección de firmas contra la LUC en plena pandemia. En muchas ocasiones, en la dirección del FA son las bases (en representación de la militancia) quienes defienden posiciones ideológicamente más de izquierda que las de algunos sectores del FA.

Por otro lado, si las y los dirigentes de los sectores con perfil más ideológico dentro del FA trasladaran los planteos que emanan de sus bases, sin capacidad de negociación, sería casi imposible lograr posiciones de consenso como las laudadas mayoritariamente por los organismos de dirección. Como sabemos, la búsqueda de acuerdos necesita y depende de la capacidad y posibilidad que tengan los involucrados de ceder posiciones. Es evidente que el caudal electoral que tiene el FA es muy superior a su militancia cotidiana (como se da en los partidos importantes del sistema político nacional), a lo que debemos sumarle que la diversidad ideológica existente dentro de coalición de izquierda posibilita que las y los votantes se puedan sentir representados por alguno de los sectores que lo conforman, esto se transforma en una gran fortaleza para la principal fuerza política del país.

F1

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Para continuar, convengamos en darle validez a la aplicación de la ley de May en el FA. Con eso resuelto, las y los invito a recordar una afirmación realizada en el artículo escrito hace un par de semanas: “La militancia frenteamplista es un actor importante en cada campaña electoral, en cada instancia de democracia directa, en cada movilización popular. Esta vez no será la excepción, por ello, la capacidad que tengan los diferentes sectores puede resultar determinante el 30J”. Como sabemos, las elecciones internas no son obligatorias, por lo que cobran mayor relevancia las y los militantes en esta instancia del ciclo electoral. En las últimas internas solamente participaron 1 de cada 4 votantes del FA en octubre. Ante esto surge una interrogante: ¿cuántos son las y los militantes frenteamplistas?

Aquí surge un importante debate; para dirimirlo podemos tomar distintos criterios. Militantes son quienes participan de las reuniones semanales de los comités de base y las coordinadoras; militantes son quienes se afilian al FA y votan en sus elecciones internas; o militantes son quienes se incorporan en las campañas electorales para promover el voto a favor del Frente Amplio. Dependiendo del criterio que se asuma es la cantidad que se puede considerar.

En el libro de Pérez, Piñeiro y Rosenblatt (2022) se indica que el FA cuenta con alrededor de 7000 militantes, estos son quienes se reúnen en los comités de base y las coordinadoras. Es relevante tener en cuenta que un número importante de estas y estos militantes son electos para la dirección del partido; entonces, se puede decir que duplican su lugar de militancia a través de la superposición de responsabilidades; en el comité participan individualmente, mientras que en las coordinadoras y los plenarios lo hacen en representación de la militancia. Unos párrafos más arriba señalé algunas de las acciones políticas llevadas adelante por la militancia frenteamplista, actos que me animan a plantear que la militancia en la fuerza política de izquierda es de difícil medición. Por ello, les presento una forma de estimarla para este ciclo electoral.

En las elecciones internas del FA en diciembre de 2021 participaron con afiliación simultánea más de 130 mil frenteamplistas. Este puede ser un criterio válido, pues podemos suponer que quien fue a votar en unas elecciones alejadas del inicio del ciclo electoral, es posible y probable que lo haga en las elecciones internas del 30J. Esta cifra es más del 50 % de quienes fueron a votar en 2019, en las internas donde se eligió a Daniel Martínez como candidato a la presidencia de la República; coincidamos en que no es una cifra despreciable. Por otro lado, conocer con certeza la cantidad de militantes frenteamplistas que se movilizan en las campañas electorales es complejo, de cualquier manera es más que lógico pensar que quienes se incorporan a las actividades de campaña hayan votado en las internas del FA en 2021.

Si consideramos a quienes participan en las reuniones semanales de comités de base y coordinadores, es acertado señalar que gran parte de esos militantes son independientes o están sectorizados. Entre los sectorizados, una gran parte son militantes del PCU o del MPP, existiendo también otros sectores con representación como el Partido Socialista, la Vertiente Artiguista (VA) y sectores autodenominados “seregnistas”, entre otros, aunque en un número menor. Estos alineamientos no son nuevos en la integración de las bases frenteamplistas, forman parte de una realidad para nada reprochable, al revés, es altamente valorable que militantes de estos sectores participen activamente; de no hacerlo, el FA se vería debilitado en su accionar como movimiento. Es cierto que a las elecciones internas no las definen solamente los militantes y por ello (como lo señala Bottinelli) no basta con hablarle solamente a este sector de la población. A su vez, también es cierto que no es lo mismo dirigir ese mensaje a 7 mil que a 130 mil frenteamplistas, pues el impacto electoral es muy diferente. Por esto, el mensaje no debe estar enfocado solamente a quienes participan en las instancias orgánicas del FA, sino a ese grupo superior de militantes que votaron en las internas del FA en 2021. En gran medida, son ellas y ellos quienes asumirán el compromiso de ir a votar y de convencer a más frenteamplistas a sumarse en la instancia democrática del 30J.

Las internas del FA en 2021

Estas elecciones dejaron dos resultados significativos: Fernando Pereira fue electo presidente de FA y la 1001 fue la lista más votada en la interna frenteamplista. Si bien la votación a los sectores fue levemente inferior a los 100 mil votos, el total de participantes fue ligeramente superior a los 132 mil, un 40,5 % superior a las de 2016 e inferior a las de 2006 y 2012.

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Si se agrupan las listas de acuerdo a los alineamientos detrás de las candidaturas de Orsi, Cosse y Lima, se dan los siguientes porcentajes: 52,5 %, 40 % y 7,5 % respectivamente. Considerando estos datos y teniendo en cuenta que la política no es estática, es pertinente ingresar en un análisis más profundo sobre posibles factores que puedan incidir para que se registre un cambio que pueda modificar ese escenario.

Algunos temas a considerar: en las elecciones del 2021 no existía un sector como el Espacio Socialdemócrata Amplio (ESA), agrupamiento que hoy le permite a la candidatura de Carolina Cosse el ingreso de votantes que antes estaban concentrados en la alianza de los sectores que apoyaban a Astori y a Bergara. También hay nuevos sectores que apoyan la candidatura de Orsi que vendrían de los partidos tradicionales, aunque su perfil es similar al del propio MPP. El Partido Socialista (PS) en las resoluciones de su último congreso definió cerrar filas en la conformación de sus listas al Senado y a Diputados. Por otro lado, en el 2021 se confirma el crecimiento sostenido de la lista 1001 encabezada por el senador Óscar Andrade. La lista del PCU fue la única dentro del Frente Amplio que creció en las elecciones del 2019 respecto a 2014. Como muestra, les presento en la siguiente tabla un comparativo entre los votos recibidos por el senado del MPP, el PS y la lista 1001. Es necesario realizar una puntualización para respaldar lo planteado anteriormente. La VA obtuvo a su lista al Senado en 2019 una cantidad superior a 2014, eso se debe a que las listas de Sumemos en todo el país llevaban el Senado de la VA, esa es la explicación por la cual la 77 tiene dos senadores y ningún diputado; como sabemos, al Senado se puede acumular y a Diputados no es posible.

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Las elecciones donde se eligieron las autoridades del FA sirven para tener presente que una cantidad importante de militantes frenteamplistas se movilizaron para definir las autoridades del partido. Se registraron cambios significativos, ya que se confirmó la existencia de un crecimiento de la lista 1001 entre los electores frenteamplistas. Este factor es muy importante, pues en contraste con ese registro se visualiza un decrecimiento de otros sectores frenteamplistas. Si bien la volatilidad interna dentro de la izquierda puede ser multicausal, en parte esto se puede explicar por el alejamiento de José Mujica de la política activa, lo que contrasta con la fuerte presencia del senador del PCU Óscar Andrade en la acción política cotidiana; a su vez, una parte importante del electorado perdido por el MPP canalizó su opción electoral en sectores no frenteamplistas. Pensar o sostener que el reingreso de esos votantes al FA se registrará a través del MPP es por lo menos arriesgado, quizás algunas acciones políticas que se dieron en los últimos años permitieron la generación de nuevas referencias políticas. Esto último, en mi opinión, es una gran incógnita.

Las candidaturas y las campañas

Las campañas tienen matices, todas están en un recorrido por el interior del país, se realizan actos en la zona metropolitana y se van desarrollando actos centrales del FA junto con actividades de los sectores que apoyan a cada una de las candidaturas. En esa dinámica se identifican tres grandes lineamientos: Carolina Cosse apela a lo programático, presenta un equipo de trabajo nuevo sin grandes referentes sectoriales, potencia sus fortalezas y experiencia como administradora, resaltando la gestión que llevó adelante en Antel, en el Ministerio de Industria y en la Intendencia de Montevideo, buscando permanentemente conectar con las y los frenteamplistas. Andrés Lima realiza un discurso diferente, dirigido a las y los frenteamplistas radicados en el interior del país, de esa forma intenta fidelizar sus votos existentes en el departamento de Salto y el norte del país, esos lugares que parecen tan lejos de la capital y la zona metropolitana. Por otro lado, Yamandú Orsi se presenta como un candidato que garantiza el diálogo, con un carácter no confrontativo y sistemáticamente desde sus filas se apuesta a sostener que es el candidato que garantiza el triunfo en octubre.

Las internas se asemejan a una precampaña electoral, es en esta instancia en donde se evalúa y analiza principalmente quiénes son las y los posibles votantes a una candidatura; lo ideal sería potenciar la segmentación para potenciar la utilización de los recursos disponibles. Trabajar sobre las fortalezas y debilidades de las candidaturas es de manual, hablar sobre los temas de interés, presentar soluciones a los problemas del potencial electorado es, en esencia, hacer campaña. Si se opta por presentar una batería de acciones que están en línea con el programa del partido, se potencia la capacidad de comunicación. Cuando se bajan a tierra lineamientos generales lo que se está haciendo es darle credibilidad y factibilidad a un programa político.

Por lo anterior es importante tener cuidado con los mensajes que se dan. Algunos como los señalados en párrafos anteriores pueden significar un riesgo ya que se pueden transformar en un boomerang. ¿Cómo se hace campaña para octubre si en las internas el electorado frenteamplista no coloca a Orsi como candidato a presidente? Esto puede generar un perjuicio para el Frente Amplio y estaría contribuyendo a fortalecer un argumento que utilizará la derecha en la campaña. Por eso, considero que esa construcción argumentativa es peligrosa y por encima de todo complejiza el trabajo en unidad rumbo a las elecciones de octubre. Creo que Orsi y su candidatura tienen credenciales suficientes para defender su postulación, no es necesario insistir con ese mensaje, eso no le hace bien a la fuerza política y continuar con esa línea argumentativa no contribuye al triunfo del FA en las elecciones nacionales.

En un artículo escrito por Diego Luján, titulado Oferta electoral y elecciones presidenciales en Uruguay 2019: fragmentación, nuevos partidos y avance del personalismo (1) , en sus conclusiones señala lo siguiente: “(…) una vez dirimida la competencia interna por la nominación, la oferta de candidatos presidenciales ha sido impulsada por una creciente personalización de la competencia política, y la consiguiente disminución de la diferenciación programática”. Además de acordar con lo planteado por Luján y señalar que este proceso de personalización se está planteando ya en las internas, a diferencia de lo acontecido en 2019, se me ocurren un par de interrogantes:

  • ¿Existe un objetivo más importante que el triunfo del Frente Amplio en las elecciones nacionales del 2024?
  • Si el FA es el único partido que presentó un programa, ¿es inteligente repetir la experiencia del 2019 en donde la disputa personal se impuso a la programática?

La del estribo

Es claro que la militancia frenteamplista activa es finita, eso no quiere decir que sea sencillo cuantificarla, por ello es factible tomar diferentes criterios para hacerlo. Si bien es cierto que solamente la militancia no determina el resultado de la elección del 30J, esto no implica que no cumpla un rol determinante. En ese sentido, remarco que el accionar político de los sectores predominantes en el FA puede inclinar la balanza hacia un lado o hacia el otro. Además, es un enigma saber cuál será el comportamiento de quienes apoyaban a Bergara; no es tan sencillo bajar una candidatura en medio de la campaña y lograr automáticamente el arrastre de sus votantes hacia otro candidato. No sabemos el impacto del voto femenino ante la eventualidad de colocar a una mujer con posibilidades reales y ciertas de convertirse en la primera presidenta de la República. Existen varias incógnitas que se develarán luego del cierre de los circuitos del último domingo de junio.

Al finalizar la instancia electoral, el Frente Amplio se encuentra ante un gran desafío, fortalecer y trabajar en unidad para evitar que los intereses sectoriales puedan estar por encima de los intereses del conjunto de nuestro pueblo. No se pueden cometer errores tácticos que pongan en riesgo la estrategia. En este período la coalición de gobierno ha cometido errores y horrores de todos los colores (quizás por ser multicolores); actos de corrupción, el agravamiento de la seguridad pública, el retiro del Estado provocando el abandono a su suerte de los sectores más vulnerables de la sociedad, el aumento de la pobreza infantil, el querer hacer creer a las y los trabajadores que es un mérito tener un salario superior al de 2019 tras 4 años de pérdida salarial, las rebajas en las jubilaciones y pensiones, entre otros. La derecha y sus representantes no se hacen cargo de nada, nos plantean un segundo piso y parece que se olvidan que quien estaba en el 4to. piso de la casa de gobierno fue procesado por los delitos continuados de conjunción del interés personal y del público, asociación para delinquir, revelación de secretos y tráfico de influencias. Además, los otros socios de la coalición le piden timoratamente al Partido Nacional que explique algunas cosas que suceden, parece ser que no forman parte del Gobierno; les recuerdo que no son oposición, son gobierno.

Depende de las y los frenteamplistas transitar por una campaña electoral unitaria en donde se prioricen los intereses de nuestro pueblo por encima de los sectores o personas. La disputa con la derecha debe darse entre propuestas, lo programático debe estar por encima de las candidaturas. De no ser así, el FA estaría dejando de lado una de sus principales fortalezas, la presentación a la ciudadanía de un programa único construido colectivamente. Por ello, es importante que la militancia se ponga la camiseta de la unidad y trabaje para sus candidaturas sin perder de vista que de nada sirve que mi candidata o candidato gane en junio si el Frente Amplio pierde en octubre.

Hoy la postura más radical y más extremista de cualquier militante frenteamplista es defender la unidad, no existe nada más comprometido y solidario con nuestro pueblo. La unidad en la diversidad es la principal herramienta contra el sectarismo. Hoy, cada una y uno de los militantes frenteamplistas se transforma en garante de algo imprescindible para que el Frente Amplio asuma el gobierno en 2025, la UNIDAD.

La del estribo

Es claro que la militancia frenteamplista activa es finita, eso no quiere decir que sea sencillo cuantificarla, por ello es factible tomar diferentes criterios para hacerlo. Si bien es cierto que solamente la militancia no determina el resultado de la elección del 30J, esto no implica que no cumpla un rol determinante. En ese sentido, remarco que el accionar político de los sectores predominantes en el FA puede inclinar la balanza hacia un lado o hacia el otro. Además, es un enigma saber cuál será el comportamiento de quienes apoyaban a Bergara; no es tan sencillo bajar una candidatura en medio de la campaña y lograr automáticamente el arrastre de sus votantes hacia otro candidato. No sabemos el impacto del voto femenino ante la eventualidad de colocar a una mujer con posibilidades reales y ciertas de convertirse en la primera presidenta de la República. Existen varias incógnitas que se develarán luego del cierre de los circuitos del último domingo de junio.

Al finalizar la instancia electoral, el Frente Amplio se encuentra ante un gran desafío, fortalecer y trabajar en unidad para evitar que los intereses sectoriales puedan estar por encima de los intereses del conjunto de nuestro pueblo. No se pueden cometer errores tácticos que pongan en riesgo la estrategia. En este período la coalición de gobierno ha cometido errores y horrores de todos los colores (quizás por ser multicolores); actos de corrupción, el agravamiento de la seguridad pública, el retiro del Estado provocando el abandono a su suerte de los sectores más vulnerables de la sociedad, el aumento de la pobreza infantil, el querer hacer creer a las y los trabajadores que es un mérito tener un salario superior al de 2019 tras 4 años de pérdida salarial, las rebajas en las jubilaciones y pensiones, entre otros. La derecha y sus representantes no se hacen cargo de nada, nos plantean un segundo piso y parece que se olvidan que quien estaba en el 4to. piso de la casa de gobierno fue procesado por los delitos continuados de conjunción del interés personal y del público, asociación para delinquir, revelación de secretos y tráfico de influencias. Además, los otros socios de la coalición le piden timoratamente al Partido Nacional que explique algunas cosas que suceden, parece ser que no forman parte del Gobierno; les recuerdo que no son oposición, son gobierno.

Depende de las y los frenteamplistas transitar por una campaña electoral unitaria en donde se prioricen los intereses de nuestro pueblo por encima de los sectores o personas. La disputa con la derecha debe darse entre propuestas, lo programático debe estar por encima de las candidaturas. De no ser así, el FA estaría dejando de lado una de sus principales fortalezas, la presentación a la ciudadanía de un programa único construido colectivamente. Por ello, es importante que la militancia se ponga la camiseta de la unidad y trabaje para sus candidaturas sin perder de vista que de nada sirve que mi candidata o candidato gane en junio si el Frente Amplio pierde en octubre.

Hoy la postura más radical y más extremista de cualquier militante frenteamplista es defender la unidad, no existe nada más comprometido y solidario con nuestro pueblo. La unidad en la diversidad es la principal herramienta contra el sectarismo. Hoy, cada una y uno de los militantes frenteamplistas se transforma en garante de algo imprescindible para que el Frente Amplio asuma el gobierno en 2025, la UNIDAD.

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(1) Departamento de Ciencia Política, Facultad de Ciencias Sociales. Udelar (2021): Dela estabilidad al equilibrio inestable: comportamiento electoral en Uruguay 2019.

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