“Porque detrás cada uruguayo que tiene una visión crítica hay un uruguayo que está dispuesto a cambiar y construir una energía de cambio en una construcción colectiva y popular como es el Frente Amplio con 55 años de identidad democrática y progresista”, agregó.
El gobierno del Frente Amplio
Pereira explicó todas las dificultades que encontró el nuevo gobierno al llegar a la Torre Ejecutiva, más los fuertes cambios en el escenario internacional y recalcó lo que se está construyendo a pesar de ello, pero también pidió no hacer oídos sordos al mensjae de la gente.
“Tal vez a veces no estemos logrando ese diálogo constructivo entre la dirección del FA y nuestra gente, no solo la que nos votó sino también la que está dispuesta a escucharnos”, indicó.
Pero fue tajante al rechazar el concepto que el gobierno de Yamandú Orsi sea tibio, como denuncia una parte de la oposición.
"A veces escuchamos decir que el gobierno es tibio, y permítanme discrepar", porque la mayor carga impositiva recae "sobre los sectores de mayores ingresos y las grandes empresas", expresó, a la vez que reivindicó el rol redistributivo del Estado.
En esa línea, destacó las políticas dirigidas a la infancia y a la educación. Recordó el bono escolar para hogares de menores ingresos y sostuvo que, junto a otras medidas de acompañamiento, permitió que "volvieran más de 50% de los niños que habían desertado a la escuela pública".
Pero no se quedó allí, y en una estratégica jugada discursiva dejó abierto el debate sobre el impuesto al 1 por ciento más rico de la población que el gobierno se niega a dar, al decir que "no puede demonizarse la palabra impuestos en un país que quiere abatir la pobreza infantil, en un país que quiere educación de calidad, en un país que quiere salud para todos".