La vida es una novela, todo puede suceder. Aunque se sigue demorando la elaboración de los pliegos de licitación de los derechos de televisión del fútbol uruguayo y sobrevuela la amenaza de la judicialización de las instancias administrativas que se avecinan, he procurado comprender las diferentes hipótesis que podrían volverse realidad si alguno de los posibles interesados en obtenerlos se atreviera a arriesgar las fabulosas sumas de dinero que las empresas que han contratado las autoridades de la AUF han estimado.
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Las mencionadas propuestas, de hacerse realidad, probablemente sacarían a nuestro principal deporte de la pobreza extrema y, al mismo tiempo, derramarían varios millones a alguno de sus dirigentes, y a los principales interesados que hoy componen los cuadros directivos de los que eufemísticamente se autodenominan “grupos de interés”, integrados por jueces, exjugadores directivos, empresarios y astutos burócratas siempre cercanos al dinero.
Mientras procuraba analizar las notas que llevaba escritas en el ayuda memoria, me dormí mientras veía en YouTube una de las interesantísimas gallegadas de Josema usando sus afilados colmillos para descuartizar a quien se le pusiera por delante, aprovechando la prudencia de las víctimas que optan por comerse los garrones sin chistar para no provocar la ira y la ironía irreprimible del streamer impune.
Un sueño medio raro
Me dormí y, lo que es peor, tuve una pesadilla. Era lunes 12 de marzo de 2029 y el país, en el cuarto año del gobierno, del Frente Amplio estaba viento en popa. Mal que nos pese, lo que siempre estaba en crisis era el fútbol y no podíamos salir de ella porque la AUF había perdido todo su patrimonio y los servicios técnicos de BROU ya no podía prestarle más dinero porque había llegado al grado “Triple 5” en la calificación del Banco Central (persona jurídica con capacidad de pago absolutamente comprometida y con firmes posibilidades de ser sujetos de prisión por delitos económicos). La calificación olvidaba que el fiscal asignado a la investigación aún esperaba un perito que evaluaba los balances de la AUF y las denuncias presentadas 8 años antes siguiendo el lento tránsito que siguen en la Justicia las causas ingratas al instructor.
Otro ascenso de Marset
Preocupado por la evolución ominosa de la AUF y por sus intestinas diferencias irreconciliables, el presidente Yamandú Orsi no tuvo otra opción que convocar a los líderes de la oposición a discutir la atractiva propuesta de rescate ofrecida por un personaje controversial cuyo pasaporte hacía constar su nacionalidad uruguaya y cuyo nombre, hasta hace un tiempo desconocido, era Sebastián Marset. El empresario, que en el pasado había sido falsamente acusado de narcotraficante, había logrado demostrar su inocencia en los tribunales de nuestro país, que archivaron su causa en 2026 como consecuencia de que la fiscal subrogante había rechazado pagar por falta de recursos el correo de DHL que enviaba pruebas que lo comprometían en múltiples homicidios en varios países del continente y en el envío de una barco cargado de contenedores de cocaína que tenía drogada a toda Europa. Interrogada por la prensa especializada, la fiscal adujo carecer de efectivo como consecuencia de una restricción causada por lo estrecho del espacio fiscal heredado de la administración anterior.
En 2028 se conoció que los Estados Unidos habían llegado a un acuerdo con el uruguayo Marset y el mismo lo exoneraba de toda culpa a cambio de información relevante que comprometía a Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol y particularmente de sus vínculos con el excuñado de Pedro Bordaberry, Horacio Cartes, que estaba siendo buscado por el FBI como jefe de un cartel de tráfico de drogas y contrabando en Paraguay con proyecciones a otros países de centro y Sudamérica.
Esta no es la primera intervención de Marset en la defensa de una causa nacional. Ya el año anterior había acompañado a Tolosa a un “roadshow” con inversores, que en cuestión de media hora lograron suscribir los fondos necesarios para el plan que promoviera Munyo para el desarrollo de la vivienda social. Mientras Tolosa servía los cócteles, e Ignacio Álvarez transmitía en directo por Magnolio, Sturzenegger, que había sido quien introdujo a Tolosa en Wall Street, tomaba nota de los teléfonos de los inversores que le iba acercando Marset, en medio de la plaza de baile de una discoteca de Nueva Jersey.
El “éxito” del año anterior garantizaba que la de Marset no era una de las tantas chantadas que por años la dupla Alonso-Ache le venía vendiendo a los sucesivos gobiernos que incluían el juego online que tan apasionadamente había abrazado Luis Lacalle Pou, a quien no le había el tiempo y los votos para volverlo ley.
En defensa del fútbol nacional
Pero el de Marset no era el único grupo interesado en participar del rescate del fútbol uruguayo. En mi sueño, el “oficialismo” de la AUF estaría apoyando un consorcio integrado, entre otros, por Edmundo Kabchi, el empresario venezolano-libanes que controla Boston River —y que luego de un pasaje de manos también se quedó con las SAD de Rampla Juniors y Albion—, y un grupo catarí interesado en la lucrativa ruta aérea Beirut-Montevideo.
Luego del nuevo marco de control a los clubes introducido por la Senaclaft, el año pasado, más precisamente en marzo de 2028, todos los clubes debieron forzosamente ser convertidos a SAD, lo que es ahora considerado una garantía de transparencia en el origen y manejo de los fondos.
Al inicio Peñarol se resistió, alentado por el controvertido Ignacio Ruglio, pero luego de que Marset se hiciera del control del Club Nacional de Fútbol comprando su deuda, que ascendía a 80.000.000 de dólares, no tuvo otro remedio que acceder a ser transformado también en una SAD.
Esta nueva etapa en la crisis en el fútbol arrancó en septiembre del 2025, cuando las condiciones impuestas por la AUF para la licitación de los derechos del fútbol provocó que la misma quedara desierta. Allí, gracias al plan de negocios (PowerPoint) hecho por CERES, Bordaberry y Manta viajaron a Miami y se vinieron con unas cámaras de vídeo y varios trípodes para filmar los partidos, rotándose en las funciones de cameraman, comentarista y relator con Javier Gomensoro y Gastón Tealdi que había quedado desocupado después de haber dejado a Rampla Juniors literalmente “en pelotas” en la C no profesional, lo que para los octogenarios como yo vendría a ser la vieja divisional “extra”.
Ante la formidable competencia, Buysan y Romano se decidieron por el standup, tomando clases de payaso con el exembajador ante la OEA, Washington Abdala, que había montado una escuela de circo.
El resultado fue que la recaudación de los clubes de fútbol tradicionales cayó a la mitad, por lo que 3 clubes históricos del oeste de Montevideo no pudieron arrancar el campeonato. Con ello, el fútbol cambió su eje de gravedad hacia la Av. Arocena de Carrasco, más cerca del aeropuerto, lo que resultó mucho más conveniente para el nuevo modelo de negocios presentado por la consultora Ernst & Young.
El resultado de los estudios hechos en 2025 es reservado hasta que el día de hoy por una fuerte cláusula de confidencialidad, pero se dice que fue esta prestigiosa consultora la que recomendó, sin otra opción, posible la fusión de la liga profesional uruguaya con su equivalente paraguaya, lo que eventualmente significaría ingresos multimillonarios que satisfarían la codicia de todos los involucrados y constiturían la hipótesis fantasiosa de la felicidad torrencial.
Eso al inicio había provocado un boom de inversiones para financiar aeropuertos y aerolíneas entre distintos puntos de ambos países. Llegó a ser más rápido ir desde Guichón a Pedro Juan Caballero en Paraguay que tomarse el 125 para ir a ver a Cerro.
Un sueño con cambios inesperados
Pero en 2028 el Gobierno de los Estados Unidos despenalizó el tráfico de estupefacientes, y todo se vino al piso. Aeropuertos vacíos, SADs de la C varados en Ciudad del Este, inversores hundidos en el desprestigio, una gran depresión que se desparrama por todo el Uruguay y, por sobre todas las cosas, un tendal de hinchas en el tablón sufriendo por el club de sus amores, hoy náufragos de una pasión infinita que no puede parar.
La propuesta de Marset pasa, además, por quedarse con el Estadio Centenario, haciéndose cargo de los 200 millones de dólares a los que se había comprometido el Estado uruguayo, que había decidido incluir esta obra dentro del “Plan Munyo” para construir vivienda y cárceles para todos o para nadie. Marset afirma que comprará bonos sostenibles atados al hidrógeno verde como los de Azucena Arbeleche y el inefable Sebastián da Silva, alentando a los inversores a poner sus ahorros en Conexión Ganadera, diciendo, como Juan Ramón Carrasco, “la pelota es de cuero, el cuero lo hace la vaca, la vaca come pasto y denle pasto”.
Cuando iba a comenzar el primer partido del Mundial de 2030 y entraba a la cancha la locura de Bielsa, me desperté. Pensé que en ese entonces Paco cumpliría 76 años sin accidente vascular alguno y descansaría pensando que se había salvado de sufrir aquella licitación por la que había sufrido tanto, y que al final había sucumbido en una tormenta de ilusiones.
Yo ya estaba esparcido en el Campeón del Siglo y al fin habíamos ganado la sexta. Por supuesto, sin público en las tribunas, porque, mal que bien, la barra no había dejado de tirar fuegos artificiales.
No podía ver el pasto por el lado de la raíz porque la lagarta se había comido el césped.