“Me siento honrado de volver al país que fue mi primer hogar en América”, dijo Rinaldi en su presentación ante el Comité de Relaciones Exteriores, donde subrayó la “madurez democrática y la confiabilidad” de Uruguay como socio en la región.
Inversiones, seguridad y contención regional
Durante su audiencia de confirmación, Rinaldi delineó tres ejes principales de su agenda en Montevideo: promoción de inversiones estadounidenses, cooperación en seguridad regional y fortalecimiento democrático. Puso como ejemplo positivo la reciente inversión de Google en Canelones (850 millones de dólares) y expresó que Uruguay “está dispuesto a trabajar con Estados Unidos en lo que sea necesario”.
Además, advirtió sobre la creciente presencia china en América Latina y el rol que podría jugar Uruguay como “puente confiable” en ese tablero geopolítico.
En materia de seguridad, anticipó que una de sus prioridades será coordinar acciones bilaterales contra el crimen organizado, el narcotráfico y el lavado de activos. “Uruguay ha demostrado voluntad de colaborar con los esfuerzos regionales, y queremos apoyarlos en esa misión”, dijo.
Louis Rinaldi: designación con un tono personal
La figura de Rinaldi genera expectativa por su conocimiento de Uruguay, pero también cierta cautela por su falta de experiencia diplomática. En declaraciones a medios estadounidenses, contó que conoció a Trump en un campo de golf en 1993 y desde entonces mantuvo una relación cercana que derivó en su nominación.
El embajador uruguayo en Washington, Andrés Durán, celebró su confirmación y lo describió como “una gran persona, con una notable historia de vida y verdadero afecto por Uruguay”.
Aunque no proviene del ámbito diplomático, Rinaldi parece decidido a apoyarse en su historia personal como puente entre dos países que mantienen una relación estable desde hace más de un siglo. Su llegada al país se espera para las próximas semanas, una vez completados los trámites protocolares.