India es una oportunidad
India es una de las grandes economías del planeta y su creciente peso internacional convierte cualquier acercamiento en una oportunidad para un país pequeño como Uruguay. La cuestión es cuánto puede conseguir Montevideo y, naturalmente, qué está dispuesto a ofrecer a cambio.
Uno de los capítulos de la agenda fue la Alianza Solar Internacional, iniciativa impulsada por India y Francia para acelerar el desarrollo de la energía solar. Lubetkin depositó en Nueva Delhi el instrumento de ratificación de Uruguay, después de que el Parlamento aprobara el acuerdo marco.
La adhesión no es solamente una señal ambiental. También puede abrir puertas a cooperación, financiamiento, tecnología y proyectos vinculados con la transición energética.
Pero si hubo un asunto donde la calculadora comercial estuvo especialmente presente fue en la reunión con el ministro de Comercio indio, Piyush Goyal.
Allí se habló de comercio bilateral, inversiones, infraestructura, innovación y desarrollo tecnológico, pero también de una cuestión que interesa particularmente a Uruguay: el futuro de las negociaciones comerciales entre India y el Mercosur.
Uruguay asumió a fines de junio la presidencia pro tempore del bloque y pretende utilizarla para impulsar una nueva fase de ese vínculo.
India tiene un mercado gigantesco y una economía con creciente capacidad tecnológica e industrial. Uruguay, por su parte, busca diversificar destinos para sus exportaciones y ampliar las posibilidades de inversión y cooperación.
En ese tablero, el tamaño de Uruguay es al mismo tiempo una limitación y una ventaja. No puede competir con las grandes economías en volumen, pero puede presentarse como un país estable, abierto, con infraestructura, reglas de juego relativamente previsibles y una ubicación estratégica para acceder al Mercosur.
Relación bilateral con India
La visita de Lubetkin ocurre, además, en un momento particularmente significativo para la relación bilateral.
El lunes, el presidente Yamandú Orsi recibió las cartas credenciales de Binoy George, el primer embajador de India residente en Uruguay, un hecho que el propio canciller calificó como “absolutamente histórico”.
Y Uruguay respondió con el nombramiento de Fernando Lugris como embajador en Nueva Delhi.
Dos movimientos diplomáticos que, más allá de las ceremonias, muestran que Montevideo pretende dejar atrás una relación de baja intensidad con la potencia asiática.
El próximo capítulo tendrá lugar este domingo, cuando Lubetkin participe de la cumbre de los BRICS, a la que Uruguay fue invitado.
Allí el canciller tendrá la oportunidad de exponer ante mandatarios, ministros y representantes de distintos países sobre la posición uruguaya y, de paso, seguir haciendo contactos.