Reducción del costo de vida
También puso en cuestión el alcance de la segunda parte del proyecto, referida a la reducción del costo de vida. Picco consideró que esa denominación puede resultar excesiva, incluso si algunas de las medidas tienen capacidad para incidir sobre los precios de determinados productos que son más caros en Uruguay que en otros países de la región. Mencionó como ejemplo productos de higiene personal, como la pasta de dientes, pero señaló que este tipo de bienes no representa un peso suficientemente significativo dentro de la canasta cotidiana como para afirmar que las medidas implicarán, en términos generales, una reducción del costo de vida.
En ese sentido, el Instituto Cuesta Duarte estima que los efectos del proyecto serán “acotados” sobre variables como el empleo, la inversión y el costo de vida. El impacto más directo, según Picco, podría darse en los costos administrativos de algunas empresas. La coordinadora también marcó como uno de los principales puntos de atención la reglamentación posterior a la eventual aprobación de la ley. Durante su comparecencia ante el Parlamento, donde el instituto fue convocado para expresar su posición, planteó la necesidad de prestar especial atención a la denominada “letra chica” de la iniciativa.
“Muchas cosas van a depender en última instancia de la reglamentación”, advirtió Picco, al señalar que el alcance concreto de varias de las medidas no quedará definido únicamente por el texto legal, sino también por las disposiciones que se adopten posteriormente. De esta manera, el Instituto Cuesta Duarte comparte el objetivo general de mejorar la competitividad, pero considera que el proyecto presentado por el Poder Ejecutivo tiene un alcance más restringido y que sus efectos sobre el empleo, la inversión y el costo de vida no serían tan significativos como podría sugerir el alcance de la iniciativa.