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Política

No está fácil

Oposición podría bloquear préstamos para limpieza y veredas en la IM

La comuna capitalina busca cuatro votos opositores clave para aprobar 175 millones de dólares en préstamos.

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Esta semana, la Intendencia de Montevideo (IM) enfrenta un escenario de negociación límite y no la tiene fácil, luego de que se filtrara la orden de Luis Lacalle Pou a los ediles blancos de que no apoyen préstamos para obras en la comuna capitalina.

Tres préstamos por un total de US$ 175 millones —para arreglo de calles (US$ 50 millones), reparación de veredas (US$ 65 millones) y continuación del nuevo plan de limpieza (US$ 60 millones)— no logran los votos necesarios en la Junta Departamental.

La votación, originalmente prevista para este jueves, se postergó porque aún no llegó la autorización del Tribunal de Cuentas. La nueva fecha es el 4 de junio. El oficialismo (Frente Amplio) necesita que cuatro de los 14 ediles opositores levanten la mano en cada préstamo. Sin esos cuatro votos, los proyectos volverán a comisión sin ser sometidos a plenario, para evitar una derrota que impediría presentar iniciativas similares en todo el período de gobierno.

Dentro de la oposición hay 10 ediles del Partido Nacional que ya adelantaron su voto negativo. “Nos tratan de responsabilizar de que Montevideo no avanza, pero están en el gobierno hace 36 años y tienen mayorías. Si no avanzan es por culpa de ellos. Estas cosas se pueden solucionar con la plata de la intendencia”, declaró el edil blanco Gonzalo Gómez.

Negociación abierta

Los cuatro votos que necesita deben venir de dos ediles blancos de la lista 22 (encabezada por Santiago Caramés, exdirector del Sinae durante el gobierno de Luis Lacalle Pou), del colorado Federico Paganini y del independiente Guillermo Kruse. Todos ellos han sido críticos, pero mantienen abierta la negociación.

“A todos nos parece que los montos están un poco altos. Hay que bajar todos los montos”, afirmó Paganini. “Así como está no se vota”, resumió Caramés. Kruse fue más explícito: “Tienen que bajar los montos ostensiblemente, drásticamente”.

El préstamo más cuestionado a nivel político es el de limpieza, que prevé la compra de 74 camiones, 254.000 contenedores intradomiciliarios y 19.000 contenedores intraprediales. Varios opositores señalaron que no votarán la compra de bienes cuya vida útil es menor al plazo del crédito. “No me podés pedir plata a 25 años para un camión. Capaz en tres años me tenés que pedir para uno nuevo y no terminaste de pagar el anterior”, dijo Kruse.

En el caso del préstamo para veredas (US$ 65 millones), el punto de fricción es el fondo rotatorio. Kruse aseguró que es “imposible” que vote ese mecanismo. En cambio, adelantó que podría apoyar destinar US$ 15 millones (de los US$ 65 millones totales) exclusivamente para veredas en asentamientos.

El préstamo para calles (US$ 50 millones) tampoco está garantizado. Kruse argumentó que ese proyecto fue “pasado por arriba por la reforma del transporte metropolitano”. Y ejemplificó: “No me pueden decir que van a hacer una paralela de Avenida Italia, no la toques, porque ya va a estar cerrada la otra por la reforma. Este préstamo va a tener que repensarse muy bien”.

Préstamo para saneamiento

El de saneamiento (US$ 102 millones) se espera que sea aprobado con amplia mayoría. Ampliará la red a los barrios Villa Don Bosco, Carrasco Este, Villa García, Instrucciones y Lezica Sur. Además, destinará US$ 10 millones a la reparación del colector de Punta Carretas. Al final del plan, la cobertura de saneamiento urbano de Montevideo alcanzará el 96,2%.

En cambio, el préstamo para Ciudad Vieja (US$ 40 millones) no tiene chances. Según se supo la IM propuso reducirlo a US$ 15 millones, pero los ediles opositores lo consideraron un “manotazo de ahogado” y tampoco lo respaldarán.

Si el 4 de junio no hay acuerdo, los tres préstamos polémicos volverán a comisión. Allí podrán renegociarse montos y condiciones sin fecha límite, pero sin garantías de aprobación en el corto plazo. La intendencia mantiene conversaciones con cada uno de los cuatro ediles bisagra, aunque por ahora las exigencias de reducciones “drásticas” no han sido acompañadas por propuestas de nuevas cifras.