En el marco de su misión oficial por el país asiático, el presidente de la República, Yamandú Orsi, brindó este miércoles una disertación en la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing. Ante una audiencia de docentes y estudiantes, el mandatario reafirmó el compromiso de Uruguay con el multilateralismo, la estabilidad política y la profundización de los lazos estratégicos con China.
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Un vínculo con raíces: El legado y la reciprocidad
Durante su exposición, Orsi utilizó una potente metáfora histórica para describir la relación bilateral. Recordó que hace 13 años, el expresidente José Mujica plantó un árbol en esa misma casa de estudios.
“Hoy vine a regarlo, literal y simbólicamente, para que crezca sano, fuerte y frondoso. La relación entre China y Uruguay se basa en una confianza que no se decreta, sino que se cultiva con respeto mutuo”, afirmó el mandatario.
Orsi destacó que, pese a las diferencias de escala y geografía, ambos países han consolidado un vínculo de 38 años que trasciende administraciones, basado en la previsibilidad uruguaya y la visión de largo plazo de la civilización china.
Liderazgo regional y multilateralismo
El presidente subrayó que para Uruguay el diálogo internacional no es una opción, sino una condición de existencia. En ese sentido, adelantó el rol clave que asumirá el país en 2026, liderando simultáneamente:
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El Consenso de Brasilia.
La CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños).
El Mercosur.
El bloque G77 + China.
“El multilateralismo es nuestra garantía de voz y dignidad”, aseveró Orsi, señalando que los desafíos globales como el cambio climático, la inseguridad alimentaria y la inestabilidad financiera no admiten respuestas unilaterales.
Más allá del comercio: ciencia y educación
En el cierre de su oratoria, el presidente hizo hincapié en que la relación estratégica no debe limitarse al intercambio de bienes. Definió la cooperación académica y científica como la forma más profunda de unión entre los pueblos.
Se dirigió especialmente a los estudiantes de lenguas extranjeras, instándolos a ver su formación como una herramienta para comprender la sensibilidad del "otro". Finalmente, reafirmó que Uruguay, aunque es un país de base agrícola, apuesta a la innovación y al conocimiento como capitales fundamentales para el desarrollo sostenible y la paz global.