“El presupuesto de medicamentos había crecido, pero había una muy mala gestión de distribución”, señaló. A su juicio, la descentralización de las compras había generado desfasajes y dificultades logísticas que afectaban la disponibilidad en algunos centros de salud.
La solución implicó retomar mecanismos de coordinación en las compras, modificar el sistema de registro de medicamentos y mejorar los controles de stock. Además, se definió una lista de medicamentos críticos que no pueden faltar en el sistema.
Olesker indicó que los mayores problemas se registraban en la red de atención primaria del área metropolitana, particularmente en Montevideo y Canelones, donde se concentra una parte significativa de los usuarios de ASSE. Actualmente, aseguró, la situación “está gruesamente resuelta”, aunque reconoció que pueden existir faltantes puntuales.
Entre los cambios también mencionó la ampliación de facultades para la prescripción de algunos medicamentos, como los protectores solares, que ahora pueden ser indicados por médicos generales sin necesidad de derivación a un dermatólogo, lo que busca facilitar el acceso de los usuarios.
Los faros del sistema
Olesker identificó dos aspectos que, a su entender, son los más visibles para la población: el acceso a medicamentos y los tiempos de espera para consultas y estudios.
En ese sentido, valoró el decreto del gobierno que establece plazos máximos para consultas médicas, estudios diagnósticos y cirugías, incluidos los tratamientos oncológicos.
Explicó que el sistema ya contaba con tiempos de referencia para consultas, pero la nueva normativa agrega plazos para estudios, un punto que consideró clave porque muchos diagnósticos se retrasaban por la demora en realizar pruebas como tomografías, resonancias o biopsias.
También destacó que la regulación diferencia entre consultas con cualquier médico general y con el médico tratante. De esta forma, la normativa establece un plazo de hasta 48 horas para acceder a un médico general o pediatra y hasta 30 días para una consulta con el especialista habitual del paciente.
Aunque reconoció que actualmente el sistema de salud —tanto público como privado— aún no está plenamente en condiciones de cumplir con todos los plazos, defendió la decisión de fijar metas exigentes.
“Está bien que se ponga la vara alta”, afirmó. Según explicó, el objetivo es que los prestadores avancen progresivamente en la reducción de los tiempos de espera y que exista un mayor control sobre el cumplimiento de las metas.
Más de un millón de usuarios
ASSE atiende aproximadamente a 1.450.000 personas en todo el país. De ese total, cerca de 800.000 cuentan con asistencia gratuita y alrededor de 600.000 eligieron el prestador público a través del Fondo Nacional de Salud (Fonasa).
El vicepresidente del organismo subrayó que esa cifra demuestra que una parte importante de los trabajadores opta voluntariamente por la salud pública. “Uno de cada cuatro afiliados al Fonasa eligió ASSE”, indicó.
Las prioridades para el período
Más allá de los avances ya implementados, Olesker señaló que la actual gestión definió cinco ejes principales para el período.
El primero es consolidar la mejora en el acceso a medicamentos y el segundo avanzar en la reducción de los tiempos de espera. A estos se suma un tercer objetivo que considera central: fortalecer el primer nivel de atención.
Según explicó, la reforma del sistema de salud impulsada en años anteriores avanzó con fuerza en el financiamiento y la gestión, pero el desarrollo del primer nivel —la red de policlínicas y centros de salud— quedó más rezagado.
Por eso, el plan prevé concentrar buena parte de las inversiones en infraestructura y mantenimiento en ese nivel, especialmente en Montevideo y Canelones durante el primer año, y posteriormente en departamentos del norte del país como Artigas, donde la red es más débil.
El fortalecimiento también incluye la incorporación de más recursos humanos para tareas de atención primaria y visitas domiciliarias.
Visitas a recién nacidos
Otra de las metas que ASSE se propuso ampliar es el programa de visitas domiciliarias a recién nacidos en situación de riesgo.
Actualmente se alcanza aproximadamente al 50% de estos casos, pero la intención es llegar al 100% de los niños considerados de riesgo dentro de los primeros siete días de vida, como establece la normativa sanitaria.
Además, el organismo se fijó un objetivo adicional: visitar a todos los niños que nazcan en ASSE antes de los 28 días de vida.
En total, nacen alrededor de 14.000 niños por año en el sistema público. De ellos, unos 6.000 lo hacen en el hospital Pereira Rossell y el resto en distintos centros del país.
Para Olesker, avanzar en estas metas permitirá reforzar la prevención y la detección temprana de problemas de salud en los primeros meses de vida, un aspecto que considera clave para reducir desigualdades sanitarias.
Según sostuvo, el desafío de la actual gestión no pasa tanto por aumentar el presupuesto —que ronda los 1.700 millones de dólares— sino por mejorar la gestión y la distribución de los recursos dentro del sistema público de salud.
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