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Política Triste final | interpelación | Sebastián Da Silva

Interpelación a Fratti

Triste final

La primera interpelación del gobierno de Orsi chapoteó en el barro durante más de 10 horas. Tuvo un triste final. En una jugada del senador Bordaberry, la coalición estrechó filas y sacó una investigadora en la Cámara de Diputados.

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La primera interpelación a un ministro del gobierno de Yamandú Orsi fue por la compra de la estancia María Dolores a través del Instituto Nacional de Colonización (INC). En honor a la verdad, esta nota bien pudo llamarse “Crónica de una interpelación anunciada. El senador Sebastián Da Silva, del Partido Nacional, arrancó con la idea de interpelar al ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Dr. Alfredo Fratti, horas después de que Alejandro Pacha Sánchez nos anunciara a todos la compra del establecimiento de Florida.

El llamado a sala vino precedido de discusiones varias en la interna de los blancos sobre la conveniencia o no de interpelar, no por la compra en sí misma del establecimiento, sino por analizar la viabilidad del INC. El intendente de Florida, Carlos “Pájaro” Enciso, y el senador Da Silva se enfrentaron duramente por la compra de la estancia María Dolores.

Juana también sabe que el senador Carlos Camy, primo hermano de Da Silva en la interna partidaria (ambos integran Alianza País), fue claro y en su momento, le dijo: “Te acompaño en la interpelación siempre y cuando te limites a la compra de los campos de Florida. Colonización es un instituto, si bien creado por los colorados, de corte netamente wilsonista. Estoy dispuesto a defenderlo con uñas y dientes”. Da Silva tomó nota y redactó una moción con prolijidad de notario, y no se salió ni un milímetro de lo acordado en la bancada.

El convite parlamentario se fijó para el miércoles 12 a las 11 horas. Estuvo precedido de mucha cobertura periodística de un lado y del otro. El. Diario El País, esa misma mañana, nos daba una idea de cómo sería la interpelación. Nos decía que sería un debate que promete ir al barro, y no se equivocó.

Juana llegó temprano, porque hay que reconocer que, más allá de tener muchas abajo del lomo, le gustan, las disfruta, y quería tener un buen lugar en la barra del Senado. Al llegar se encontró con el ministro Fratti, que llegó tranquilo acompañado de sus asesores. Bien trajeado, con sombrero aludo, invernal.

Los senadores fueron entrando a sala mientras terminaba el conocido homenaje a Osiris Rodríguez Castillos, con Numa Moraes y Alejandro Balbis en la barra. A Juana le gusta observar desde su lugar cómo se preparan y cómo llegan los distintos a sala. Eso le permite intuir quién va a hablar y por qué lado encararán el debate.

El senador Bordaberry tenía en su pupitre el tomo del Tratado de Derecho Agrario, el Establecimiento Rural, varios tomos de Tratado de Derecho Civil de Jorge Gamarra (de tapas viejas y gastadas que denotan que hace muchos años los leyó, los usó cuando estudiaba Derecho), la Constitución de la República y varias carpetas repletas de documentos. El senador Sebastián Sabini entró a sala con varias carpetas y dos tomos del Tratado de Derecho Administrativo, que nos daban una idea de por dónde arrancaría su exposición. Aníbal Pereyra llegó cargado de carpetas para defender la compra realizada por el gobierno del Frente Amplio.

El miembro interpelante preparó su exposición rodeado de carpetas y, al iniciar, levantó dos voluminosos textos y dijo a viva voz: “Esta es la bibliografía que tengo del Instituto de Colonización. Pero como no voy a hablar de colonización, voy a llamar a mi secretario y se los voy a devolver, porque no me van a hacer falta”, y agregó: “Avamos a hablar de la estancia María Dolores del Departamento de Florida”.

La interpelación

Da Silva arrancó con una canchereada. Alegó que tiene varias coincidencias con el ministro Fratti, que los dos son camperos, de Nacional y viven en el mismo barrio de Punta Carretas… lo que Fratti contestaría a su turno. Cuando se refirió al Instituto de Colonización, el interpelante dijo: “El INC es un organismo noble, lo que lo manchan son las decisiones que se adoptan en su nombre”. El resto de su primera exposición fue un sinfín de argumentos que ya nos había contado a todos y 19 preguntas, más técnicas que políticas, que en su momento contestaría el presidente del Instituto, el Ing. Alejandro Henry.

Sebastián da Silva insistió, fiel a su estilo, en que la compra de María Dolores es un santuario a Pepe Mujica, al “Santo Pepe”. Ironizó diciendo que Fratti es la versión Temu del expresidente, en clara alusión a la venta de ropa de alta gama por internet.

Así transcurrió su hora y media de argumentos mezclados con chicanas chapoteando en el barro. El ministro Fratti redobló la apuesta. Arrancó diciendo que coincidencias con Da Silva tenía muy pocas, que, si bien son vecinos en Punta Carretas, es solamente aquellos días en que por trabajo se encuentra en Montevideo. Su casa, expresó, su lugar en el mundo, es su chacra en las afueras de la ciudad de Melo en Cerro Largo. También manifestó que, mientras Da Silva jugó al rugby, él andaba en bicicleta y jugaba al fútbol. Tampoco, dijo, había coincidencias, porque mientras él había elegido estudiar Veterinaria, Da Silva había elegido recibirse de licenciado en Relaciones Internacionales en una universidad privada. Después vino la parte técnica: la exposición a cargo de los asesores del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, y a las 14 horas llegó el esperado cuarto intermedio que nos junta a todos en la cantina para almorzar.

Reiniciado el debate y abierta la lista de oradores, arrancó el senador Pedro Bordaberry con la fundamentación jurídica de lo que entiende fueron las violaciones de varias normas constitucionales y legales en el proceso de compra. Bordaberry arrancó fuerte y centró su argumento en el artículo 200 de la carta, ya que la votación original por mayoría simple fue realizada por dos colonos, el hoy renunciado Eduardo Viera y Karina Henderson. Bordaberry siguió citando normas que, según él, fueron violadas: los artículos 90 y 97 de la Constitución, los artículos 38 y 146 de la Ley de Creación del INC, desempolvó el artículo 13 del reglamento —según él, también desconocido— en esta operación de compra, y una resolución del MGAP del año 2023.

El colorado Bordaberry cambió el estilo del debate y le dio solvencia a una interpelación que chapoteaba una y otra vez.

El senador frenteamplista, Aníbal Pereyra, trancó fuerte, defendió la compra con uñas y dientes, trajo a sala unos viejos tarjetones encontrados en el Ministerio de Ganadería, que nos retrotraen a la peor historia de nuestro país, cuando para conseguir un teléfono o un predio en colonización había que ir con alguna recomendación de algún amigo. Entre esas joyitas amarillentas que mostraba Aníbal Pereyra, Juana sabe que estaba la del colono VIP, hoy presidente del Directorio del Partido Nacional, el Dr. Álvaro Delgado.

Cuando les tocó el turno a los senadores colorados Andrés Ojeda y Gustavo Zubía, la interpelación cambió. Las chicanas, las frases innecesarias y el chapoteo en el barro dieron paso a planteos de enviar el contenido de la interpelación a la JUTEP, a la Fiscalía General de la Nación y, al riesgo de volver a caer en el fantasma del artículo 161 del Código Penal, la figura del interés personal con el público, una espada de Damocles que suele perseguir a los jerarcas de turno, ya sea el entonces ministro de Economía Enrique Braga, Fernando Lorenzo o el Dr. Fernando Caloia.

A la hora de los informativos, y como siempre ocurre, llegó el anhelado corte para dar paso a las conferencias de prensa y cumplir así con los informativos centrales. A esa hora, todo cambió…

El lado B de la interpelación

Cuando Juana bajó al ambulatorio para ir a la sala Zelmar Michelini del Senado, el ambiente ya no era tan festivo, y pensó: la alegría va por barrios.

La conferencia de prensa, como bien le dijo un secretario a Juana, fue bicameral. Estaban todos, no faltó nadie. Hasta Salle llegó para la foto.

Allí nos desayunamos que, mientras en el Senado algunos chapoteaban, en la Cámara de Diputados los colorados estaban envalentonados porque Bordaberry y compañía habían acordado dar vuelta una interpelación que venía bastante flojita, y con un interpelante que venía bastante huérfano de su bancada. Donde nadie lo acompañó a la hora de fundamentar la interpelación y hasta su líder político, el senador Javier García, pidió licencia, los colorados fueron por más.

Juntaron firmas, se movieron a destajo, lograron estrechar filas con toda la coalición, el apoyo del Dr. Salle van por una preinvestigadora y se aseguraron los votos suficientes para que en breve haya una investigadora sobre la compra de los campos de Florida, y tendremos María Dolores un día sí y otro también en los medios de prensa. Una jugada de pizarrón bien armada, comandada por Bordaberry, que salió bien transformándose en una piedra en el zapato del gobierno de Orsi. A esa altura, el senador Andrés Ojeda estaba tan eufórico que nos contaba a los medios que en la moción que iban presentar le solicitarían a la Presidencia que enviara a la JUTEP y a la Fiscalía General el contenido de la interpelación.

Con el diario del lunes a la vista, como le gusta decir a Juana, y lo que vino después, esa moción soñada por Ojeda no se dio. Ya vamos al triste final.

Triste final

Nadie quería quedarse afuera y la interpelación seguiría su curso. Hablaron todos, hasta que le tocó el turno al senador Nicolás Viera. Arrancó fuerte, jugó duro, logró su objetivo. El senador Da Silva se calentó, se olvidó de que estaba en el Senado de la República, se metió en el barro, insulto va, grito viene, y el senador Sebastián Sabini, conforme al reglamento, suspendió primero para levantar después la sesión. Los ecos del llamado a sala no se hicieron esperar. Un senador del gobierno le dijo a Juana que “hay que estar preparado para tener suerte, decía Tarez”. Y hoy tiene arriba de la mesa, si le aplican un correctivo al senador Da Silva y ponen en juego el artículo 115 de la Constitución o formulan una denuncia penal por sus dichos homofóbicos.

Antes de cerrar este informe, Juana consultó a la senadora Graciela Bianchi, quien se apuró a decir que no hay votos en la bancada de gobierno para aplicar esa disposición constitucional. Por su parte, el senador Da Silva le manifestó a Juana que reconoce su error, que ya se expresó en la red social X y que está dispuesto a conversar con Viera en forma privada.

Todos se quedaron con la ñata contra el vidrio. No hubo tiempo para mociones. Ahora la Cámara de Diputados es mano y veremos cómo sigue la vapuleada María Dolores.